En la pulseada por U$S 3.000 millones, Axel Kicillof se juega su proyecto presidencial. Internas propias y ajenas dinamitan su camino. Última oportunidad.
Axel Kicillof volvió a fracasar en el intento de que la Legislatura bonaerense le apruebe el proyecto de endeudamiento. Es una ley que necesita como el agua. Sin fondos para mantener una gestión ordenada en la provincia de Buenos Aires en los dos años que le quedan, se evaporan sus chances de llegar competitivo a la carrera presidencial de 2027.
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El intento del gobernador por obtener la ley naufragó por tercera vez. En la primera ocasión se aprobaron el Presupuesto y la Ley Fiscal e Impositiva, pero no el financiamiento. El miércoles naufragó y hubo un nuevo intento este viernes. La sesión, programada para las 10, se cayó por falta de cuorum. Las negociaciones siguen empantadas.
Buenos Aires sin plata
Como están las cosas, es una posibilidad cierta que Kicillof vuelva a quedarse sin autorización para tomar deuda, como le pasó este año. Quiere el permiso parlamentario para pedir prestado 3.035 millones de dólares. Sin esa posibilidad el escenario es de catástrofe económica y política. En 2026 debe afrontar vencimientos de deuda y necesita fondos para gestionar una provincia compleja con Javier Milei en la Casa Rosada. Un combo muy adverso.
Legislatura bonaerense
"El presupuesto no sirve de nada sin el endeudamiento. Nada de lo que está ahí se podría cumplir", dijo a Letra P alguien del entorno más cercano al gobernador. La caída de la coparticipación y la recaudación, más los vencimientos de deuda y el recorte aplicado por la administración libertaria suma 12,9 billones de pesos, afirman en La Plata.
Una gestión con sobresaltos, dificultades para pagar sueldos, imposibilidad de realizar obras públicas y municipios desfinanciados dejaría a Kicillof con casi nulas chances de llegar competitivo a 2027 para dar la pelea interna en el peronismo por la candidatura, primero, y disputarle a las otras fuerzas, probablemente al propio Milei, la pelea por el sillón de Rivadavia.
Los obstáculos internos del peronismo
Por más esfuerzos que hagan algunos sectores del oficialismo de mostrarse compactos y ordenados en las negociaciones, la interna del peronismo volvió a meter la cola y complejiza una resolución del tema. El combo que se está negociando es demasiado grande y hay muchos intereses en juego. Por más que se repita que el bloque completo del oficialismo está trabajando para conseguir los votos de la oposición, en el ejecutivo desconfían.
Especialmente, de los movimientos por la forma de distribución de los fondos para los intendentes. Aunque La Cámpora sostiene que es la oposición la que quiere un reparto vía bicameral legislativa y no mediante el Coeficiente Único de Distribución (CUD), como propone el Ejecutivo, en el kicillofismo insisten en que ningún espacio opositor quiere eso ya que supone un reparto discrecional. En cambio, atribuyen la movida a sectores internos del peronismo. La respuesta no tardó en llegar: en diálogo con Letra P, el presidente del bloque oficialista, Facundo Tignanelli, le pidió al sector del gobernador “cortar con las operaciones berretas”.
El jueves por la tarde hubo una reunión de todos los sectores del peronismo en las oficinas que Sergio Massa tiene en la calle Libertador en la Ciudad de Buenos Aires. El contenido quedó guardado bajo siete llaves, aunque algunas fuentes marcan que en el encuentro el clima “se pudrió”. No fue suficiente un comunicado conjunto que el bloque emitió después de la reunión con un llamado a la responsabilidad legislativa de la oposición: horas más tarde se caía la sesión. Desde ese momento sobresalió la imagen de Tignanelli junto al presidente de la Cámara de Diputados, Alexis Guerrera, hablando por teléfono con Massa.
Guerrera y Tignanelli
Fue un minuto antes de que se cayera la sesión. Según explicaron fuentes del Frente Renovador, el tigrense ordenaba que se convocara a extraordinarias de forma inmediata. Así lo hizo el oficialismo. Durante toda la negociación, su intervención fue clave. Trabajó en tándem con los negociadores de Kicillof, Mariano Cascallares y Gabriel Katopodis. A último momento intervinieron Agustina Vila, Andrés Larroque y hasta el propio gobernador. No hubo caso.
La UCR, el PRO y la pelea por el fondo para municipios
No sólo el oficialismo enfrenta problemas internos. La oposición está atomizada y tiene intereses diversos, por lo que llegar a los dos tercios de los votos necesarios para aprobar la iniciativa no es una tarea sencilla.
La oposición está trabando la aprobación del proyecto por diferencias vinculadas al fondo para los municipios. No sólo presiona por el monto total y la suma fija del fondo, sino también por la modalidad a implementarse para los desembolsos. En la disputa sobre si hacer el reparto de fondos mediante el CUD o a través del seguimiento de una bicameral hay distintas posturas. Nadie en la oposición se adjudica la idea de la bicameral, pero hay quienes la apoyan; no así los intendentes del interior, quienes prefieren el sistema tradicional.
Desde los 3.800 millones de dólares que el gobernador Alejandro Armendáriz tomó del Club de París hace 40 años, así como los subsiguientes 3.800 que (también del Club de París) tomó luego Antonio Cafiero, pasando por Eduardo Duhalde,… pic.twitter.com/fjakqPdc2s
Explican que para la gran mayoría de los municipios bonaerenses siempre es más beneficioso el CUD y que no tienen claro cómo funcionaría la otra estructura de reparto. No hay un criterio uniforme en la UCR ni en el PRO, las únicas fuerzas no peronistas que tienen intendentes y participan de la negociación. Una voz legislativa dice que también se trabaja en una salida por arriba a ese laberinto: 50% de un modo y 50% del otro. El Ejecutivo propone un coeficiente de distribución objetivo, que puede ser CUD o alguna fórmula que tenga transferencia por goteo.
El Banco Provincia sigue siendo el tema
A pesar de que el peronismo dice tener resuelta la cuestión, la ampliación del directorio del Banco Provincia no está definida. La oposición desconfía de esa versión porque la lucha no es sólo por la conducción de la entidad bancaria, sino también por el control del Grupo Provincia, algo que le interesa especialmente a uno de los sectores del oficialismo. El peronismo se quedaría con ocho bancas de las 12 en una supuesta ampliación del directorio, con una mayoría para el kicillofismo y un mejor reparto que el actual para el Frente Renovador y La Cámpora.
Las otras cuatro sillas serían para la oposición, aunque no está clara la cantidad destinada a cada una. Sólo se sabe que habría ganado terreno un bloque dialoguista para conseguir uno de los lugares. La UCR podría quedarse con una o dos sillas, mientras que el PRO lucha entre sus tribus para colocar sus nombres y LLA observa en alerta a su socio amarillo en un movimiento que saldría de la lógica prolibertaria de achicar el Estado. Ya hay varios nombres en danza.
La última chance de Axel Kicillof
No todo está perdido todavía. Durante este fin de semana y el principio de la semana entrante, las negociaciones van a continuar. A nadie que gobierne municipios le conviene que se caiga el objeto de negociación. La legislatura ya convocó a sesiones extraordinarias y puso una nueva fecha para tratar el endeudamiento: miércoles 3 de diciembre. Queda tiempo para pegar lo que se rompió.
Pero es la última chance. La semana siguiente asumen los nuevos representantes legislativos y aunque el peronismo sumará bancas, el desembarco de una mayor cantidad de libertarios, y por ende la entrada de nuevos interlocutores como Sebastián Pareja, complejiza aún más conseguir una mayoría especial.
La situación para el gobernador es complicada, sabe que necesita sí o sí de esos fondos para poder gestionar y que no se evaporen sus chances presidenciales, por lo que también sabe que debe ceder. Cuánto, es la cuestión. Si cede de más, sus chances para ocupar el sillón de Rivadavia decrecen a la par. Una delgada línea roja en medio del caos del campo de batalla.