TODO ROTO

Un paso atrás: sin respaldo en una interna que arde, Mauricio Macri reculó en su confrontación con Milei

Asistieron 700 de los 900 confirmados. Algunos se fueron antes de que hablara el expresidente. Discurso light y bajada de tono para no incomodar a nadie.

El acto fue convocado bajo el eslogan "el próximo paso" del PRO, pero terminó siendo un paso en falso. Cercado por las propias disputas internas de su partido, que se tambalea entre el respaldo o rechazo a las políticas del Gobierno libertario, Mauricio Macri encabezó un acto modesto en Olivos, sin el brillo de los encuentros amarillos de antaño.

Arriba del escenario, el expresidente amagó una vez más con presentar un candidato propio en 2027 y las expectativas que había en la previa por el comunicado con el que se desmarcó de Javier Milei quedaron completamente apagadas. El macrismo explícito pasó de la ilusión de que el líder del PRO desafíe de manera categórica a la Casa Rosada, tras el escándalo que rodea a Manuel Adorni, a ser testigo de uno de los actos más moderados en la historia amarilla por una razón: la presión interna de varios dirigentes nacionales, con Cristian Ritondo y algunos caciques provinciales a la cabeza, que buscaron minimizar el objetivo del cónclave.

Primero, hubo varios faltazos. Pero más importante, como gesto de rebeldía a la jefatura macrista: no pocos asistentes se fueron del Club Centro Galicia minutos antes de que hablara el exmandatario. El boicot no fue total porque el acto se llevó adelante, si bien logró presionar a Macri para que baje el tono, vaciarle parte del auditorio y quitarle todo posible contenido o color electoral. Lo lograron.

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“El PRO está para cuidar el cambio, para completarlo, para que llegue para siempre, para señalar lo que no funciona, lo que no alcanza. El próximo paso parte de esa agenda, que la compartimos con el Gobierno: equilibrio fiscal, desregulación, estabilidad…como lo hemos dicho que se abra la puerta para lo más importante, que es lo que viene después”, sostuvo Macri.

Un acto de Mauricio Macri deslucido

El clima político que transmitía la dirigencia amarilla en la previa ya era de total desinterés. De hecho, lo que se había vendido en los días previos como un acto cargado de expectativas electorales, sobre todo después del incendiario comunicado del PRO del último domingo, se diluyó apenas se abrieron las puertas del edificio: de 900 asistentes confirmados, apenas llegaron 700.

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El escaso color y entusiasmo entre las filas amarillas no sólo contrastó con los albores de Cambiemos en 2015, con actividades repletas de globos, música y exuberancia, sino con la actividad que el partido armó a mediados de marzo de este año en Parque Norte, donde si bien Macri no dio grandes definiciones electorales, sí plantó la semilla de un posible intento de regreso a la Casa Rosada.

El rumor que explicó la falta de convocatoria y el bajo perfil fue el comunicado que Macri pidió publicar sin el consentimiento de la mayoría de los integrantes del partido. "Después del quilombo interno que se armó decidimos, bajarle el tono al acto", comentó a Letra P una fuente histórica del espacio.

De hecho, en la mesa de conducción bonaerense todos coincidían en que si el acto se mantuvo en pie y ordenado fue gracias a la estructura que aportaron dos figuras: el propio Ritondo, el dirigente que hace equilibrio entre las pretensiones de Macri y el vínculo cuidado con Karina Milei; y Soledad Martínez, la intendenta anfitriona y número dos del PRO que se mueve como la principal representante del expresidente en la provincia.

Los presentes

Además de Ritondo y Martínez, los otros dos oradores del acto, asistieron figuras nacionales como Fernando de Andreis y Martín Yeza. También dirigentes a lo largo y ancho de la provincia, como Alex Campbell, Alejandro Rabinovich, María Sotolano, Javier Sánchez Wrba, Silvia Lospennato y María Florencia de Sensi.

Las presencias contrastaron con quienes dejaron el lugar antes que Macri siquiera subiera al escenario, como Walter Lanaro, Juan Carrar o Gustavo Vélez, quienes solían responder a María Eugenia Vidal y a Jorge Triaca, respectivamente.

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Soledad Martínez, Macri y Cristian Ritondo, los oradores del acto.

Soledad Martínez, Macri y Cristian Ritondo, los oradores del acto.

Aunque ninguno de los tres oradores - Macri, Ritondo y Martínez - hicieron referencia a temas electorales del ámbito nacional, como se especuló que sucedería en las jornadas previas, a la salida sí hubo algunas menciones para reconstruir el partido y plantar un candidato que pueda ganarle en 2027 el territorio bonaerense al peronismo, hoy gobernado por Axel Kicillof.

"Más allá de lo que suceda a nivel nacional, el PRO va a tener candidato en Buenos Aires", adelantó otra fuente con peso político propio. El nombre que sobresale una y otra vez es el del ministro del Interior, Diego Santilli, siempre y cuando se mantenga la alianza electoral con La Libertad Avanza, que tras la caída en desgracia judicial de José Luis Espert no tiene un candidato con altos de índices de conocimiento.

Si hay interna, que no se note

Mas allá de la organización sobria del acto, con la que buscaron también no exponer demasiado las diferencias internas entre los macristas puros y los aliados del oficialismo, en la cúpula del PRO prometieron sumar otras actividades en Buenos Aires, con actos tradicionales, recorridas de precampaña y reuniones en algunas secciones electorales claves como la Primera y la Quinta.

El sector reservado para la prensa también dio cuenta de la mesura política que buscaron imprimirle al acto: una serie de vallas metálicas ubicadas en un patio interno del complejo separaban a los periodistas de un único banner con el logo PRO, donde posaron para las cámaras algunos pocos exfuncionarios.

El escenario en el que habló Macri fue a puertas cerradas, y no hubo como en tiempos pasados pantallas, parlantes ni ningún otro dispositivo con el que poder seguir las palabras del líder amarillo desde afuera. El discurso del expresidente fue distribuido minutos después a través de un archivo de video de no más de diez minutos. A las 12.30, apenas dos horas después de que ingresaran los primeros asistentes, el predio quedó completamente vacío.

Mauricio Macri en Vicente López.
El gobernador Martín Llaryora anunciando la duplicación de calzada de la avenida Luchesse, en Villa Allende.

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