PLAN PLATITA DULCE

Toto Caputo sostiene el ancla cambiaria y se irán otros u$s 1000 millones por mes por veranear afuera

El dólar cerca del techo de la banda sube menos que la inflación y habrá otro récord de vacaciones en el exterior. Tensión creciente del esquema oficial.

Con el dólar oficial cerca del techo de la banda, la suba menor a la inflación está garantizada y el ministro de Economía, Toto Caputo, favorecerá, de nuevo, a quienes se vayan de vacaciones al exterior. Economistas esperan un déficit por turismo del orden de los u$s 1000 millones mensuales este verano, similar al de la temporada previa.

Es la contracara de la decisión oficial de sostener el ancla cambiaria como herramienta central para contener los precios, mientras la inflación viaja al 2,5% mensual. La esperada apreciación cambiaria favorece los consumos en el exterior y vuelve a tensionar la sostenibilidad del esquema.

De cara al verano, la política cambiaria del Gobierno configuró un escenario de dólar relativamente accesible para quienes viajan. Aunque el dólar subió 10 puntos más que la inflación desde la salida del cepo, siguió siendo atractivo para la clase media, lo que impulsó los viajes al exterior y profundizó el rojo en la balanza turística.

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Ante una consulta de Letra P, el economista Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), estimó que el sector mostró una salida de divisas sostenida. “Estuvieron saliendo u$s 1000 millones por mes. Así que ese es un piso”, afirmó.

Ancla cambiaria y atraso del dólar

El dólar oficial se mantuvo cerca de 5% por debajo del techo de la banda cambiaria, cuyo ajuste mensual del 1% avanzó a un ritmo menor que la inflación. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó que el IPC de noviembre alcanzó 2,5%, lo que profundizó el atraso cambiario en términos reales.

El economista Jorge Barreto advirtió en redes sociales que “el techo de la banda cambiaria se licuó más rápido de lo que subió”. Según explicó, en términos reales ese límite “cayó mes a mes”, lo que redujo el margen de maniobra del esquema oficial.

Para Barreto, el colchón cambiario funcionó como “un espejismo nominal”, porque la apreciación real fue restando capacidad amortiguadora. El esquema sólo habría sido sostenible, señaló, si la inflación convergía rápidamente al 1% mensual o si se registraba un escenario de deflación generalizada.

Vacaciones afuera y presión sobre cuentas externas

La combinación de dólar estable y apreciación real habilitó un verano relativamente accesible para quienes viajaron al exterior. El economista Pablo Moldovan explicó a Letra P que los turistas no encontraron un escenario tan barato como el del año previo, debido a la suba del tipo de cambio local y a la depreciación global del dólar.

Aun así, Moldovan anticipó flujos similares a los del año anterior y proyectó un movimiento mayor hacia mitad de año, impulsado por el mundial de fútbol.

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En la misma línea, Martín Kalos, director de Epyca Consultores, sostuvo que el Ejecutivo buscó mantener el tipo de cambio en niveles actuales e incluso abaratarlo nuevamente.

Para Kalos, una banda que se ajustó apenas 1% mensual frente a una inflación de entre 2% y 2,5% implicó “un verano de relativa apreciación cambiaria”. Ese esquema, señaló, habría sido viable si el Gobierno lograba atravesar enero sin sobresaltos, antes del ingreso de dólares de la cosecha gruesa en marzo.

Balanza turística en rojo récord

La apreciación del tipo de cambio real se reflejó con fuerza en la balanza turística. Un informe del CEPA indicó que el saldo por viajes y pasajes fue deficitario en u$s 538 millones en octubre. Al sumar consumos con tarjeta y transporte de pasajeros, el rojo ascendió a u$s 793 millones en ese mes.

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En el acumulado del año, el déficit alcanzó los u$s 8780 millones, el nivel más elevado desde 2017. Letcher también destacó que la Formación de Activos Externos (FAE) del sector no financiero llegó a u$s 5434 millones en octubre y totalizó u$s 29.398 millones en diez meses, el monto más alto desde la creación del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).

Desde la unificación cambiaria, la demanda acumulada trepó a u$s 29.929 millones, con 1,6 millones de personas comprando u$s 4669 millones en billetes sólo en octubre. Ese proceso reflejó la presión persistente sobre las reservas.

Pese al déficit turístico, la dolarización de carteras mostró un freno. Según un anticipo del balance cambiario citado por el economista Santiago Bulat, la compra de dólares para atesoramiento cayó a u$s 200 millones en noviembre, desde u$s 4600 millones en septiembre y u$s 3400 millones en octubre.

Un verano como prueba para el esquema

El inicio del año se presentó como un test para la estrategia oficial. Moldovan advirtió que enero fue la primera fecha crítica para el régimen cambiario, en un contexto de revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de vencimientos de Bonares y Globales.

El dólar barato funcionó como amortiguador para la temporada turística, pero al mismo tiempo alimentó el déficit del sector y tensionó un esquema cuya viabilidad dependió de una desaceleración inflacionaria que no terminó de consolidarse. Así, el verano avanzó con viajes al exterior en alza y con una política cambiaria cada vez más exigida.

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