La cumbre del peronismo realizada este martes en el Hotel Emperador tuvo como principal objetivo garantizar la unidad y buscar un frente amplio para impedir que Javier Milei suspenda las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del calendario electoral. La expectativa peronista es sumar a todos los gobernadores con origen en el PJ y a partidos provinciales que puedan ayudar.
Los números del Congreso son claros: incluso si el Presidente lograra sumar a la UCR y al PRO a un frente electoral, la Casa Rosada necesitaría de mandatarios con origen en el PJ o en partidos provinciales para lograr una mayoría que garantice voltear las primarias. El plan del PJ es ir al rescate de las figuras decisivas en esa disputa.
"Los que apoyen la eliminación o suspensión de las primarias se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener cuatro años más de este infierno para la gente", fue el mensaje que se difundió de la cumbre convocada por los jefes de los bloques peronistas del Congreso, el senador José Mayans y el diputado Germán Martínez.
Como contó Gabriela Pepe en Letra P, el peronismo tiene un plan con reparto de roles incluido. Además de los mencionados, participan Sergio Massa, el diputado Máximo Kirchner y los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Gildo Insfrán (Formosa).
Las amenazas a Javier Milei
El tema excluyente de la cumbre fue cómo resistir un último embate del Gobierno para suspender las PASO. Es la alternativa que busca la Casa Rosada tras fallidos intentos de aprobar su eliminación, incluida en el proyecto de reforma política, y de convencer a los aliados de aplicar un sistema de colectoras para cargos legislativos.
Por ahora, la UCR y el PRO mantienen su postura inicial de mantener las primarias. El radicalismo presentó un proyecto en el Senado para que haya internas abiertas con previa inscripción de los electores, financiadas por el Gobierno. El macrismo no se resigna a borrar las PASO.
Pero con una negociación efectiva, el Gobierno puede persuadir a ambas fuerzas para que cambien de posición. Fue uno de los temas de la cumbre entre dirigentes del PRO y referentes de LLA, realizada este jueves en la Casa Rosada. Como explicó Sebastián Iñurrieta en Letra P, Lule Menem ya lanzó una advertencia a los exmiembros de Juntos por el Cambio: si no ayudan a reducir el cronograma electoral, habrá candidatos libertarios en las elecciones locales.
Es uno de los temas de negociación centrales con el PRO, que quiere mantener su predominio en territorio porteño. La situación se repite con los gobernadores de la UCR y también de otras fuerzas, que, sin embargo, serán tentadas de sumarse a un frente capaz de competir con Milei en octubre de 2027.
Los números en el Senado
Las cuentas son simples: La Libertad Avanza necesita sumar a la UCR y al PRO. Si no lo logra, no llega a la mayoría en ninguna cámara para voltear las PASO. Con esta alianza, en el Senado reúne 34 votos (21 de LLA, diez de la UCR y tres del PRO), y queda a tres del cuórum. En Diputados esta alianza sumaría 113 escaños (95 de LLA, 12 del PRO y seis de la UCR). Para abrir una sesión, se requieren 129 bancas ocupadas.
Milei confiaba en que la mayoría de los gobernadores locales no quería votar dos veces, pero la presión del peronismo lo obligará a ajustar clavijas. Según el acuerdo sellado en el hotel porteño, todo mandatario que ayude a suspender las PASO sacará carnet de libertario.
En el Senado, los tres votos que le faltarían a la Casa Rosada pueden salir de Provincias Unidas (el correntino Carlos Espínola y la cordobesa Alejandra Vigo), de referentes de los mandatarios de Misiones, Tucumán y Santa Cruz (con dos bancas cada uno) o de los representantes de Salta (que suma una segunda banca aliada), Neuquén y Catamarca. El plan del PJ es abordar a cada uno de los gobernadores de esas provincias.
El presidente Javier Milei con gobernadores
En la mayoría de los distritos con partido propio no hay entusiasmo en votar dos veces en 2027, pero la grieta por este tema obligará a sus mandatarios a atar esa decisión a un posicionamiento en las elecciones presidenciales.
La pelea en la cámara baja
En Diputados, los 16 votos que necesita LLA para alcanzar la mayoría, luego de un eventual pacto con PRO y UCR, no son fáciles de alcanzar si el peronismo hace bien su trabajo. Podría sumar a la dupla de San Juan y la del MID, tal vez al santacruceño José Garrido, pero luego el oficialismo no tendría más opción que persuadir a los partidos locales que son tironeados por el PJ, como los de Salta, Misiones (con siete votos, unidos en el bloque Innovación Federal), el monobloque de Neuquén y el quinteto de Córdoba.
Este último distrito tiene cinco bancas en Provincias Unidas, donde también hay referentes de los gobernadores radicales Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Carlos Sadir (Jujuy); uno de Ignacio Torres (Chubut) y dos ex-PRO que reportan en las sombras a Patricia Bullrich: Sergio Capozzi y José Núñez. Son aliados de esta bancada Miguel Pichetto y Nicolás Massot.
Otro botín a disputar está en los tríos que responden a los mandatarios Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), que también son tentados por el peronismo para volver a sus orígenes. El primero ya empezó a retacear votos al Gobierno. En el PJ aseguran que Jaldo quiere las primarias en su provincia para enfrentar al senador Juan Manzur.
El rescate de exliberarios sueltos (como Lourdes Arrieta) u outsiders que suelen ayudar al Gobierno (tal es el caso de Karina Banfi) no son suficientes para que la Casa Rosada pueda prescindir de partidos locales y experonistas, ahora seducidos por la propuesta de integrar un frente electoral anti-Milei. No podrán mirar para el costado: en esta les toca jugar.