Cuando parece que está todo dicho y, salvo para los tiempos y las artimañas de la Justicia, comprobado, la cloaca de la corrupción en el gobierno de Javier Milei, Karina Milei y Manuel Adorni esparce nuevos hedores.
Cuando parece que está todo dicho y, salvo para los tiempos y las artimañas de la Justicia, comprobado, la cloaca de la corrupción en el gobierno de Javier Milei, Karina Milei y Manuel Adorni esparce nuevos hedores.
Frente a esa oportunidad, sectores de la oposición –tanto la consecuente como la que va y viene– le demuestran una vez más a la sociedad que no están aún a la altura del desafío de evitar la ruptura del país o, si no se llegara a tiempo, de intentar reconstruirlo.
De un lado, la suciedad. Del otro, un agujero negro.
El Libragate, esa madeja de estafa cripto, relaciones peligrosas y aparentes coimas en el despacho mayor de la Casa Rosada, comienza a ser investigado en el cabo que falta esclarecer: la ruta del dinero.
"Los esfuerzos de investigadores judiciales, periodistas, una comisión de diputados y expertos en materia cripto fueron develando parte del entramado: un rompecabezas complejo, en el que no asoman funcionarios, pero sí personas sospechadas de oficiar de nexo entre Milei, promotor de la moneda, y su creador, Hayden Mark Davis. Parte del trabajo se allanó cuando el norteamericano reveló al público una de sus cuentas, algo que luego consideraría un 'error'", escribió Federico González del Solar en la Nación.
"El trader Mauricio Novelli, cuya relación de cercanía con los Milei data desde hace años, es apuntado por un creciente caudal de pruebas como el principal constructor del puente que unió al Presidente con el empresario estadounidense. Las pruebas surgen de los peritajes a los teléfonos que ordenó la Justicia en el marco de la investigación por una presunta estafa", añadió.
La mina de oro que constituye el teléfono mal borrado del lobista da cuenta de pagos por miles de dólares mensuales a Milei Hermanos desde antes de que llegaran a la función pública, pero que, violando la ley, habrían continuado cuando Javier se convirtió primero en diputado –2000 dólares– y luego en presidente.
La ahora secretaria general de la Presidencia, en tanto, es mencionada en un audio de abril de 2024, cuando ya era funcionaria, como receptora de una cuota de 4000.
Por no hablar, claro, de los 5 millones de dólares del escándalo mayor que se atribuye al jefe de Estado.
Mientras los investigadores se internan en ese túnel oscuro de documentación, volvió otro escándalo, el de Aero Adorni y sus ramificaciones, indicios de un ejemplo envidiable de movilidad social ascendente en la Argentina de la extrema derecha.
Sebastián Lacunza, el periodista que destapó la escapada familiar del viaje del jefe de Gabinete en un avión privado a Punta del Este, volvió con una novedad importante en ElDiarioAr. Dicho viaje –en sí mismo una violación de la normativa impuesta por el Gobierno a sus propios funcionarios– costó más de 9000 dólares, esto es más del doble de lo admitido hasta ahora por el funcionario y por su amigo contratado en la TV pública Marcelo Grandio.
En La Nación, Paz Rodríguez Niell sumó que, de acuerdo con los recibos que obtuvo el juez Ariel Lijo –frustrado candidato de Milei a la Corte Suprema y ahora, al parecer, en plena rosca para convertirse en procurador general de la Nación– el pasaje "de ida aparece como pagado por la productora Imhouse, de Grandio, el periodista que trabaja en la TV Pública, es amigo de Adorni y dijo que lo alojó en su casa de Uruguay. El de vuelta forma parte de un paquete de 10 viajes que abonó otra persona" por 40.000 dólares. ¿Más claro? El pago lo hizo una productora que hace negocios con el Estado.
Grandio dijo que Adorni había pagado su parte "con dinero del Estado" –sic– y el funcionario dijo tener en su poder el recibo que demostrarían que no recibió dádivas. Ese recibo nunca apareció y ahora se sabe por qué: porque no existe como un documento a su nombre.
Por si eso fuera poco, Clarín dio cuenta de la aparición de una propiedad hasta ahora desconocida: una vivienda "en un country de Exaltación de la Cruz, a 82 kilómetros al noroeste de CABA. La casa la habría construido con su mujer, Betina Angeletti, a la que subió al avión presidencial en la última gira por Estados Unidos", y por la que paga expensas de casi 700.000 pesos por mes.
La diputada Marcela Pagano, quien fue electa en la lista violeta en 2023 pero que se convirtió en enemiga jurada del karinismo, amplió la denuncia oportunamente presentada por enriquecimiento ilícito argumentando que el jefe de Gabinete no declaró ese bien ante la Oficina Anticorrupción.
Emiliano Russo, el autor de la nota, pidió precisiones, pero sólo obtuvo silencio. El colmo de un portavoz.
A quién sí le respondió Adorni fue a la periodista de ambito.com Liliana Franco, quien fue mencionada en su momento como su posible reemplazante en la vocería del Gobierno, cargo que finalmente aquel retuvo en paralelo a la jefatura de Gabinete.
Franco escribió que "las más altas autoridades del Gobierno nacional están debatiendo sobre la conveniencia, o no, de que Manuel Adorni continúe como jefe de Gabinete", a lo que el aludido replicó en X: "Fake. Fin".
El Presidente, quien solía ponderar a la colega de importante trayectoria, esta vez la destrató, acaso de modo terminal.
Lo que está en juego es cómo hace el ladero de Karina Milei para sostener semejante tren de vida, clave que no surgiría de los activos presentados en sus declaraciones juradas ni, desde ya, de su modesto salario como funcionario.
Todo es ácido para el mandatario que dice estar elaborando un libro que se titulará La moral como política de Estado. Su impresión, cabe presumir, sería una agresión gratuita a los bosques argentinos.
Ante el combo oficial de cuchillos largos y revelaciones escandalosas, la política no mileísta y la que, con menos pergaminos, finge no serlo multiplica contactos para mostrarle a la sociedad que está viva. ¿Lo está?
Cabe empezar por una declaración, acaso simplemente poco feliz, que podría sugerir que el camporismo sigue sin entender gran cosa de lo que le pasó.
En diálogo con Reynaldo Sietecase, Wado de Pedro respondió con un giro curioso la pregunta por la autocrítica que le cabe al peronismo por lo hecho entre 2019 y 2023, lo que le abrió el camino a la extrema derecha.
"Nos hicimos muy radicales. Alberto (Fernández) citó demasiadas veces a (Raúl) Alfonsín y me parece que terminó siendo como Alfonsín", dijo.
Presentar eso como autocrítica es un ardid: De Pedro –¿todo el cristinismo?– sigue presentando al anterior presidente como responsable de todos los males. En esa línea omite el internismo desenfrenado que no pudo tener un solo contendiente, la defensa dogmática de subsidios prorrico y el boicot de funcionarios de tercera línea de Energía a Martín Guzmán, lo que, junto con las reyertas por el acuerdo con el FMI terminó en la renuncia traumática del economista y el principio del fin.
Por otro lado, ¿es esto lo que el camporismo tiene en mente cuando Máximo Kirchner habla de abrir el espacio opositor, de dialogar con los diferentes y de buscar una alianza amplia para enfrentar el año que viene a Milei?
Podría argumentarse que la UCR hoy representa poca cosa a nivel nacional, pero no es así en los niveles provincial y municipal, por no hablar del electorado disperso de sensibilidad alfonsinista que, por caso, supo apoyar al kirchnerismo en las urnas entre 2003 y 2023.
Cristina Fernández de Kirchner sí cumple en hablar con todos. De hecho, viene de hacerlo con Miguel Ángel Pichetto, practicando tabula rasa con las críticas que le supo destinar ese dirigente, con su pase al macrismo, su colaboración reciente con el gobierno de extrema derecha y con su flamante redescubrimiento de la identidad peronista.
Este primero se juntó con Guillermo Moreno, cuya potencia en los medios nunca se replica en las urnas. Ahora, junto a Emilio Monzó sumó a "dirigentes libertarios alejados de la Casa Rosada que comparten nuestra visión de país", que definió como "capitalista, moderna y productiva bajo un frente nacional amplio". Entre ellos estuvo el exarmador mileísta Carlos Kikuchi, uno de los primeros purgados por el Jefe.
¿Avalará CFK semejante movida? ¿Podrá el eterno negociador incluir en ella, como pretende, incluso a Axel Kicillof?
Cuando uno cree ya haberlo visto todo, descubre que hay todavía más.
"Nosotros no podemos excluir a nadie. Hablé una sola vez con ella y me causó una muy buena impresión (…). Hay cuestiones que son totalmente innegociables en términos de respeto a las instituciones de la democracia y la república, a la Constitución, a la política de memoria, verdad y justicia, y a los derechos humanos, pero también es necesario admitir la pluralidad". ¿A quién gustaría sumar el chaqueño, según surge de un diálogo que mantuvo con el periodista Tomás Mendez? A Victoria Villarruel, nada menos.
Y lo dice en vísperas del 50 aniversario del último golpe cívico-militar, a cuyos responsables y ejecutores de violaciones masivas de los derechos humanos la vicepresidenta siempre reivindicó.
Cuestionado, Capitanich salió a aclarar que no deja de sostener "principios irrenunciables".
Habría que ver qué hace Villarruel con los suyos.
Esos son los movimientos de algunos de quienes se presentan como opositores, lo que revela la inmadurez de los proyectos para ofrecerle a la ciudadanía una alternativa a lo que se vive.
Otros, opositores más bien de boquilla y de a ratos, también salen a mostrar lo suyo.
Ayer fue el turno del PRO, con Mauricio Macri a la cabeza y con la reaparición, entre otros, de María Eugenia Vidal y el ahora casi libertario Cristian Ritondo.
Acorralado entre amarillos y filovioletas, el expresidente hizo equilibrio inestable.
"El PRO no viene a cuestionar el rumbo, señores. Viene a completarlo (…). Quiero ser muy claro: no vamos a hacer oposición, no vamos a boicotear ninguna ley que haga bien al país, no vamos a darle ninguna excusa al populismo para volver. ¡Eso no va a pasar nunca, no va a pasar nunca!", exclamó.
"¿Coincidimos en todo con este gobierno? No, claro que no. Tenemos diferencias, las hemos expresado y las vamos a expresar cada vez que haga falta. Pero nuestra prioridad fue y va a ser el cambio", agregó.
"Hay una diferencia enorme entre estabilizar y construir, entre parar la caída y empezar a subir, entre el primer paso y el próximo paso", completó para abrir la puerta a una posible –y también incierta– candidatura no mileísta el año que viene. Pese a sus crecientes dificultades, el Gobierno se divierte con esa pretensión.
Si el rumbo oficial le parece fenómeno, ¿qué de distinto o superador vendría a ofrecer el macrismo residual? Ética y institucionalidad, se supone. Sin embargo, en la juntada de ayer en Parque Norte a nadie se le escapó ni una sola mención al Aero Adorni ni a la planta de aloe vera del jefe de Gabinete, y mucho menos a la coima de 5 millones de dólares que Novelli dice haberle pagado a Milei para concretar la estafa de $LIBRA. Una pena: esa hubiese sido la oportunidad ideal de romper un silencio a esta altura bochornoso.
"No hubo mención alguna a las dificultades oficiales. 'No nos suma. No somos kirchneristas', deslizaron entre la dirigencia amarilla", según consignó La Nación.
Argentina es una república sin republicanos. ¿Qué podría salir mal?
Que tengas un excelente fin de semana. Hasta el lunes.