EL ESCENARIO QUE VIENE

El PJ se prepara para ser el sostén de un posible gobierno de Scioli

Los caudillos del interior tejen el resurgimiento del poder de la liga de gobernadores. Será la forma de equilibrar el poder del kirchnerismo duro. Las economías regionales, el eje de las demandas.

La liga de gobernadores del PJ se prepara para ser el sostén de un posible gobierno de Daniel Scioli. Con el kirchnerismo ortodoxo refugiado en el Congreso, los caudillos del interior se alistan para encolumnar al partido detrás del gobernador y recuperar el protagonismo perdido durante los años K. El salteño Juan Manuel Urtubey, el sanjuanino José Luis Gioja, el jujeño Eduardo Fellner y el santafesino Omar Perotti lideran el respaldo del peronismo y pelean por un lugar para las provincias, con las economías regionales como motor de las demandas.

 

Aunque Scioli se haya convertido, finalmente, en el candidato oficial del Frente para la Victoria, los referentes del peronismo avizoran un futuro no tan cómodo para el gobernador, en caso de que llegue a la presidencia. Ante la instalación concreta del kirchnerismo más ortodoxo en el Congreso, los mandatarios apuestan al partido como garante del “contrapeso” que necesitará el bonaerense.

 

“La idea es mantenerse todos juntos, jugar en bloque e incorporar a los gobernadores peronistas que no tienen tanta afinidad con el kirchnerismo”, cuenta una fuente que sigue de cerca el armado naranja en el interior. Pese a que todavía esquivan el tema en público y dicen que aún “no es momento” de hablar del futuro del PJ para no empantanar la cancha con la Rosada, los gobernadores sueñan en privado con la etapa que viene.

 

En el cristinismo ya vislumbran la jugada: dan por descontado que Scioli armará un gabinete bien peronista  y que el kirchnerismo usará el Congreso como refugio. “Nosotros vamos a estar acá, defendiendo el proyecto. La resistencia va a estar en la Cámara”, afirma un kirchnerista de paladar negro en los pasillos de Diputados.  En efecto, el gobernador viene diciendo en privado, y anunció en público a mediados de junio, junto al gobernador entrerriano Sergio Urribarri, que sueña con un “gabinete federal”. De ser presidente, el bonaerense garantizará la representación de las provincias en el Ejecutivo. Y no descartan la idea de que algún gobernador de peso deje su despacho provincial para mudarse a la Rosada.

 

Aunque en la provincia aseguran que el gobernador asumirá su tercer mandato al frente del Ejecutivo provincial, en Buenos Aires hay quienes sueñan con la experiencia y el manejo político del salteño Urtubey para conducir la Jefatura de Gabinete de ministros. Otros mencionan para ese lugar al mendocino Francisco “Paco” Pérez, quien termina su mandato en diciembre. En el entorno de Urtubey aseguran que el gobernador se quedará en Salta y que desde allí se convertirá en un “claro articulador” entre los mandatarios provincias y el posible presidente. “Está decidido a liderar el proyecto de respaldo político institucionalizado a Scioli desde el PJ y desde el espacio de los gobernadores”, asegura una fuente cercana al salteño. Urtubey fue uno de los primeros mandatarios en darle su apoyo a Scioli, cuando aún existía la posibilidad de la interna con Florencio Randazzo.

 

Ya en el mes de mayo, cuando fue electo por tercera vez como gobernador, Urtubey anunciaba que trabajaría para darle nuevo impulso a la liga de gobernadores y que en el futuro sería “el PJ el encargado de velar por las conquistas sociales de la última década” aunque “con una lógica mucho más horizontal e institucional”. El gobernador también comenzaba a mencionar la necesidad de dar “competitividad a los sectores productivos” de las distintas regiones del país. Scioli y Urtubey se reunieron para hablar del tema a mediados de junio, en Salta, y aseguraron que “con políticas específicas” para esta problemática “se terminarán los problemas de inequidad”. Esta semana volverán a compartir actividades en la provincia del norte.

 

El desarrollo de las economías regionales fue precisamente, el tema estrella en la conversación que mantuvieron esta semana los gobernadores del PJ con Scioli en la residencia de José Alperovich, en Tucumán, tras el acto que compartieron con el candidato a gobernador, Juan Manzur. “El contexto internacional cambió, bajaron los precios de los commodities. Los gobernadores creen que ahora hay que dar competitividad a las economías regionales”, cuenta un operador que siguió de cerca la conversación de la que también participaron el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el secretario general de la Presidencia, Eduardo “Wado” de Pedro, y el candidato a vicepresidente, Carlos Zannini. Todos coincidieron en la necesidad de atender las demandas de las distintas provincias, aunque Zannini pidió llevar el tema “de a poco”.

 

Además del respaldo a la candidatura de Manzur, el encuentro de Tucumán fue la primera foto de respaldo de los gobernadores a Scioli tras el triunfo en las primarias del 9 de agosto. De la reunión también participaron otros dos hombres que serán clave en el respaldo futuro a Scioli por parte del PJ: Gioja y Fellner. El presidente del PJ fue el encargado de trasladarle en los últimos días a “Wado” de Pedro el pedido de los gobernadores a la Presidenta para que suavizaran las tensiones internas. Tras la muerte del histórico Juan Carlos “Chueco” Mazzón, el sanjuanino quedó ahora como uno de los contados hombres “de consulta” del PJ en lo que a armado político y negociaciones se refiere.

 

Gioja suena como un posible candidato a presidir la Cámara de Diputados a partir de Diciembre. Aunque por tradición y peso electoral ese lugar está reservado al primer diputado en la lista de la provincia de Buenos Aires, el peronismo apuesta a que Scioli logre colocar a Gioja en el sillón que ahora ocupa Julián Domínguez. De lo contrario, el lugar quedaría en manos de La Cámpora, a través del propio De Pedro. La anterior excepción a la regla de los bonaerenses fue entre 2007 y 2011 y la protagonizó otro caudillo de peso, Fellner. De Pedro demostró tener una muñeca hábil en la articulación con el peronismo y tiene una buena relación con Scioli y con el mismo Gioja. Pero el gobernador solo cuenta como propio al sanjuanino, que hace años viene apostando por su candidatura, tal como lo hizo Mazzón.  

 

Del otro lado, en el Senado, en caso de que la fórmula del Frente Para la Victoria resulte vencedora, el control lo tendrá Zannini pero ya se especula con que Scioli intentará poner como jefe de bloque al santafesino Omar Perotti, quien tiene altas probabilidades de ganar una banca en octubre. Perotti fue otro de los que apostó por Scioli cuando el bonaerense aún no tenía el visto bueno de la Rosada. El santafesino cosechó 29,30 por ciento de los votos en las elecciones provinciales de junio y quedó a poco más de un punto del ganador, el socialista Miguel Lifschitz. El excelente desempeño de Perotti en Santa Fe  - en una campaña totalmente despegada de la figura de la Presidenta y del kirchnerismo duro – aceitó aún más la relación entre el ex intendente de Rafaela y Scioli. A tono con el discurso sciolista, Perotti también menciona la necesidad de dar valor agregado a los productos primarios y desarrollar las economías regionales. El candidato a senador pretende “devolverle a Santa Fe el peso que debería tener en la Nación, en razón del aporte que hace a la economía”. “Tiene una mirada federal como la de Scioli, está muy entusiasmado con que Daniel sea presidente”, dicen cerca de Perotti.

 

El contrapeso de los gobernadores al poder centralista fue precisamente el que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner intentó licuar para disgusto de los caudillos, que sufrieron muchas veces los cachetazos de la Rosada. Entre los episodios más recordados por los mandamases provinciales figura el de la lectura del documento de defensa del Gobierno, a pocos días de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Aquella tarde de enero, en la sede del PJ, los gobernadores hicieron muecas de disgusto sobre el escenario, rodeando al apoderado del partido, Jorge Landau, quien quedó a cargo de la lectura del documento que el propio Fellner se había negado a pronunciar en voz alta. Los caudillos habían redactado un documento más liviano. Ninguno había tenido acceso previo al texto que llegó al edificio de la calle Matheu desde la Rosada vía Zannini. Los dirigentes callaron pero tomaron nota. Y se sentaron a esperar.

 

“El PJ está tomando otra impronta. El partido va a tener otro papel”, dicen desde el sciolismo. Y prometen que Scioli conducirá el espacio "fiel a su estilo, con mucho diálogo". Con ese respaldo, el gobernador saldrá a la caza de los votos que necesita para ganar por amplio margen en octubre. Tras doce años de kirchnerismo, el peronismo espera con ansias que llegue diciembre para recuperar protagonismo.      

 

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