La provincia de Buenos Aires recibió $13,3 billones en transferencias automáticas entre enero y septiembre de este año, con una caída real de 0,4% frente a 2025. Sin embargo, durante toda la gestión de Javier Milei, la provincia calcula pérdidas por $28,4 billones y un recorte cercano al 90% en los envíos no automáticos respecto de 2023.
La diferencia entre esos números resume la discusión fiscal entre la administración de Axel Kicillof y la Casa Rosada. Un informe del senador bonaerense Marcelo Daletto muestra que los fondos que se distribuyen por ley prácticamente empataron con la inflación en lo que va del año. Pero esa estabilidad no compensa el deterioro acumulado desde el cambio de gobierno ni el desplome de otras partidas que antes contribuían a financiar programas y obras en Buenos Aires.
La estabilidad de 2026 no recompone lo perdido
El informe señala que las transferencias automáticas a la provincia (coparticipación federal de impuestos, financiamiento educativo, compensación del consenso fiscal y leyes especiales) alcanzaron los $13,3 billones, lo que representa un crecimiento de 32,8% nominal en los primeros nueve meses del año, pero quedaron apenas por debajo de la inflación: una caída real del 0,4%. La coparticipación federal, que representa el 62,3% de esos fondos, tuvo una caída real mayor: 3,4%.
Según el Centro de Estudios de Economía Política Argentina (CEPA), en el conjunto de las provincias la coparticipación acumuló una caída real del 10,3% hasta septiembre de 2026. Así, las 24 jurisdicciones registraron pérdidas, aunque con distinta intensidad.
Para el ministro de Economía de Kicillof, Pablo López, las provincias absorben el mal desempeño de la economía real. Los datos difundidos en su cuenta de Twitter indican que la coparticipación a las jurisdicciones acumula una pérdida de -2,3% con respecto a 2025 y -14% en comparación con 2023, mientras que en septiembre creció levemente por un cambio en el cronograma de Ganancias. El recorte más profundo: los giros no automáticos
López sostiene que las transferencias no automáticas a Buenos Aires se redujeron cerca de 90% respecto de 2023. Su cálculo de $28,4 billones en pérdidas desde la llegada de Milei incluye, además, deudas directas, programas nacionales recortados, obras paralizadas y menores ingresos tributarios. Para el conjunto de las provincias, estima un ajuste acumulado de $53,5 billones.
Los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), otra herramienta de asistencia discrecional, tienen un alcance limitado para compensar ese deterioro. Según el CEPA, durante los primeros nueve meses de 2026 llegaron a 15 provincias y representaron, en promedio, apenas el 0,5% de los recursos tributarios de origen nacional acumulados a septiembre.
El consumo también pasa factura
La caída de la recaudación nacional agrega presión sobre las cuentas provinciales. Según el ministro de Kicillof, los ingresos tributarios nacionales retrocedieron un 3% real frente a 2025 y se ubicaron un 10,1% por debajo de 2023. El dato más expresivo es el del IVA: en septiembre cayó un 5,3% interanual y acumuló once meses consecutivos de retroceso. En lo que va del año, la baja llega al 6,5% frente a 2025 y al 14,5% respecto de 2023.
El deterioro alcanza también a los ingresos de las propias provincias. El CEPA calculó que los recursos tributarios de origen nacional girados a las jurisdicciones cayeron un 11,6% real frente a noviembre de 2023. Los tributos provinciales, por su parte, retrocedieron un 7,3% real en el período analizado, aunque con diferencias entre distritos. Buenos Aires tuvo un desempeño relativamente mejor en el primer semestre, con una variación real cercana al 0,2% en su recaudación propia.
Buenos Aires reclama por el reparto
El planteo del gobierno de Kicillof pone el foco en la distancia entre lo que la Provincia aporta a la recaudación nacional y lo que recibe. Según las cifras difundidas por López, Buenos Aires aportó $69 billones en lo que va de 2026, equivalentes al 36% del total, y recibió unos $13 billones por coparticipación, cerca del 7%. El ministro también afirmó que los recursos nacionales disponibles por habitante fueron de $750.000, menos de la mitad del promedio nacional de $2 millones.
El reclamo bonaerense se apoya en un problema concreto: la coparticipación no recupera las pérdidas acumuladas, los envíos no automáticos se desplomaron y la recaudación nacional se debilita con el consumo.
Así, la estabilidad interanual de las transferencias automáticas ofrece un alivio acotado, que no recompone el financiamiento perdido desde 2023. El problema excede la pulseada entre Milei y Kicillof: con menos recursos nacionales y una recaudación propia que tampoco garantiza una recuperación sostenida, todas las provincias enfrentan mayores restricciones para financiar sus políticas e inversiones.