En un jornada marcada por la fuerte suba en la cotización del dólar blue, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) subió tres puntos en la tasa de interés de los plazos fijos y pasó así del 78 al 81%.
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La inflación del 7,7% de marzo dejó sin mucho margen de acción a la autoridad monetaria para cumplir con una de las principales premisas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que apunta a mantener una tasa de interés real positiva. En este contexto, la entidad tomó la decisión en medio de las tensiones generadas por la suba de la divisa extranjera en el mercado informal y frente a las versiones de cortocircuitos entre las figuras del Gobierno.
En este escenario, el último dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) obligó al BCRA a tomar una nueva decisión debido a que las señales a futuro no vislumbran una desaceleración en la tasa de inflación.
El dato más sensible es que el índice núcleo de marzo -la que elude factores estacionales- también mostró un alza del 7,7% y dio muestras de que el piso de la suba de precios para los próximos meses también se percibe alto.
Para que la tasa de interés sea positiva, el incremento debiera ser hasta el orden del 94%, valor que no parece posible que se alcance en esta revisión.
Las estimaciones indicaban que la suba máxima no podría superar los cinco puntos ya que, de ser así, dejaría la remuneración de los plazos fijos por debajo de la inflación proyectada para abril y mayo. La decisión es delicada porque, al subir la tasa, se encarece el crédito sobre toda la economía y enfría aún más la actividad que se encuentra en retroceso.