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El aliado de Macri apuntó contra la firma venezolana encargada del escrutinio de los comicios de Córdoba, rival de MSA.
Redacción 24/06/2015 12:46 PM

A menos de quince días de las elecciones en la provincia de Córdoba, el candidato a gobernador radical aliado al macrismo, Oscar Aguad, sembró dudas sobre la capacidad operativa de la empresa especializada que realizará el escrutinio definitivo.

Se trata de Smartmatic, una firma venezolana que compitió en la Ciudad de Buenos Aires contra MSA, la empresa que se quedó con la licitación pública para instalar las terminales de que harán que los porteños utilicen el sistema de boleta electrónica el 5 de julio.

Ante las cámaras de TN, Aguad cuestionó a Smartmatic porque “es venezolana y no tiene buenos antecedentes”. Además, se burló del desconocimiento de la firma por medio de una chicana: “De hecho, no la encontré en Google”.

El candidato radical manifestó no conocer a la firma de capitales venezolanas, pero resulta que la empresa participó para quedarse con la licitación pública del sistema de boleta electrónica en la Ciudad de Buenos Aires y tiene sede en países como Estados Unidos, Panamá, Reino Unido, Brasil, Barbados, Países Bajos, Filipinas y Taiwán.

Voluntariamente,o no, el radical aliado a Mauricio Macri hizo lobby por la firma especializada en tecnología informativa que contrató el Gobierno porteño y que ya participó de elecciones en las provincias de Salta, Santa Fe y Chaco, entre otras.

Mientras se ejecutaba el proceso licitatorio, Smartmatic denunció un presunto favoritismo del PRO hacia MSA, que anteriormente había trabajado para el Gobierno local.

Entre otras cosas, desde la firma venezolana informaron que su competidora ofreció 15 millones de pesos más para llevar adelante el sistema electrónico en la Ciudad y que cuenta con un patrimonio mucho menor.

Además, marcaron que MSA tiene “menos experiencia” en procesos electorales y desde la empresa nacional se defendieron presentado los resultados obtenidos en Salta, que se volvieron a repetir este 2015, a pesar de las denuncias de corrupción infundadas del candidato Juan Carlos Romero.

“Es llamativo que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que cuenta con 2.513.000 de electores exigía una experiencia con apenas 200.000 electores, menos del 8% de su universo electoral y casualmente la experiencia que podía acreditar MSA”, disparaban desde Smartmatic antes de que se conozca el resultado final de la licitación.

Una vez que MSA logró quedarse con el permiso para establecer el sistema de boleta única electrónica tuvo que atravesar un nuevo inconveniente. Desde el Gobierno de Macri no enviaban claras señales a la firma acerca de la posibilidad de llevar adelante el novedoso sistema, mientras la Defensoría del Pueblo se manejaba en esa misma dirección. Casi como un espejo de lo que dictaba el PRO.

No obstante, MSA y el Tribunal Superior de Justicia se cansaron de repetir que las condiciones estaban dadas para implementar el sistema en las PASO del 26 de abril. Pese a esa doble garantía, Macri, como adelantó Letra P, instruyó a sus legisladores para que borren esa posibilidad de las primarias y las trasladen a las generales del próximo 5 de julio.

Sorprendentemente, la empresa, que había sido contratada para cubrir los comicios de abril, los de julio y una eventual segunda vuelta, no presentó ningún reparo. Según pudo saber este portal, no quiso contradecir a Macri porque, a pesar de sus experiencias en otra provincia, el capital distintivo de llevar adelante una elección en la capital de la Argentina los seducía.

La boleta única electrónica quedó derogada para las PASO y MSA no abrió la boca. La oportunidad de mostrar un sistema novedoso ágil y eficiente en la Ciudad de Buenos Aires seguía en pie para las elecciones generales y los directivos de la firma no quisieron complicar la relación con el Gobierno porteño, merced de la chance de destacar su trabajo y realzar la eficiencia de MSA.

Como contó este portal, apenas comenzó el proceso licitatorio, MSA contaba con una cierta ventaja y con un vínculo previo con el Gobierno de Mauricio Macri. Por ese entonces, funcionarios porteños daban por descontado que ganaría la licitación.

Así las cosas, el lobby de Aguad en favor de MSA sirvió para plantear una vez más la rivalidad con Smartmatic, la firma que controlará el escrutinio en la provincia de Córdoba el próximo 5 de julio. Por obra de la casualidad, será el mismo día en que la firma nacional pruebe la eficiencia de su sistema de sufragio en la primera jornada electoral en la que se votará con boleta electrónico en la Ciudad de Buenos Aires.

Aguad ningunea a Smartmatic y hace lobby por la empresa que privilegió el PRO

El aliado de Macri apuntó contra la firma venezolana encargada del escrutinio de los comicios de Córdoba, rival de MSA.

A menos de quince días de las elecciones en la provincia de Córdoba, el candidato a gobernador radical aliado al macrismo, Oscar Aguad, sembró dudas sobre la capacidad operativa de la empresa especializada que realizará el escrutinio definitivo.

Se trata de Smartmatic, una firma venezolana que compitió en la Ciudad de Buenos Aires contra MSA, la empresa que se quedó con la licitación pública para instalar las terminales de que harán que los porteños utilicen el sistema de boleta electrónica el 5 de julio.

Ante las cámaras de TN, Aguad cuestionó a Smartmatic porque “es venezolana y no tiene buenos antecedentes”. Además, se burló del desconocimiento de la firma por medio de una chicana: “De hecho, no la encontré en Google”.

El candidato radical manifestó no conocer a la firma de capitales venezolanas, pero resulta que la empresa participó para quedarse con la licitación pública del sistema de boleta electrónica en la Ciudad de Buenos Aires y tiene sede en países como Estados Unidos, Panamá, Reino Unido, Brasil, Barbados, Países Bajos, Filipinas y Taiwán.

Voluntariamente,o no, el radical aliado a Mauricio Macri hizo lobby por la firma especializada en tecnología informativa que contrató el Gobierno porteño y que ya participó de elecciones en las provincias de Salta, Santa Fe y Chaco, entre otras.

Mientras se ejecutaba el proceso licitatorio, Smartmatic denunció un presunto favoritismo del PRO hacia MSA, que anteriormente había trabajado para el Gobierno local.

Entre otras cosas, desde la firma venezolana informaron que su competidora ofreció 15 millones de pesos más para llevar adelante el sistema electrónico en la Ciudad y que cuenta con un patrimonio mucho menor.

Además, marcaron que MSA tiene “menos experiencia” en procesos electorales y desde la empresa nacional se defendieron presentado los resultados obtenidos en Salta, que se volvieron a repetir este 2015, a pesar de las denuncias de corrupción infundadas del candidato Juan Carlos Romero.

“Es llamativo que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que cuenta con 2.513.000 de electores exigía una experiencia con apenas 200.000 electores, menos del 8% de su universo electoral y casualmente la experiencia que podía acreditar MSA”, disparaban desde Smartmatic antes de que se conozca el resultado final de la licitación.

Una vez que MSA logró quedarse con el permiso para establecer el sistema de boleta única electrónica tuvo que atravesar un nuevo inconveniente. Desde el Gobierno de Macri no enviaban claras señales a la firma acerca de la posibilidad de llevar adelante el novedoso sistema, mientras la Defensoría del Pueblo se manejaba en esa misma dirección. Casi como un espejo de lo que dictaba el PRO.

No obstante, MSA y el Tribunal Superior de Justicia se cansaron de repetir que las condiciones estaban dadas para implementar el sistema en las PASO del 26 de abril. Pese a esa doble garantía, Macri, como adelantó Letra P, instruyó a sus legisladores para que borren esa posibilidad de las primarias y las trasladen a las generales del próximo 5 de julio.

Sorprendentemente, la empresa, que había sido contratada para cubrir los comicios de abril, los de julio y una eventual segunda vuelta, no presentó ningún reparo. Según pudo saber este portal, no quiso contradecir a Macri porque, a pesar de sus experiencias en otra provincia, el capital distintivo de llevar adelante una elección en la capital de la Argentina los seducía.

La boleta única electrónica quedó derogada para las PASO y MSA no abrió la boca. La oportunidad de mostrar un sistema novedoso ágil y eficiente en la Ciudad de Buenos Aires seguía en pie para las elecciones generales y los directivos de la firma no quisieron complicar la relación con el Gobierno porteño, merced de la chance de destacar su trabajo y realzar la eficiencia de MSA.

Como contó este portal, apenas comenzó el proceso licitatorio, MSA contaba con una cierta ventaja y con un vínculo previo con el Gobierno de Mauricio Macri. Por ese entonces, funcionarios porteños daban por descontado que ganaría la licitación.

Así las cosas, el lobby de Aguad en favor de MSA sirvió para plantear una vez más la rivalidad con Smartmatic, la firma que controlará el escrutinio en la provincia de Córdoba el próximo 5 de julio. Por obra de la casualidad, será el mismo día en que la firma nacional pruebe la eficiencia de su sistema de sufragio en la primera jornada electoral en la que se votará con boleta electrónico en la Ciudad de Buenos Aires.