El diario del lunes en Brasil y en el resto de América Latina
Lula da Silva o Flávio Bolsonaro. Izquierda o ultraderecha. Soberanía o "patio trasero". ¿La leyenda continúa o acaba una era? El futuro de la región, en juego.
Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, dos opciones opuestas para el Brasil que define su futuro.
BRASILIA(enviado especial) Llegó el "día D". Este domingo, 158 millones de personas podrán decidir si Luiz Inácio Lula da Silvaextiende su leyenda en Brasil o si Flávio Bolsonaroda da el gran golpe, lo jubila, devuelve a la extrema derecha al poder y ayuda a Donald Trump a moldear América Latina a su imagen y semejanza.
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Por la noche, cuando termine el recuento de los votos, el diario del lunes despejará esas y otras incógnitas, sobre todo una existencial para la región: ¿quedará en pie en su país más importante un gobierno con voluntad y fuerza para ponerle un freno a la Doctrina Donroe que propone la hegemonía de Estados Unidos y el desalojo de China, además del apoderamiento, por parte de la hiperpotencia, de recursos naturales estratégicos que, se supone, pertenecen a los diferentes países?
Lula da Silva, Flávio Bolsonaro y las encuestas
El sábado terminó la campaña con multitudinarias manifestaciones en los grandes distritos electorales del sudeste de este país, expresivas del ánimo de una sociedad que se ha movilizado en buena medida por rechazo y por temor.
Las últimas encuestas, conocidas al filo de una veda porosa que regirá en el día de la votación, cimentaron la idea de que Bolsonaro llega con un leve favoritismo.
Todo demasiado apretado como para hacer pronósticos, pero en el campamento del senador por Río de Janeiro se ilusionaban por la virtual unanimidad de la delantera matemática —no necesariamente estadística— del retador.
Ao lado de Nikolas Ferreira, Cleitinho e Tarcísio de Freitas, Flávio Bolsonaro reúne grande público em ato de campanha em Belo Horizonte (MG). pic.twitter.com/vrvUoyk1bv
Desde Buenos Aires, el desenfrenado Javier Milei de los últimos días se esperanza como nunca con haber contribuido a pintar de azul todo el mapa de la región.
Lula da Silva, ante el peligro de la abstención
En semejante contexto, será fundamental la propensión de la ciudadanía a concurrir a las urnas, algo en lo que pretenden incidir los aparatos políticos en pugna en cada uno de los 26 estados y en este Distrito Federal. Se estima que cuando mayor resulte la abstención, menores serán las chances de reelección de Lula.
Salvo que el resultado sea disputado por quien sufra la derrota, el diario del lunes consagrará un vencedor, pero también una serie importante de escollos. Para empezar, la hostilidad agónica de medio Brasil desde el día uno.
Para Lula, además, un Congreso controlado por el bolsonarista Partido Liberal (PL) y sus aliados de derecha, la necesidad de avanzar sobre la tarea pendiente de su herencia, de recrear alguna visión de futuro, una economía que podría requerir algún ajuste del gasto tras el jubileo de campaña, el descreimiento público en un sistema entero que se mostró putrefacto a lo largo de esta campaña sucia y el acechante factor Trump.
Luiz Inácio Lula da Silva se juega la continuidad o el fin de su vida política.
¿Hasta dónde estaría dispuesto a avanzar el republicano contra un gobierno que considera hostil y abierto a los intereses chinos? ¿Sería capaz de pasar de las sanciones ya ensayadas a alguna audaz medida de fuerza contra las mafias del PCC y el Comando Vermelho, a las que pretende combatir mediante el militarizado y trasnacional Escudo de las Américas?
Las acechanzas del "presidente Flávio Bolsonaro"
Por su lado, a Bolsonaro hijo se le suman, además del rechazo profundo de medio país, el desafío de liberar a su padre, Jair Bolsonaro, del arresto domiciliario que cumple por el intento de golpe de 2022-2023. Lo mismo deberá hacer con su hermano Eduardo, también condenado. Sería, para el muletto Flávio, un asunto de extrema importancia. Nadie en esta ciudad ignora que Jair, el jefe del clan, incidiría sobre él de un modo tan decisivo que cabría identificar a su eventual gobierno como uno tutelado.
Aunque favorable, Trump también sería un riesgo para él. Los arquitectos de su política exterior hablan de una alianza con Estados Unidos que deje a salvo la autonomía brasileña y la defensa de los intereses nacionales. Dados el talante pasado de testosterona del republicano y los favores que Eduardo le ha pedido y él ha concedido, cabe dudar de que sea capaz de brindar semejante gracia.
Trump, a no dudarlo, se proclamaría responsable último de un triunfo bolsonarista, lo mismo que Milei, el mosquito que dice arar el terreno de Sudamérica para el patrón del Norte.