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RUMBO AL ANARCOCAPITALISMO

Federico Sturzenegger prepara más festejos en el Congreso y ya genera recelos en el Gabinete

El funcionario mantiene diálogo directo con Milei. Avanzan hojarasca e inviolabilidad de propiedad privada. La agenda tecnológica que genera sospechas.

Federico Sturzenegger es uno de los pocos funcionarios que no necesita intermediarios para hablar con Javier Milei y está en su mejor momento. Después de mucha espera, en el último mes le llegaron éxitos en el Congreso, donde esta semana sus proyectos serán aprobados en comisiones y recintos.

El buen momento del ministro de Desregulación y Transformación del Estado empieza a generar malestar en el Gabinete, donde lo consideran una figura externa con llegada privilegiada al Presidente. El economista tiene otras ventajas que lo hacen imprescindible: quedó a cargo de la instrumentación del acuerdo con Estados Unidos y la relación con gigantes tecnológicos que respaldan su gestión.

En el Parlamento le empezó a ir bien. En el Senado, el próximo jueves se aprobará la iniciativa para lograr "inviolabilidad de la propiedad privada", un compendio de medidas escritas por el economista platense para facilitar desalojos, restringir las expropiaciones y facilitar la compra de activos por parte de extranjeros.

En la cámara alta, además, será dictaminada la iniciativa conocida como Ley Hojarasca, otra creación del Coloso. Consiste en derogar leyes viejas y dejar abierta la puerta a negocios restringidos, como la importación masiva de medicamentos o la privatización de ARSAT.

En Diputados empezará el debate del súper-RIGI y la ley de lobby, temas que Sturzenegger trabaja junto al ministro de Economía, Toto Caputo, otro de los funcionarios que tienen llegada directa a Milei. El expresidente del Banco Central tiene una ventaja: es el único miembro del Gabinete que sobrevuela la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo.

Los recelos a Federico Sturzenegger

Sturzenegger pagó el costo de su condición de outsider del Gabinete en el fin de semana de carnaval, cuando los medios difundieron una entrevista que había realizado mucho tiempo atrás, en la que explicaba uno de los aspectos más polémicos de la reforma laboral: la posibilidad de descuentos salariales ante licencias médicas por lesiones no generadas en el ámbito laboral. La difusión de ese artículo obligó a eliminarlo.

El artículo había sido incluido durante el debate con anuencia de Patricia Bullrich, la jefa de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, y la viralización posterior de una frase de Sturzenegger generó sospechas de fuego amigo. En su entorno apuntan a Caputo, el más influyente del Gobierno en la generación de contenidos en medios de comunicación.

Karina y sus asesores principales, Martín y Lule Menem, también tuvieron sus cortocircuitos con el funcionario de moda. En diciembre, exigieron retocar la reforma laboral, para permitir que continúen los cobros compulsivos de los sindicatos. La versión final mantuvo este aporte, aunque reducido. De lo contrario, los gremios hubieran tenido que cerrar.

El economista genera resquemor porque nadie controla su comunicación, que suele incluir largos posteos en Twitter, sin tener siempre en cuenta la coyuntura política. Por caso, en una oportunidad elogió una política pública del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, quien viene negándole los votos al oficialismo en Diputados.

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Los roles decisivos de El Coloso

El poder de Sturzenegger creció con dos responsabilidades claves que le otorgó el Presidente: auditar la implementación del acuerdo bilateral con Estados Unidos y el trato con los gigantes tecnológicos. Entre estos últimos se destaca Peter Thiel, el fundador de Pay Pal y Palantil, donante de la campaña de Donald Trump, que desembarcó en el país, se reunió con Milei y prometió inversiones.

El proyecto para modificar la ley de sociedades comerciales, enviado el viernes al Senado, se enmarca en estas atribuciones que tiene El Coloso. El pacto con Donald Trump implica el reconocimiento del compromiso de incorporar en Argentina “normativas sobre el comercio electrónico, la protección de datos personales y firmas electrónicas”.

Las nuevas reglas que pide el ministro podrían habilitar a las empresas a funcionar "bajo esquemas de automatización y descentralización, operadas mediante algoritmos o inteligencia artificial, sin empleados y con base tributaria en el exterior". Sería un traje a medida para que Thiel edifique los centros de datos que planea en la Patagonia, donde las temperaturas permiten proyecciones fastuosas. En Estados Unidos no puede construirlos, por las protestas estudiantiles que cuestionan el avance de la IA.

La inversión del magnate tendría los beneficios del súper-RIGI, que incluye una agresiva baja de impuestos. Por caso, pagarían 15% de Ganancias, 20 puntos menos que el resto de las actividades.

Por otro lado, el secretario de Desregulación, Alejandro Cacace, tiene a su cargo la negociación con funcionarios estadounidenses para el cumplimiento mutuo del acuerdo. La negociación no es tan dócil como se supone: por decisión de Sturzenegger, quedó cajoneado el Tratado de Patentes, dictaminado hace un mes, a la espera del avance de compromisos de Trump. El que más se demora es la ampliación de cupos para importar carne.

Nuevas desregulaciones

La agenda de desregulación de Sturzenegger tiene otros proyectos en carpeta, que demandarán arduos debates legislativos. Una es habilitar la venta de medicamentos libres, ya sea en góndolas como en plataformas online. Otra idea del economista, no menos polémica, es eliminar la intermediación de las operaciones inmobiliarias, que generaría una feroz reacción de los colegios de martilleros de las provincias.

En el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado apuntan otras iniciativas, como la libre navegación de ríos o la flexibilización de la comercialización de seguros, otro conflicto en puerta, porque arriesgaría el trabajo de los productores. Al economista no le interesa mantener esas ocupaciones, que considera obsoletas.

Milei lo respeta y lo sostiene. Tanto, que dejó en el olvido los capítulos de la ley Bases que el entonces asesor presidencial escribió y no pasaron ni el debate en comisiones, como la reforma del Código Civil. El exbanquero no tenía ni siquiera un cargo por ese entonces, pero ya transitaba por las reuniones de Gabinete como un funcionario más.

En estos días es el funcionario que más demanda a los bloques oficialistas y aliados del Congreso. Su agenda parece mantenerse activa. Tiene respaldo para agotarla.

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