El ajuste de Javier Milei en la vida cotidiana: "Paciencia"
Toto Caputo pisó gastos en transporte, PAMI y programas sociales para mostrar superávit y pagar intereses. Con recaudación en baja, el modelo se muerde la cola.
Javier Milei y el poder destructivo de la motosierra.
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El ajuste de Javier Milei y Toto Caputo entró en la fase de morderse la cola. Con la caída de la recaudación del primer trimestre, el ancla fiscal requirió mayores recortes de gastos y el Ministerio de Economía pisó pagos que se sintieron en la calle, con menos servicios de colectivos y peor atención a los jubilados de PAMI.
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Apenas cuatro días después de que Caputo dijera en el programa de Luis Majul que la actividad y el consumo en niveles récord se notan en la calle, aunque el periodismo diga lo contrario, el Presidente pidió “paciencia” en Twitter, ofuscado porque los cronistas de los canales de noticias entrevistaban a gente harta de esperar el colectivo.
PRIMERO LOS DATOS El periodismo se arroga ser la voz de la gente, pero cada día queda más expuesto que no son más que la voz de sus amigos… o directamente de sus jefes.
Podemos discutir la metodología todo lo que quieran, pero los datos son contundentes: la Argentina está…
Los datos oficiales resultaron elocuentes. La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) relevó cómo defendió el superávit fiscal el Gobierno a pesar de una caída de la recaudación de más de siete puntos porcentuales que, según se indicó, provocó un reclamo encendido de los gobiernos subnacionales.
Para lograr un superávit primario de $6,8 billones y un resultado financiero —tras el pago de intereses de deuda— de $2,3 billones en el trimestre, inferior a la meta comprometida con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con una caída en los ingresos tributarios del 7,5%, el Gobierno contó con recursos extraordinarios de privatizaciones y rentas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES).
Pero no fue suficiente. El equipo económico debió pisar gastos porque los recursos escasos se destinaron, en su mayoría, al pago de intereses, que saltaron un 76% real, descontada la inflación.
Además, los subsidios a la energía treparon un 151% real porque el Gobierno pagó importaciones de combustibles y postergó la entrada en vigencia del nuevo esquema. Milei avisó que las tarifas subirán.
Transporte y tarifas en alza
Los pagos de subsidios al transporte cayeron 23,4% real en el primer trimestre. En parte por la suba del boleto para recortarlos, pero sobre todo porque Caputo pisó la caja y acumuló deuda con los transportistas.
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El ajuste de Javier Milei y Toto Caputo en el PAMI, el transporte y los programas sociales.
Los envíos a las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) cayeron 42,7% real. En paralelo, la guerra en Medio Oriente llevó el precio del gasoil desde los $1700 por litro reconocidos en la estructura de costos acordada en enero con las empresas a $2100.
El combo de deuda -que el Gobierno saldó parcialmente el jueves, para desactivar la olla a presión- y mayores costos agitó la reducción de frecuencias entre 30% y 40%, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.
Jubilaciones, PAMI y gasto social
Con las jubilaciones indexadas por inflación y el bono a los titulares de ingresos bajos congelado en $70 mil desde hace dos años, el poder de compra del haber mínimo cayó 5,5% en un año.
Más allá del bono, el gasto en jubilaciones se mantuvo constante por la inflación, pero no ocurrió lo mismo con los pagos de pensiones no contributivas, que cayeron 8,5% en términos reales.
El gasto en Asignación Universal por Hijo (AUH) y asignaciones familiares también cayó porque el Gobierno mantuvo pisado el adicional por escolaridad.
Una jubilación mínima con bono ($450.319) alcanzó para menos cosas porque subió menos que la inflación y porque PAMI no le pagó a prestadores y farmacias, que restringieron atención o cobraron copagos.
Otra consecuencia del ajuste fue que Caputo pisó pagos para defender el superávit y los gastos para PAMI y seguridad social cayeron 41,6% real en el primer trimestre.
Los programas sociales como Volver al Trabajo -que pagaba a trabajadoras de comedores populares $ 78.000 por mes y cuya interrupción hizo que volvieran los piquetes- también se redujeron a mínimos, con una caída real del 29% en comparación con el primer trimestre de 2025.
Los recortes más pronunciados los sufrieron las becas Progresar y la asistencia sanitaria a pensionados, que solían recurrir al ahora extinto plan Remediar, que el Ministerio de Salud discontinuó.
Salarios públicos y universidades
Quienes trabajan en la administración pública y sobrevivieron a los despidos tampoco estuvieron mejor. Con paritarias diez puntos por debajo de la inflación, el gasto cayó 5,8% real, según la OPC.
Menos salarios que los alejaron del sueño de la casa propia, a pesar de que el Banco Nación ofreció una hipoteca por hasta el 90% del valor del inmueble, como a los picantes Felipe Núñez y Federico Furiase y a “cualquier hijo de vecino”.
FELIPE NÚÑEZ Y FEDE FURIASE SOBRE EL CRÉDITO HIPOTECARIO EN ARGENTINA@Felii_N: “Nosotros no hicimos nada ilegal ni inmoral. Fuimos como cualquier hijo de vecino que es apto crédito a sacar un crédito hipotecario a la misma tasa y plazo que puede sacar cualquiera que sea apto… pic.twitter.com/LKGS3coDog
Las transferencias a universidades —que en un 93% se destinan a salarios— cayeron 5,9%.
Todo este combo sembró descontento en la casta de trabajadores que pagó el ajuste con menor calidad de vida y menos dinero en el bolsillo.
La consultora Empiria, de Hernán Lacunza, mide mes a mes qué cantidad de ingreso queda disponible una vez que un hogar cubre gastos fijos (alquiler, expensas, agua, energía y transporte).
Ese ingreso disponible cayó en siete de los últimos ocho meses. En promedio, indicó, un hogar destinó 23% del ingreso a cubrir gastos fijos en febrero. Un año antes era 15,3%.
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Los gastos en transporte, energía, alquiler, transporte y expensas se llevan cada vez más ingreso.
Quedó menos dinero para comer y la carne subió 68,6% en un año, según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). El pollo, su sustituto habitual, subió 49%, casi 20 puntos más que la inflación.
Provincias, obra pública y gobernabilidad
Caputo también pisó pagos a provincias y obra pública. La caída de recursos coparticipables y no coparticipables aumentó el malestar en provincias y municipios, que debieron solventar gastos para atender a los afectados por el modelo de Milei.
Un informe de la consultora MAP, de Juan Pablo Ronderos, comparó la estructura del gasto actual con la del período 2008-2023 y con la del menemismo.
La universalización de las jubilaciones y la AUH y otros programas sociales aumentó la protección, pero también el gasto relativamente inflexible.
Lo llamativo fue que el Gobierno gastó en obra pública un tercio de lo que se gastaba en los noventa. Las rutas deterioradas que transitan los camiones que llevan la cosecha a los puertos ya lo sintieron.
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El gasto en obra pública es un tercio que el que había durante el menemismo.
"El programa enfrenta tres tensiones clave en el frente fiscal: dos de corto/mediano plazo —vinculadas a la capacidad de financiamiento y a la dinámica fiscal reciente— y una de más largo plazo, asociada a la calidad de la estructura tributaria y la composición del gasto", consideró MAP.
La consultora Vectorial mencionó “dos problemas que se retroalimentan y se agravan con el correr de los meses”. Uno fue la caída estructural de la recaudación, que presionó la regla fiscal de superávit innegociable. El otro fue el impacto en las cajas y en la relación con las provincias que, hasta ese momento, aseguraron gobernabilidad.
La estructura de gastos ya no permitió seguir recortando, a pesar del entusiasmo de Federico Sturzenegger y su cruzada contra el Servicio Meteorológico Nacional, el Conicet y otros organismos que enfrentaron más despidos y congelamientos salariales.
Los propulsores del modelo no aparecen
Milei y Caputo esperaban que el recorte de impuestos, la reforma laboral y el blanqueo fiscal formalizaran parte de la actividad y que eso redundara en mejoras en la recaudación.
El Presidente admitió en la TV Pública que el blanqueo fiscal no movió dólares del colchón. La gente no quiso gastarlos.
Javier Milei con el equipo económico en marzo 2025
Javier Milei y Toto Caputo junto al equipo económico
Sin esos recursos, con un ancla fiscal inflexible y con paritarias planchadas por la intervención de la Secretaría de Trabajo o por la propia dinámica de negociación en actividades que se contraen, el ajuste pareció un pozo sin fondo.
“Hay que persistir. Para normalizar la economía y, con ella, la vida de todos los argentinos. Por eso pedimos paciencia”, escribió el Presidente, a la espera de que el modelo arranque y mientras consultores se preguntan si el descontento social en ascenso y la caída de la imagen del mandatario pueden complicar el siempre inestable frente financiero.