La crisis de Bioceres también impactó fuera del entramado agroindustrial. El espacio de espectáculos ubicado en el Mercado del Patio, en Rosario, dejó atrás esa identificación y pasó a llamarse La Segunda Seguros Arena, tras la salida de la firma biotecnológica del acuerdo comercial.
El cambio quedó oficializado en las redes sociales del complejo, donde ya apareció la nueva denominación. La administración del predio permanecerá en manos de las mismas empresas que impulsaron el proyecto original -Urban, All Press y Asfalto- y que consolidaron al Arena dentro de la agenda cultural rosarina y de Santa Fe.
El movimiento no implica modificaciones operativas ni alteraciones societarias. La única variación alcanzó al contrato de naming rights, una herramienta habitual mediante la cual una compañía asocia su marca a un estadio, teatro o centro cultural.
Ese vínculo se había firmado con Bioceres durante una etapa de expansión financiera de la empresa, cuando todavía exhibía fortaleza económica y presencia internacional dentro del negocio de la biotecnología aplicada al agro.
La salida de Bioceres del Arena de Rosario
Con el agravamiento de su situación financiera, la compañía dejó de cumplir con los pagos vinculados al patrocinio. Según pudo reconstruir Letra P, los incumplimientos se arrastraban desde hacía varios meses y habilitaron a las firmas administradoras a rescindir el contrato.
La firma atraviesa una crisis que incluyó problemas financieros, incumplimientos y un proceso que derivó en un pedido de quiebra impulsado por su controlante, generando repercusiones en distintos sectores del mercado rosarino.
Durante años, la empresa había sido exhibida como uno de los casos de innovación más potentes surgidos desde el interior productivo argentino, con fuerte anclaje en la biotecnología aplicada al agro y presencia internacional.
La firma está atravesada por una puja entre sus fundadores y el magnate uruguayo Juan Sartori, nuevo controlante de la compañía y quien apura un proceso de quiebra de la empresa.
Liderados por Federico Trucco, los fundadores de la biotecnológica insisten en que la firma tiene bienes para responder al pasivo.
La posibilidad de reemplazar a Bioceres comenzó a evaluarse incluso antes de que la crisis de la empresa tomara estado público. Cerca del proyecto señalaban en ese momento que “lo importante ya estaba hecho”, en referencia al posicionamiento alcanzado por el espacio dentro del circuito cultural local.
Un proyecto "exitoso"
Desde Bioceres aseguraron que la salida se produjo “de común acuerdo” y afirmaron que el acompañamiento del proyecto resultó “exitoso”.
“La idea de acompañar a la gente que armó el Arena fue una apuesta por Rosario en un momento complicado de la ciudad. Estamos contentos con los resultados que tuvo en términos de impacto para la zona”, aseguraron en un escueto comunicado.
La consolidación del Arena como referencia para recitales, eventos corporativos y propuestas masivas convirtió al predio en un activo atractivo para nuevas marcas interesadas en asociar su imagen al complejo como parte del desarrollo de negocios.
En ese contexto, La Segunda Seguros avanzó con el acuerdo y concretó el desembarco. La aseguradora sumó así una nueva apuesta vinculada a su estrategia de visibilidad institucional y presencia en escenarios emblemáticos de la ciudad.
La Segunda, asociada a lugares emblemáticos de Rosario
El acuerdo también tuvo una carga simbólica dentro del ecosistema empresario rosarino. Una firma tradicional tomó el lugar que había ocupado una de las compañías tecnológicas más representativas surgidas en la ciudad durante las últimas dos décadas.
Al comunicar el cambio, el gerente general de La Segunda Seguros, Mario Castellini, sostuvo que “no se trata sólo de ver el nombre en la fachada, sino de consolidar el compromiso real con Rosario y toda su región de influencia”.
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Por su parte, el director comercial de la compañía, Mario Teruya, afirmó que la iniciativa formó parte del plan estratégico de posicionamiento de marca.
La aseguradora ya había acompañado otros proyectos relevantes en la ciudad como la renovación del Aeropuerto Internacional de Rosario, la recuperación del histórico barco Ciudad de Rosario, la puesta en valor del Museo Castagnino y el acompañamiento en distintos espectáculos realizados en el Monumento Nacional a la Bandera.
Más allá del cambio de denominación, el Arena continuará con la agenda de actividades y fechas que ya tenía confirmadas para los próximos meses. En el entorno del emprendimiento aseguraron que el recambio comercial no alteró la hoja de ruta prevista y que el objetivo siguió puesto en consolidar uno de los nuevos polos culturales de Rosario, por donde pasaron 500 mil personas cada año.