La fabricación de maquinaria agrícola es la actividad más castigada en la industria de Santa Fe. Las ventas del primer trimestre cayeron 20,3% respecto a 2025 y el sector ya habla de asfixia por la crisis del ingreso, la liberación importadora y las altas tasas de interés. Sin posibilidad de competir, hay gran incertidumbre sobre cómo terminará el año.
El último relevamiento de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) apuntó que el 71,8% de las actividades registradas evidenciaron caídas en la producción. De las 20 ramas analizadas, sólo cinco obtuvieron resultados positivos (Industria siderúrgica, vehículos automotores, molienda de oleaginosas, productos lácteos y molienda de cereales), mientras que el resto arrojaron resultados en picada.
Como un espejo de la crisis que la caída de la firma cordobesa Metalfor, en la Bota también se observa un contexto complejo para la industria de maquinaria para el campo. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) revela que la comercialización de tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos totalizaron 3.330 unidades en el primer trimestre de 2026, destacándose las ventas de tractores (747 unidades) por sobre las de sembradoras (214) y cosechadoras (177). Comparadas con las cifras del año pasado, se observa una retracción del mercado de 8,2%.
Asimismo, otro de los puntos que revela la caída del sector es la producción de maquinaria: el documento de la BCR destaca una baja de 31,5% en sólo un año, donde los más golpeados fueron los tractores cuya producción se redujo 38,5% respecto de 2025.
La plaga de los importados
“Si bien tuvimos bajas respecto de los años anteriores, se venía manteniendo la actividad, pero siempre un poco menos que el año anterior”, describió Mario Riva, presidente del Centro Industrial Santa Fe e integrante del comité de FISFE, en diálogo con Letra P. Para el agropartista, el principal problema es la falta de crédito a tasas atractivas para que los productores puedan realizar las compras de los rodados.
En los últimos años, los costos fijos de los productores aumentaron constantemente (las tarifas, el precio del combustible, los sueldos de los peones, los fertilizantes, los diferentes insumos) mientras que el precio del grano se mantuvo estable, lo cual se conjuga en la escasa productividad y poca liquidez.
Riva explicó que “todo el costo de producción en los campos se elevó mucho. No tienen mucho margen de rentabilidad, mucho menos aquellos que alquilan el campo. Y el agropartista es el más golpeado porque la importación hace que no se llegue a los costos competitivos, sobre todo por lo que se importa desde China, con precios que no podemos igualar”.
Según el presidente del Círculo Industrial, siempre entraron productos provenientes de otras nacionalidades, pero la apertura indiscriminada de las importaciones fue tan veloz que las empresas no llegaron nunca a adaptar su matriz de negocios: “La maquinaria agrícola aún se sostiene, aunque cada vez con mayores dificultades porque el mercado se está achicando”.
Los más golpeados, dijo Riva a este medio, fueron los fabricantes de repuestos. El reporte de la BCR indica que el 57% de las ventas registradas en el primer trimestre fue de implementos, siendo el único elemento que creció tanto en ventas como en facturación respecto del año pasado. No obstante, la mayoría de los elementos comercializados son de origen extranjero, en detrimento de los repuestos manufacturados en Argentina, los cuales a su vez representan la mayor participación en la actividad de la maquinaria agrícola.
Actualmente, el mercado de ventas se compone de 60% productos importados y el restante 40% corresponde a fabricación nacional. De esta manera, la rentabilidad se reduce: “Todo el mundo trae materiales. Se crea una competencia entre todos donde se bajan hasta el suelo los valores de las cosas, lo que trae un problema grave que es la caída de la fabricación local, menos empleos y no trae mejoras significativas. Siempre es según la empresa de la que hablemos, pero en algunos casos la producción cae hasta 38%”, señaló Riva.
Sin crédito, no hay paraíso
Al retroceso en la manufactura de tractores se le suma el de cosechadoras (17,3%) y sembradoras (8,5%). Si bien la vida útil de un tractor es de aproximadamente cinco años con trabajo intensivo, el sector estaba expectante de los niveles de ventas luego de una edición de la feria AgroActiva que tuvo una gran asistencia. Sin embargo, las operaciones realizadas no se condijeron con el caudal de curiosos que se acercó a los stands de las empresas. “Esto tiene una solución inmediata, que es que se bajen las tasas de interés y que se reactive el crédito”, advirtió el empresario.
En diálogo con Letra P, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) Regional Rosario, Mariano Ferrazzini, valoró las líneas de crédito lanzadas recientemente por la provincia de Santa Fe y por el Banco Nación, pero apuntó que los productores no se endeudan o directamente, al presentar los papeles para el préstamo, no cumplen con los requisitos exigidos y quedan afuera de la posibilidad de invertir.
Mariano Ferrazzini, integrante del directorio de la Federación Industrial de Santa Fe y vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) Regional Rosario.
“La industria en general está teniendo un grave problema de demanda. Nos cuesta mucho vender a los importadores, no sólo a los productores y a los compradores del interior. No creo que cambie la tendencia en el segundo semestre”, analizó Ferrazzini.
Las perspectivas para el año que viene tampoco son buenas: “Cuando estamos hablando de un sector diez puntos por debajo de 2022, no tenemos forma de saber cómo vamos a terminar el segundo semestre. La cantidad de problemas que estamos teniendo en empresas por cuestiones de trabajo y para sostener la producción aumentaron fuertemente”, dice. Para los empresarios de Santa Fe, la industria no tiene un horizonte próximo.
Crisis y tiempo de descuento
Riva es titular de una fábrica de agropartes, repuestos para las máquinas del campo, cuya zona de influencia es el departamento Belgrano. Las localidades vecinas de Las Parejas, Armstrong y Las Rosas se disputan el título de ser la meca de la producción agromecánica. En este territorio se encuentran 14 de las 20 empresas fabricantes de sembradoras radicadas en la provincia de Santa Fe. Si se habla de máquinas agrícolas en general, hay más de 200 firmas que hicieron pie en la Bota.
El titular del Círculo Industrial afirmó que el panorama fabril de este ramo, por ahora, se encuentra estable: “En general las empresas están bien, salvo algunas firmas con convocatoria de acreedores, pero no se está tomando crédito y tampoco se están haciendo inversiones. La rentabilidad está por el suelo porque se están sosteniendo valores históricos en los precios para poder vender. Todos los meses el costo fijo se incrementa constantemente, los precios se congelan y la rentabilidad en la mayoría de los casos es del 3% al 6% y en otros casos es nula. Esto es muy complicado sostenerlo en el tiempo”, lamentó.
Fuente: Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe)
El dirigente de Las Parejas sostuvo que todos los actores de la actividad de maquinaria agrícola están buscando sostener al personal todo lo que pueden por dos motivos: para proteger su inversión y por supervivencia de las comunidades regionales.
“Cuesta mucho tiempo capacitar a las personas, se logró una calidad muy buena de trabajadores con los años en Argentina. El principal activo en la empresa es la gente, pero en todas las ciudades del interior de la provincia la industria es fundamental. No tenemos reemplazos de puestos de trabajo por Rappi o Uber o alternativas. Acá si se para la actividad, la calamidad es total. Todo el entorno de la economía de una localidad está alrededor de la industria”, sentenció.