NUEVO (DES)ORDEN MUNDIAL

Guerra en Irán: el aumento de los combustibles en plena cosecha golpeó la rentabilidad del campo

El conflicto elevó más del 30% el precio del gasoil y afectó a productores y transportistas. Las petroleras se llevan la rebaja de las retenciones.

La guerra contra Irán golpeó al campo: aumentó un 30% el precio del gasoil mayorista, elevó los costos de laboreo y fletes y recortó la rentabilidad de productores, camioneros y contratistas rurales. En plena cosecha de soja y maíz, el sector advierte que hay regiones donde trabajan a pérdida o "cambian la plata", incluso con buenos rindes.

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán generó un salto en el precio del barril de petróleo, que pasó de los u$s 70 a rozar los u$s 100. Esto se tradujo en una suba superior al 30% en el gasoil mayorista, insumo crítico tanto para las cosechadoras como para el transporte de granos hacia puertos y acopios.

El incremento del combustible barrió con la mejora en la rentabilidad a productores que generó el Gobierno al bajar en diciembre pasado las retenciones a soja, trigo, maíz, girasol, sorgo y cebada, y sus derivados. La transferencia de ingresos, finalmente, no será al campo, sino a las petroleras.

El combustible más caro de la región

Según datos de Global Petrol Prices, Argentina registró el segundo gasoil más caro de la región, después de Perú, alcanzando los u$s 1,66 por litro, un récord para la última década.

campo irán fertilizantes

El salto del combustible se suma a una estructura de costos que incluye retenciones (soja 24% y maíz, 8,5%), aumento de fertilizantes, el dólar subvaluado e incrementos en impuestos provinciales y tasas municipales. Además, productores denuncian que las exportadoras están usufructuando contratos con retenciones cero autorizados el año pasado por el ministro Toto Caputo.

“Los números están muy finos. Para la soja, el rinde promedio en Argentina es de 32 quintales por hectárea, pero el rendimiento de indiferencia para cubrir costos directos y comercialización se ubica actualmente entre los 35 y 38 quintales”, explicó a Letra P el productor cordobés Néstor Roulet, exvicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas y exfuncionario de Agroindustria durante la gestión de Mauricio Macri.

Roulet detalló que “el flete ya se lleva el 20% del valor del maíz y el 12% de la soja; en campos alejados de los puertos, el problema se agrava para las producciones de menores rindes”.

Cosecha con rentabilidad al límite

Según su cálculo, la presión impositiva es determinante: “De cada diez camiones de soja, tres son para el Estado y cuatro o cinco para pagar insumos y siembra. Sólo quedan dos para pagar la cosecha y el flete; apenas quedás hecho”, graficó

Asimismo, el dirigente aseguró que el diálogo con la administración libertaria es difícil: “Dicen que van a eliminar retenciones pero no explican cuándo. El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, no resuelve las necesidades del sector; no se entiende para qué está”.

Javier Preciado Patiño, de Ría Consultores, matizó que, si bien la rentabilidad está ajustada, "si se logran 50 quintales por hectárea, el rinde compensará el aumento del combustible".

Los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario indican que la cosecha actual de soja rendirá 48 millones de toneladas y la de maíz 62 millones de tonelada; en conjunto, se espera que aporten unos u$s 32.500 millones de exportaciones.

Sin embargo, Patiño advirtió sobre la ineficiencia logística: “Argentina sigue llevando los granos 'en cucharitas' hacia los puertos, en referencia a que el traslado de la cosecha involucra a millones de camiones, y tiene poca incidencia el sistema ferroviario.

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Un informe de la Sociedad Rural Argentina indica que, en promedio, el gasoil impacta en el 15% del costo de la cosecha, por lo que el aumento del combustible cercano al 30%, golpea un 4% sobre el total del gasto de campaña. También especifica que el gasoil representa un tercio del costo del transporte automotor de cargas, por lo tanto el aumento impacta cerca del 8% del flete agrícola.

Camioneros sin precios de referencia

Claudio Angeleri, vicepresidente de la Federación Agraria, señaló a este medio que el sector vive una situación de "sábana corta". “Si cuidás al transportista, afectás al productor. El combustible es un insumo básico en el campo y los rindes no son tan buenos como se preveía”, planteó.

Consultado por Letra P, un acopiador y productor del Noroeste bonaerense advirtió que para la próxima campaña de trigo se requerirá un rinde de 6000 kg para empatar la ecuación económica, cuando el promedio de la última década en la zona es de 5000 kg.

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Los transportistas reclaman más tarifas luego del aumento de los combustibles.

Los transportistas reclaman más tarifas luego del aumento de los combustibles.

El gobierno de Javier Milei eliminó la Mesa del Agro que establecía precios de referencia para el transporte.

“Actualmente los transportistas están en una posición muy débil. Los dadores de carga convalidan tarifas que rondan el 70% de los valores teóricos, generando una anarquía de precios”, advirtió Cristian Sanz, presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac).

Contratistas rurales pelean rentabilidad con productores

Fuentes de la Federación Argentina de Contratistas de Maquinaria Agrícola (FACMA) consultadas por Letra P explicaron que la incidencia del precio de los combustibles y los lubricantes en la estructura de costos de quienes realizan la cosecha pasó el 14% al 20%.

“Se dispararon los costos fijos, la cosecha es el servicio más caro que realizamos los contratistas, y el aumento de los combustibles achicó el margen de rentabilidad al 15% y endureció la negociación en los campos, porque los productores buscan rebajas para salvar su propia rentabilidad”, puntualizó una voz de FACMA.

Más del 70% de la cosecha en Argentina es ejecutada por contratistas rurales que van rotando por los campos. FACMA listó los problemas del sector: “Es casi imposible renovar maquinaria, porque no hay crédito y porque la rentabilidad no permite amortizar la inversión en diez años; las rutas están detonadas y es muy difícil la logística en tiempos de cosecha; además los traslados de grandes distancias dejan de ser rentables”.

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