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Chiqui Tapia y Belloso, la dupla que abrió una nueva grieta en el fútbol argentino

El presidente de Central construyó una relación clave con el jefe de la AFA. Conmebol, política y la génesis de una sociedad que hoy divide aguas.

La final de la Supercopa Internacional volvió a exponer una grieta que atraviesa al fútbol argentino. Mientras Juan Sebastián Verón volvió a desafiar a la AFA tras la derrota de Estudiantes, Gonzalo Belloso celebró con su Rosario Central desde el corazón del esquema de poder construido por Claudio Chiqui Tapia.

Con la copa obtenida en Santiago del Estero atravesada por más de una controversia, el presidente canalla volvió a quedar bajo la lupa por su peso puertas adentro de la entidad madre del fútbol argentino. Su ascendencia, sin embargo, no nació con los últimos logros deportivos ni con su llegada a la presidencia del club. “Viene de largo”, aseguran quienes conocen los entretelones del deporte nacional.

El ascenso del presidente de Rosario Central en la rosca del fútbol

Mucho antes de sentarse en los despachos, Belloso conoció el fútbol desde adentro. Exdelantero identificado con Rosario Central, después de retirarse inició casi de inmediato su tránsito hacia la dirección deportiva y encontró en el club de Arroyito su primer laboratorio.

Como mánager de Central, entre 2010 y 2012, con el equipo en la segunda categoría, conoció de cerca los costos de tomar decisiones. Cuando recuerda aquel paso, resume su mayor aprendizaje en una frase: “Aprendí a perder”.

La experiencia estuvo lejos de ser exitosa, pero terminó siendo el punto de partida de una carrera que tomaría otra dimensión pocos años después. De vínculos con Sergio Massa y defensor de los clubes como entidades civiles sin fines de lucro, el “Pejerrey” empezó a construir una red que pronto excedería las fronteras de Rosario.

Su agenda de contactos le permitió llegar a sectores influyentes de la política donde Tapia suele encontrar mayores barreras. También le abrió puertas en la estructura sudamericana, donde comenzó el ascenso que terminaría llevándolo a la Conmebol y, más tarde, a la FIFA.

El vínculo entre Belloso y Chiqui Tapia: intereses comunes

En 2016, Belloso era director de Desarrollo de la Confederación Sudamericana de Fútbol. En ese puesto lo encontró Tapia cuando asumió al frente de la AFA, que venía de resistir el impulso del gobierno de Mauricio Macri para instalar las sociedades anónimas en el fútbol.

La AFA resistió la privatización de los clubes, pero cuando finalizó la tarea de la Comisión Normalizadora, que tuvo entre sus principales figuras a Carolina Cristinziano, esposa de Belloso, la institución madre del fútbol argentino estaba en una situación crítica: no podía siquiera hacer frente a los traslados de la Selección para disputar amistosos.

Tapia llegó sin competencia electoral. Se impuso por lista única, impulsado por la abrumadora mayoría de los clubes del ascenso. A su ingreso a la sede, por entonces ubicada en la calle Viamonte de CABA, uno de sus primeros llamados fue al director de Desarrollo de la Conmebol. “Cuenten conmigo”, fue la respuesta de Belloso. Y así fue.

El exmanager de Central hizo gestiones para liberar fondos de la entidad regional destinados a la AFA, necesarios para salir del ahogo financiero. La espalda para conseguir ese salvataje la había construido poco antes, a partir de una iniciativa que le permitió ganar peso dentro de la Conmebol.

Al iniciar su gestión, Belloso se encontró con fondos disponibles e inutilizados y empezó a dar forma a un programa de capacitación accesible para todos. Envió a personal de la entidad que cumplía tareas administrativas a entrevistar dirigentes de los distintos países miembros para detectar sus principales demandas.

El trabajo de campo se extendió durante meses y mostró una necesidad generalizada de capacitación. Con esa información, Belloso creó el programa +Evolución y llevó cursos de entrenamiento y preparación física a todo el continente. El proyecto tuvo un éxito inmediato y demandó una inversión cercana a los dos millones de dólares de recursos que hasta entonces estaban sin uso.

La iniciativa elevó su perfil dentro de la Conmebol, fortaleció su relación con las asociaciones miembro y le dio margen de maniobra dentro de la estructura regional. Desde esa posición pudo intervenir cuando Tapia necesitó oxígeno financiero para una AFA en crisis.

La historia detrás de la Copa América

Ya como secretario general de la Conmebol, Belloso se puso al frente de dos tareas medulares para el fútbol sudamericano. Fue artífice de la creación de la “burbuja sanitaria” durante la pandemia, que permitió retomar las competiciones internacionales en 2021, fundamentales para recuperar ingresos de los clubes. También tuvo un papel central en la organización de la Copa América 2021.

El campeonato originalmente iba a jugarse en Argentina. La Selección venía de ser semifinalista en 2019, en Brasil, donde había sido eliminada por el combinado local tras un arbitraje cuestionado por los jugadores. Finalmente, Argentina renunció a la organización de la Copa América por razones sanitarias y Brasil se ofreció para recibir el torneo. La Conmebol lo confirmó.

No obstante, Argentina no quería ir. Los jugadores todavía estaban molestos por lo ocurrido en 2019, la primera competencia de Lionel Scaloni al frente del combinado nacional. Tapia todavía no había terminado de construir su vínculo de confianza con Lionel Messi. “Nosotros no vamos a Brasil”, fue la postura que transmitieron los futbolistas. El torneo estaba en riesgo.

Al auxilio de Tapia salió Belloso, otra vez. El vínculo fue Ángel Di María. El dirigente de Conmebol hizo una videollamada con el delantero formado en Rosario Central y con Messi. Les prometió que el arbitraje no iba a ser un problema. “Estamos nosotros, no nos van a cagar”, fue el enfático mensaje del secretario general.

Los persuadió. Argentina obtuvo allí el primer título de la era Scaloni y, desde entonces, Tapia consolidó su posición al calor de cada éxito de la Selección.

En los cinco años que estuvo en la Conmebol, Belloso construyó una carrera como dirigente con pocos antecedentes comparables en el fútbol argentino. Después se fue a la FIFA con el cargo de “asesor estratégico para Sudamérica”. Para hacerlo tuvo que firmar en Conmebol la cesión de derechos por la creación de los programas de capacitación, hoy instalados en las asociaciones del continente.

Seis meses duró Belloso en el cargo de FIFA. Dejó su residencia en Uruguay para volver a Rosario y convertirse en presidente de Central. Tapia no olvida lo que hizo por él y fue uno de los primeros en recibirlo cuando desembarcó en el Comité Ejecutivo de la AFA. Hoy, dentro de la estructura del fútbol argentino, el presidente canalla tiene una ascendencia singular, incluso frente al peso histórico de Boca y River.

Luces y sombras: la Copa de la Liga, el escritorio y los árbitros

La representatividad que Belloso construyó como dirigente del fútbol sudamericano perdió adherentes en noviembre del año pasado, cuando se informó que el club era campeón de Liga Profesional por ser el mejor de la tabla anual. El título no estuvo en juego en la temporada y los clubes, en su mayoría, rechazaron el anuncio.

Un miembro de Comité Ejecutivo de la AFA de aquel entonces le confió a Letra P que “en una reunión del mes de junio de 2025 habló de la posibilidad de entregar un título al campeón anual. En ese momento estaban River, Boca y Central en los primeros tres puestos, pero ninguno de los clubes que estaban en la pelea impulsó la iniciativa y ahí quedó".

"Lo que pasó -siguió la fuente- es que Di María reclamó el título en una nota que dio en el campo de juego después de un partido que Central le ganó a Huracán que le aseguró el primer puesto en la tabla anual. Y se lo dieron en una reunión un día de semana al mediodía. Belloso lo gestionó, pero lo grave es que esa gestión prosperó". "Ahí hubo un quiebre de Central con el resto de los clubes”, afirmó.

La crítica que más lastima a la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino es el nivel del arbitraje. Hay una general: los clubes perjudicados y beneficiados por decisiones insólitas son los mismos. Los números de Barracas Central en Primera con los árbitros son impactantes. Y con Di María en Central, los canallas quedaron embarrados.

“Antes de que asuma Belloso, Central estuvo más de un año sin recibir un penal a favor. Con esta dirigencia, no se le encuentra un arbitraje escandaloso en su contra", señaló la fuente. "En partidos decisivos te ponen árbitros que carecen de seriedad; en el VAR cada árbitro hace una interpretación distinta sobre la misma jugada. Ahora la manipulación es mas sutil", agregó.

Gonzalo Belloso, presidente de Rosario Central, no logró el ok de Patricia Bullrich para quedarse con un inmueble de Prefectura.
Maximiliano Pullaro y un gesto a los clubes de Rosario.

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