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BANCAR LOS TRAPOS

El gobierno de Santa Fe armó otro scrum territorial en Rafaela para blindar la gestión con un ojo en 2027

La Casa Gris continúa con su gira para sumar voces que defiendan a Pullaro. El ánimo social y el vínculo con los gremios.

El equipo más cercano a Maximiliano Pullaro decidió extender su gira por el territorio de Santa Fe. Departamento por departamento, una task force de la Casa Gris viene reuniendo a todos los dirigentes de Unidos para escuchar sus pareceres y, a la vez, repetir un pedido: que salgan a la calle a funcionar como escuderos de la gestión con un ojo en 2027.

El road trip de la Casa Gris

Las reuniones comenzaron hace dos meses. La primera de ellas fue en Soldini, y abarcó a “todo el cuerpo político con responsabilidad institucional” de cuatro departamentos del sur: Rosario, San Lorenzo, Iriondo y Constitución. La intención fue lograr un ambiente de intimidad y confianza donde las figuras del territorio sientan la comodidad de contar lo que recogen en el contacto con la gente. A la vez, los enviados de la Casa Gris aprovecharon los encuentros para profundizar en los detalles de la gestión y repetir un pedido: que los dirigentes de Unidos salgan a defender la gestión públicamente.

La iniciativa nació luego de la serie de sobresaltos que atravesó la gestión de Pullaro a principios de año, cuando se encadenaron la crisis policial y el conflicto salarial con los docentes. Las primeras reuniones estuvieron teñidas de los ecos de esos reveses, que a la plana mayor de la Casa Gris le dejaron en claro un problema: el gobernador era la única voz de Unidos que lograba hacerse escuchar y, por consiguiente, era el pararrayos de todos los reclamos.

“Maxi no tiene fusibles”, repetían una y otra vez. Por eso, iniciaron la ronda de encuentros para activar a sus soldados. Por esa misma razón, erigieron a Virginia Coudannes como vocera. Aunque no se diga, subyace una cuestión central: 2027 está cada vez más cerca y es un secreto a voces que el gobernador irá en busca de su reelección.

Maximiliano Pullaro, el asador

Así las cosas, a lo largo de las últimas semanas se fueron dando los sucesivos encuentros en el interior de la provincia, cerca de una decena. La última parada fue hace pocos días, en Rafaela. Con micrófono abierto, hubo unos 25 oradores por ocasión. Del lado del gobierno, quienes toman la voz cantante suelen ser algunos ministros, el secretario general Juan Cruz Cándido y el de Comunicación, Luis Persello. “Buscamos fortalecer Unidos, que todos salgan a defender los logros, que sean conscientes de lo que se hizo y no se naturalicen los cambios que logramos”, explican desde la Casa Gris.

CoudannesPullaro

Virginia Coudannes junto a Maximiliano Pullaro.

Hay una metáfora ocurrente que los oradores designados del gobierno repitieron en cada encuentro: dicen que el reparto de los bienes públicos “es como un asado”. “Cada santafesino y santafesina participa del asado porque previamente lo pagó vía impuestos”, explican. “Pero hay uno que es el que fue a comprar la carne, llegó temprano, prendió el fuego, se bancó el calor e hizo el asado: ese es el gobernador”, sigue la metáfora. El remate devela el objetivo de los encuentros: “Lo que hacemos es pedirle a nuestros dirigentes que salgan a pedir un aplauso para el asador”.

Ánimos en levantada en Santa Fe

El ánimo viene en levantada en la Casa Gris porque, a medida que se fue desarrollando la gira por el interior, notaron que el pulso social mejoraba para con el gobierno provincial. “Los nuestros nos transmiten una confianza creciente”, contó uno de los funcionarios que asiste a las reuniones. “Es como que empezó a crecer la valoración de la gente sobre la mejora en seguridad pública, la gestión con honestidad y que no hay ajuste salvaje”, sumó. “Crece el sector social que encuentra en nosotros lo mejor de cada casa”.

Incluso, creen que hasta con los gremios mejoró el vínculo. “Pesan más en la política que en la gente y se sobredimensionaba la tensión”, leen en la Casa Gris. No escapa al análisis del gobierno provincial que los encuentros nacieron en plena guerra con los sindicatos, para explicar la política salarial. “Pedíamos paciencia hasta que aparecieron los recibos de sueldo con los aumentos, ahí se tranquilizó todo”, recuerdan. “Empiezan a darse cuenta que, si bien quieren más cosas, el riesgo es que gane un libertario y se queden con nada”.

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