Donald I, quien ya anunció su intención de "ser un dictador el primer día", podría no sólo regresar al poder como un monarca. En caso de hacerlo, tendría al Partido Republicano en su bolsillo, gobernaría con una Corte Suprema ultraconservadora –acaba de favorecerlo con un fallo que le dio inmunidad casi total por delitos cometidos en el ejercicio de la presidencia– y, acaso, con mayoría en las dos cámaras del Congreso.
Todo está dado para que la hiperpotencia vire a la derecha dura y de modo rotundo.
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Los detalles del atentado fallido contra Donald Trump siguen causando estupor en la prensa de Estados Unidos.
El atacante, Thomas Mathiew Crook, quien llevaba explosivos en su auto y quien fue abatido por el Servicio Secreto, era un joven de 20 años con el antecedente de una pequeña donación a una agrupación demócrata, pero que –llamativamente– estaba registrado para votar como republicano. ¿Lo motivaba la posibilidad de cerrarle el paso a Trump en las primarias?
Una vez más, el fácil acceso de casi cualquiera a los rifles de asalto emerge como un tema poderoso en Estados Unidos. Además hay que notar que los extremos de la grieta y los climas de odio ya no son privativos de uno de los bandos en pugna. De hecho, el intento contra Trump sigue al sufrido por Jair Bolsonaro en la campaña de 2018 y al cometido contra Cristina Fernández de Kirchner, quien se solidarizó con el norteamericano, el 1 de septiembre de 2022.
El clima de deterioro de las instituciones está instalado allí y en muchos países más; la Argentina, especialmente sensible a lo que ocurra en el Norte en la era Milei, no es una excepción.