El radicalismo díscolo con la conducción de Maximiliano Abad postulará al diputado Pablo Juliano como presidente de la UCR en Buenos Aires si el partido no logra una lista de unidad. Así lo definió el sector conducido por Miguel Fernández y Alejandra Lordén, quien, de todos modos, afirma que prefiere llegar a un acuerdo con los otros espacios.
El próximo viernes vence el plazo para presentar las listas que disputarán los comicios internos previstos para el 7 de junio. Hasta el momento hay dos corrientes que se encaminan a disputar la conducción. Abad hace un largo tiempo que camina junto a los sectores que lideran Gustavo Posse y Daniel Salvador. Desde diciembre también cerró filas con la línea Evolución, al menos para llegar juntos a la definición de la interna. También comparten bloque en la Cámara de Diputados bonaerense.
Desde la derrota electoral del radicalismo en el frente Somos, el año pasado, el abadismo tomó distancia de Fernández, el presidente del comité de contingencia que cerró este acuerdo junto a Pablo Domenichini, el exdiputado de Evolución que también apostó por esa propuesta. Junto a Lordén -quien también rompió con el senador en diciembre y armó otro bloque radical en la Legislatura bonaerense-, el exintendente de Trenque Lauquen abrió un canal con sectores del radicalismo que no responden a Abad.-
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La UCR se prepara para la elección interna.
Se espera para la tarde de este miércoles un encuentro en CABA entre todos los sectores para poner bases y condiciones de un eventual acuerdo de unidad. Por el espacio disidente negocian Lordén, Juliano y el diputado provincial Valentín Miranda. No obstante, se estima que nada se resolverá antes del viernes.
Pablo Juliano, el candidato
Desde entonces, Fernández y Lordén trabajan en una propuesta alternativa a la que conduce Abad, referenciada en un grupo de intendentes, legisladores provinciales y Juliano, con base en el Congreso. Mantuvieron encuentros en distintas secciones electorales bajo la narrativa de, primero, buscar cuál es el proyecto que necesita el radicalismo para luego proponer un nombre para la conducción.
El tiempo pasó y los canales de diálogo con el abadismo no se abrieron, por lo que, a pocos días del cierre de listas, definieron que Juliano podría ser la cara de una oferta renovadora en el partido. El platense, que llegó al Congreso de la mano de Facundo Manes, es crítico de la gestión de Javier Milei e integra el bloque Provincias Unidas, un sector dialoguista integrado por peronistas no K, ex-PRO, provincialismos y radicales díscolos.
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Alejandra Lordén junto a Pablo Juliano.
Este espacio pide un lugar en la mesa de discusión para llegar a una lista de unidad. Es decir, está decidido a jugar en las urnas, pero prefiere acercar posiciones con Adelante y Evolución para no seguir dividiendo al radicalismo. Pero para ello pretende que le den participación en la discusión general para la integración de los apellidos que conformarán la nueva conducción de la UCR.
La interna que duele
Si bien casi todos los sectores de la UCR afirman que no hay demasiado margen para la celebración de un enfrentamiento interno, hay un punto en el que coinciden: una elección legitimará a la nueva conducción. El hecho de sumar fiscales, ajustar padrones y poner en marcha la infraestructura partidaria sería un dolor de cabeza, pero hace años que el partido está sumergido en una crisis institucional de la que urge salir, tras conformar una conducción de contingencia para poder participar del proceso electoral 2025. Una vez superado ese escenario, se impone un liderazgo legitimado por el voto de sus afiliados.
Aun así, nadie desconoce que, dividido, el partido pierde peso político, justo el año previo a las elecciones ejecutivas en las que se pondrán en juego las 27 intendencias que tiene la UCR y las aspiraciones de ser parte de una coalición electoral. Una vez resuelta la interna el radicalismo deberá ir hacia uno de los tres caminos que asoman en su horizonte: un frente anti Milei, un frente antikirchnerista (como ya planteó un sector) o insistir con la avenida del medio, que el año pasado no funcionó.
La última elección interna del radicalismo fue en octubre de 2024, cuando se enfrentaron Fernández por el oficialismo y Domenichini por la oposición. Aquello terminó en un escándalo, con denuncias cruzadas y presentaciones en la Justicia. La conducción provisoria protagonizó una dura derrota electoral que profundizó la crisis de la que buscará empezar a salir el 7 de junio.