El Presidente ignora el fuego que lo rodea. El país, inerme ante una posible guerra larga. Realidad y mercado, asuntos separados. Inflación y la política.
En el discurso que Javier Milei pronunció el domingo ante el Congreso llamó poderosamente la atención la ausencia de, al menos, alguna advertencia sobre los problemas que podría ocasionarle a su visión de futuro el contexto de un mundo que, a esa hora, se prendía fuego. El Presidente es un hombre optimista o uno irreflexivo.
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La hoguera de Irán podría apagarse en cuestión de días o pocas semanas y, en ese caso, el extremista de derecha tendría razón: lo que tenga que pasar con su programa económico y con los efectos sociales y políticos que produzca sólo surgiría, en tal caso, de dinámicas domésticas. Sin embargo, la eventual prolongación o la salida de control del conflicto, con una crisis caótica en el país atacado por Estados Unidos e Israel, podría poner en peligro el proyecto reeleccionista ya lanzado.
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Javier Milei, en el Congreso.
El mundo se mareó este lunes al girar en dos sentidos opuestos. Por un lado, las noticias de la guerra indicaban cualquier cosa menos una limitación de violencia, geografía y tiempo. Por el otro, la reacción del mercado financiero estadounidense, que marca el paso a buena parte del mundo y muy en particular a la Argentina, recortó los números de pánico de la apertura. Si Milei elige creer que la disrupción tendrá patas cortas, los grandes fondos que mueven a Wall Street hicieron, al menos en la víspera, lo mismo. ¿Tendrán razón?
El mundo amenaza y Javier Milei, como si nada
Las noticias dieron más espacio para la preocupación que para la confianza:
Estados Unidos e Israel siguieron bombardeando Irán a discreción, algo que el gobierno de Benjamín Netanyahu llama ahora "Anillo de fuego", dado el debilitamiento severo de las baterías antiaéreas de ese país.
Literalmente bajo las bombas y en alerta constante, Israel decidió activar a 100.000 reservistas.
Donald Trump afirmó que la ofensiva podría extenderse por "cuatro, cinco semanas o más" y dejó abierta la posibilidad de enviar tropas al terreno. "La ola más grade (de bombardeos aún) está por llegar", señaló.
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Protestas en Irán contra el ataque de Estados Unidos e Israel.
Las militares estadounidenses muertos ya son seis y los heridos de gravedad,18. El Pentágono advierte que espera que esos números crezcan con el correr de los días.
La embajada de Washington en Riad fue alcanzada por dos drones iraníes, lo que dejó daños materiales pero no víctimas.
El jefe de la Casa Blanca justificó el ataque y la falta de pedido de autorización al Congreso en que Teherán planeaba una aceleración de su programa nuclear. No alcanza. El ruido político e institucional ya es ensordecedor en Washington.
El canciller de China, Wang Yi, llamó por teléfono a su homólogo de Irán, Abas Araqchí, para prometerle ayuda en defensa de la soberanía y la integridad territorial persas. ¿Sólo palabras? Probablemente.
En tanto, el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz, paso del golfo Pérsico por el que transita el 20% de la oferta global de petróleo, generó una disparada de la cotización de ese recurso por encima de los 75 dólares por barril y especulaciones sobre valores que, en el escenario más desfavorable, podrían escalar a 100 o hasta 120 dólares.
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Fuente: OPEP y Visual Capitalist
Ese hecho se complementó con el destructivo ataque de drones iraníes sobre la mayor refinería de Aramco, la petrolera de Arabia Saudita.
El precio del gas en Europa se disparó 50% en una sola rueda. El continente paga este conflicto y el embargo al fluido ruso por la guerra en Ucrania.
La República Islámica –chiita– siguió escupiendo fuego sobre las monarquías sunitas del Golfo, aliadas de Estados Unidos y reconciliadas con Israel: Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Bahréin. También fueron alcanzados objetivos estadounidenses en Omán, Irak y Jordania.
Asimismo, le ordenó a su proxy libanés, Hizbulá, que le abriera un frente desde el norte al Estado judío.
Chipre, país miembro de la Unión Europea (UE) y de la eurozona, se vio asimismo afectado por un ataque con drones a una base militar británica.
Los que eligen creer
Sin embargo, los principales índices de la bolsa de Nueva York limitaron con el correr de la rueda sus pérdidas iniciales y terminaron en alza, algo que influyó también sobre los activos argentinos y permitió que el riesgo país se estacionara en 566 puntos básicos después de haberse acercado a los 590.
Las causas de esa discrepancia entre escalada bélica y moderación financiera fueron la natural minioleada de compras de activos que siguen a cualquier movimiento bajista brusco –aprovechamiento de oportunidades de precio– y la confianza en que la crisis se autolimitará antes de provocar disrupciones financieras y económicas graves. Como Milei, el mercado elige creer. Acaso termine teniendo razón.
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En medio de la guerra en Irán, que se ramifica y produce la disparada de los precios del petróleo y el gas, los mercados también eligen creer, como Javier Milei.
Sin embargo, el oro volvió a subir como refugio de valor de todas las crisis y el petróleo expresó plenamente la tensión.
Tras una escalada inicial del 9%, el crudo WTI –de referencia en Estados Unidos– finalizó a casi 72 dólares por barril –7% arriba– y el del mar del Norte, el Brent –referencia para el hidrocarburo argentino– subió 8,5% hasta más de 79 dólares.
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La cotización del petróleo registró una aguda suba desde el inicio de la crisis en el golfo Pérsico. (Fuente: Yahoo Finanzas).
Este es hoy el punto más sensible para el país –con empresas petroleras ganadoras y consumidores e industrias afectados, al menos en lo inmediato–, para la economía y para el proyecto reeleccionista de Milei.
El tiempo es tirano
Tanto para las chances de Trump en los comicios de mitad de mandato de noviembre, en los que se juega el posible copamiento demócrata de las dos cámaras del Congreso y, según dijo el republicano, su posible enjuiciamiento político, como para la reelección de Milei, la clave radica en el factor tiempo.
El conflicto breve y limitado, con derrota de Irán y posible cambio de régimen sin mayores traumas, sería un gran triunfo político para el estadounidense. Sin embargo, voluntarismo de los operadores y peones políticos aparte, ese escenario no puede ni descartarse ni darse en este momento como el más probable. Lo que manda es la incertidumbre.
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La alternativa de una guerra larga o una situación de caos en Irán y en el Golfo implicarían precios sostenidamente altos de la energía en los Estados Unidos, presiones inflacionarias, posible recesión y descontento popular creciente con un presidente que ya concita una imagen negativa neta de dos dígitos. En tal caso, para la Argentina las cosas serían todavía más traumáticas.
En un informe emitido el domingo, el Citi, banco líder, les dijo a sus clientes que la economía argentina sería una de las más afectadas del mundo en caso de un conflicto prolongado.
Para la entidad, importan tanto el salto inicial de la cotización del petróleo como el tiempo en que ese precio sensible se sostenga elevado.
Para los mercados emergentes en general y para la frágil Argentina en particular la correa de transmisión de una eventual crisis profunda serían las tensiones cambiarias –derivadas de un movimiento de los capitales hacia mercados y activos más seguros–, recesivas –a través de tasas de interés más altas para contener la fuga de capitales– e inflacionarias –por vía de devaluaciones y precios sostenidos de los combustibles–. Está de más abundar en lo que significaría esa tendencia para el plan Milei.
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Fuente: ambito.com
"Países con bajo nivel de reservas como la Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía enfrentan mayores riesgos de salidas repentinas de capital y devaluación de sus monedas", sentenció el Citi.
Javier Milei y Toto Caputo, entre ntre el cálculo y los deseos
Todo eso va en contra de lo que dicen Milei y Toto Caputo.
El primero ni siquiera advirtió sobre esa posibilidad cuando unos dos millones de argentinos lo escuchaban en cadena nacional. En lugar de eso, sólo les entregó show, grosería, violencia y un discurso errático y desanclado en la realidad; un recurso al que apuesta su futuro político, pero que da señales de fatiga, incluso en el feudo paleolibertario de los troles y las cuentas de fantasía de las redes sociales.
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En lo que constituye un caso más grave por haber contado con la oportunidad que da el tiempo de corregir los errores, el ministro habló también sin aludir a la incertidumbre internacional.
Para el Caputo, la inflación de febrero –mal medida ex profeso por el INDEC– será menor que la de enero, aunque las consultoras privadas la proyectan entre 2,6 y 2,9%, en línea con aquel estrago.
Por otro lado, señaló en una entrevista con el streaming Pulso Financiero, de El Cronista, que el dólar seguirá cotizando entre bandas y bajo control, con estabilidad y compra de reservas para el Banco Central, y con reducción del riesgo soberano. Para el hombre, como para su pariente Santiago Caputo, dueño de la narrativa 2027, basta con mentar el "riesgo kuka" para que todo en la vida, incluso la resiliencia de una inflación que –se suponía– ya debería estar "pulverizada", cobre sentido.
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Más realista o personalmente interesado, el senador ultraderechista y productor agropecuario Francisco Paoltroni avisó, en declaraciones a radio La Red, que "comer carne vacuna en el mundo es un lujo y Argentina va camino a esa normalidad". Queda por conocerse de qué manera reaccionará la sociedad a esa normalidad que se le impone.
No es posibe afirmar que Milei y Caputo están equivocados sobre Irán, pero su narrativa optimista no contempla ninguna posibilidad de zozobra, algo que no se justifica en este momento por el curso de los acontecimientos y los análisis de inteligencia y de la prensa especializada.
El riesgo, de hecho, es alto, pero ni el Presidente ni su ministro de Economía creen prudente mencionarlo ni siquiera para deslindar responsabilidades en caso de que la fortuna no les sonría.