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El sueño de Toto Caputo

En vísperas de una nueva y probablemente histórica jornada de movilizaciones en defensa de la educación universitaria, Javier Milei y Toto Caputo consumaron ayer lo que en tiempos de cierta sensatez se consideraría una provocación: una nueva pasada de motosierra por el Presupuesto 2026 que les había aprobado el Congreso y, sin que les temblara el pulso, extendieron ese tajo profundo al propio presupuesto de esas casas de estudio nacionales. Sobre llovido, mojado.

Lejos de lo que ambos proclaman, esas políticas están lejos de constituir reformas estructurales, toda vez que cualquier brisa de autodefensa social haría en el futuro que ese ajuste se limite o, directamente, se aborte. Pese a eso, mercados que no son irracionales, sino que operan con una racionalidad día a día, les dieron ayer una buena noticia: el riesgo país perforó a la baja, por primera vez desde el enero, la barrera psicológica de los 500 puntos básicos. El ministro trader cierra los ojos y ya sueña...

¿Se puede decodificar la ensalada que constituye el presente económico nacional? Tratemos.

Sobre el ajuste, más ajuste

El derrumbe de la actividad vinculada al mercado interno –industria, construcción, comercio, consumo masivo– viene provocando desde hace nueve meses un desplome de la recaudación de impuestos. Cautivos del dogma perimido tras el primer tercio del siglo XX, el Presidente y su ministro de Economía no conciben otra manera de equilibrar el presupuesto que no sea la hundir al país en una "trampa de austeridad". Así, prolongan el círculo vicioso de ajuste, caída de la actividad, menores ingresos fiscales y nuevo ajuste hasta que 47 millones de personas encuentren, por fin, la sima más profunda.

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En esa tesitura lanzaron la decisión administrativa 20/2026 –sarcástico "Año de la grandeza argentina"–, firmada por el jefe del Palacio de Hacienda y, mezcla de necesidad formal y sarcasmo de la historia, por el nuevo rico Manuel Adorni. La misma establece un recorte de gastos de 2,5 billones de pesos, equivalentes a alrededor de 1760 millones de dólares y a 1,6% del Presupuesto.

Salud –incluso en tratamientos para el cáncer–, niñez, obra pública, Fuerzas Armadas y de seguridad y, claro, salarios docentes, infraestructura universitaria y complejo de ciencia y técnica son parte del enésimo guadañazo.

La poda de mayo

En el contexto de achicamiento nacional descripto y para sostener el superávit fiscal pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el compromiso que esperan del Gobierno los inversores en deuda argentina, hay recortes para todos y todas, sobre todo en educación. Entre otros:

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Lo dicho: una provocación.

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Y siguen las víctimas: asistencia a la niñez, defensa, seguridad, Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), cultura, Conicet –¿dejarán algo en pie allí?– y obra pública –ahí ya no queda prácticamente nada–.

Caputo, entre 2019 y 2027

Aun así, el ministro de Economía insistió en tertulia con Luis Majul en que "a partir de mayo o junio, se vienen los mejores meses", según había dicho hace poco, cuando habló de exactamente 18 que n o tendrán paralelo con lo ocurrido en "las últimas décadas". Ah, y había dicho que el boom empezaría en abril... Puede fallar.

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Se aferró para eso a datos de marzo sobre actividad en la industria y la construcción, cosa que, según especialistas, no se repitió en abril y lamentablemente podría constituir un mero rebote de gato muerto.

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"Yo imagino un 2019 absolutamente diferente", añadió Caputo, corregido enseguida por el asesor en comunicación de crisis. Será que no pudo sacarse todavía la espina del final dramático de su experiencia con Mauricio Macri, pero en verdad se refirió al también electoral 2027.

Cómo piensa lograr una mejora ajustando y destruyendo ingresos populares en continuado es una incógnita que no reveló.

Inflación: abril, mayo y después

Si lo del rebote sostenido de la actividad aún está más que verde, otro tanto puede decirse de sus pronósticos en materia de precios. Como los "pifiadores seriales" que se señalan desde el poder, tanto Milei como Caputo habían anticipado que "la inflación va a empezar con cero a más tardar en agosto". Ya no lo repiten.

"Ya estamos terminando de absorber el shock interno del año pasado y entramos en un proceso de desinflación, nuevamente", dijo también el ministro, quien esgrimió como prueba que el IPC de abril será menor que el 3,4% de marzo. Eso es lo bueno de las catástrofes: difícilmente ocurren todo el tiempo.

Sin embargo, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) de abril arrojó ayer 2,5%.

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Eso fue menos que el el mes precedente, claro, pero ese antecedente de lo que el INDEC intervenido difundirá este jueves marca simplemente un regreso a la maldita meseta del "dos y pico". El Gobierno cantará otra vez loas a sí mismo, pero la realidad será diferente.

En la City confían en que el indicador perfore el piso del 2% en los próximos meses, lo que no sorprendería cuando se mete a los salarios y el consumo en un sótano, pero no se visualiza todavía nada parecido al "cero coma…".

Con todo, conviene hacer una advertencia. Uno de los consultores que más influyen en el Círculo Rojo, Orlando Ferreres, estimó para el mes pasado un 2,6% y, más importante que los decimales, señaló que mayo podría mostrar otra vez un rebote, probablemente leve, debido a los aumentos previstos en servicios públicos y combustibles.

Según los planes de la Secretaría de Transporte, se planean tres aumentos mensuales seguidos, desde el próximo lunes, del 2% para los viajes en líneas de colectivos

Los pasajes en tren, en tanto, se ajustarían 18% este mes, 15% en junio, 13,% en julio, 12% en agosto y 10% en septiembre. Fuerte.

Se trata de otra manifestación del ajuste para que cierren las cuentas fiscales.

Sin deuda no hay paraíso (mileísta)

Aunque Caputo accione el inflador anímico, el corto plazo luce desafiante para las condiciones de vida de la mayoría. Con todo, hay que notar un dato importante, muy festejado por el Gobierno: la caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos.

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Ese nivel de 496 puntos básicos equivale a una tasa de interés algo menos de cinco puntos porcentuales excedentes al rendimiento de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados riesgo cero. Todavía se trata de un nivel demasiado alto –del orden del 9% anual– como para salir al mercado voluntario a colocar deuda, pero el objetivo de Caputo parece más cercano.

En general, se considera que el Tesoro podría hacer un intento si el indicador cayera por debajo de los 400 puntos, algo que todavía parece desafiante.

La baja de las últimas ruedas respondió a la decisión de la calificadora Fitch de mejorar la nota del país la semana pasada. Ahora se espera que Moody's, la otra agencia de referencia, haga lo propio el mes que viene. Si así ocurriera, el indicador podría experimentar otro tirón a la baja y permitir, se especula en el mercado, una emisión de deuda antes de julio.

Ese es el métier de Toto Caputo y un objetivo anhelado por el Gobierno. Eso es así porque la refinanciación de vencimientos de deuda, algo todavía vedado, permitiría achicar la cuantía del ajuste. Esos pagos resultan tan exigentes que la mayor compra de dólares de las últimas semanas no termina de mover realmente la aguja de las reservas del Banco Central. Más simple: lo que se compra se va en pagos.

Así, cuando el ministro de Economía habla de un 2027 mejor, tiene en la mira el proceso electoral, al que Milei debería llegar mejor pisado que en la actualidad en las encuestas para no arriesgarse tanto. Para eso sería clave que el recurso al mercado para refinanciar deuda –en principio no para tomar créditos nuevos– permita suavizar la brutalidad de un ajuste al que, por ahora, no se le ve final a la vista. Con este modelo, sin deuda no hay paraíso mileísta.

Eso, sumado al "ordenamiento político" que reclama Caputo y a acuerdos –incluso electorales– con algunos gobernadores aliados, mejoraría el clima social, sostendría el control del Congreso y aflojaría el impacto de los escándalos de corrupción que suben y bajan por toda la administración, incluso golpeando la puerta del despacho principal de la Casa Rosada.

El año electoral es un albur

El detalle es que 2027 es un albur porque la chance de un triunfo del peronismo podría alterar a inversores que apuestan a que este ajuste se sostenga. El mercado no se caracteriza ni por la sensibilidad social ni por la perspicacia política.

Un peronismo competitivo amplificaría la posibilidad de una renegociación de todos los tramos de deuda, empezando por el FMI, pero siguiendo por los acreedores privados. Eso haría subir el riesgo soberano y abortaría el sueño de Toto Caputo.

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De hecho, según una nota publicada por Bloomberg, los seguros contra default credit default swaps– operan con una tasa de 278 puntos básicos de acá a un año y con una de 509 a dos.

¿Se darán las cosas como sueñan Milei y Caputo, o ambos se pasarán el año próximo renegando contra el "riesgo kuka" y, sin quererlo, incrementando un ruido financiero que complicaría los propios planes oficiales?

Se verá. Por lo pronto, queda claro que la extrema derecha ya se prepara para la pelea grande. ¿Y la oposición?

Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.

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