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ECOS DE LA CONVENCIÓN

UCR de La Pampa: Berhongaray blinda la mesa chica que negociará con La Libertad Avanza

El éxito de la estrategia superó lo esperado por la conducción. Rosca, pactos y expectativas. Durísimas advertencias de los sectores críticos.

Tras la Covnención del fin de semana, Martín Berhongaray, cantado candidato a gobernador de la UCR de La Pampa, logró un respaldo rotundo para abrir la alianza hacia sellos partidarios que eran antiguos enemigos. En el mismo debate también pudo blindar la mesa chica que negociará nombres y lugares con La Libertad Avanza, el aliado clave.

La movida estratégica de Poli Altolaguirre, armador central de la jugada, incluyó la designación de una comisión que tendrá la misión de establecer las condiciones del acuerdo con el sello que en la provincia preside Adrián Ravier, Comunidad Organizada y los otros espacios que participen del rejunte opositor que quiere destronar al invicto peronismo.

Esa sensación de éxito para la conducción boinablanca intenta meter bajo la alfombra otros ecos de las voces críticas de la propia Convención. Hay una durísima oposición de jerarquizados dirigentes y una sensación más extendida de que el pacto con determinados actores va a contramano de lo que la propia UCR sostuvo históricamente como rasgo de identidad.

Como viene contando Letra P, el año que viene las elecciones en La Pampa ponen todo en juego. No sólo se eligirá al sucesor del gobernador Sergio Ziliotto, sino que también la conducción de los municipios y las bancas de la Legislatura . Además, se renuevan los espacios en el Senado y se definen los liderazgos partidarios, más allá de la representación institucional.

Vale todo para ganar

Ni siquiera Altolaguirre y Berhongaray esperaban una mayoría tan clara en la Convención. Con paciencia, el jefe del bloque legislativo hizo, al principio caminando en el desierto, el trabajo silencioso y extendido de convencer engranajes para abrirle la puerta al espacio violeta y a Juan Carlos Tierno. Fue un argumento básico y pragmático, juntarse como la única forma de ganarle al peronismo. Fue 78 a 11.

El debate de la UCR fue picante, aunque el resultado estaba cantado: amplio triunfo del sector acuerdista.

La idea es no tenderle una alfombra roja a los viejos enemigos íntimos, ahora bienvenidos. La UCR pretende encabezar ese carro con la candidatura de Berhongaray, y por eso se asoma una rosca más picante. “Empieza lo más difícil, esto fue más sencillo porque era entre nosotros”, sintetizó un alto dirigente de la línea Celeste.

Para eso, la Convención también le puso candado a la mesa chica que participará de las negociaciones, con nombres celestes y del sector del senador Daniel Kroneberger. La integrarán el propio Altolaguirre como jefe de bloque; las dos vicepresidencias del Comité Provincia, Nidia Ancín y Tato Paz; el presidente de la Convención, Fabián Paparini; el presidente de la Juventud Radical, Marcelo Bessone y un intendente que no está definido.

El día en que Berhongaray asumió la presidencia de la UCR, en marzo, Bessone hizo un discurso de impronta anti-libertaria, pero el sábado a la hora de los bifes tanto la JR como Franja Morada se alinearon con el vale todo para ganar.

Un candado a la mesa chica de la UCR

El blindaje de la mesa chica incluyó ningunear una propuesta que democratizaba la mirada partidaria sobre la alianza que se viene. La Convención rechazó una redacción de la moción aprobada, según la cual la comisión negociadora tenía que pasar por otros ámbitos que avalaran lo actuado.

Se rechazó la idea de que "los acuerdos que se logren deberán ser sometidos a la oportuna consideración y aprobación de una próxima Asamblea Extraordinaria convocada al efecto". “Como en sintonía con las características autocráticas de las fuerzas con las que pretenden aliarse, una mesa política de negociación con sólo seis miembros es investida de la suma del poder político partidario, por encima de los cuerpos orgánicos que ejercen la representación de la voluntad de las y los afiliados radicales”, se quejó el dirigente Pedro Salas.

Pedro Salas toma la palabra durante la Convención de la UCR, el sábado: crítico de la avanzada hacia un arreglo.

Salas es de Santa Rosa, integra la Línea Azul que comandan Francisco Torroba y Abel Sabarots, e interpretó sin medias tintas que la decisión boinablanca: “parece encaminar a la UCR a un suicidio político inexorable”.

En cambio, el presidente del Comité Capital, Manuel Gallego, se mostró más proclive a los acuerdos. "Hay que poner toda la carne en el asador. Tenemos que conformar un frente donde de una vez por todas podamos derrotar al peronismo", sentenció.

En la previa y en la Convención, hubo otras voces que en distintos tonos fueron abriendo la puerta a un frente. La diputada Romina Mota dijo que "a cualquier partido le gustaría poder ser competitivo por sí solo, pero hay que ser realistas y reconocer que eso no sucede en ninguna fuerza". "La UCR ha sido históricamente un partido frentista. Nos guste o no nos guste, esa es la realidad y el camino debe ser ese”, lanzó.

La diputada Romina Mota y el diputado Javier Torroba, el sábado, en la Convención radical.

El diputado Javier Torroba también se dice frentista, pero quiere que la coalición la conduzca la UCR. "Si lo vamos a concebir como una coalición de gobierno, necesariamente hay que poner algo delante de todo: elaborar la plataforma política, construir políticas públicas y saber qué es lo que se va a hacer en caso de ganar. Hay que tener un plan de gobierno”, resume.

Sapitos, nariz tapada y cheque en blanco

Desde el sector más crítico, la convencional Silvia Crochetti consideró “inaudito” que el radicalismo pensara en una alianza con el gobierno del “desastre económico” y que “denosta la universidad”. “El radicalismo no tiene nada de Tierno ni nada de libertario”, agregó apuntando también al líder de Comunidad Organizada, que para el partido está fuera de debate porque incorporará la calúsula de Ficha limpia que rige en su interna al armado de la alianza.

A pesar de eso, el sector Mujeres Radicales rechaza especialmente acercarse a Tierno, que ha acumulado denuncias por violencia de género. "Estos no son sapitos”, agregó Crochetti y advirtió: “Por supuesto que me gustaría ganar. Pero los votos no se suman como si fuera matemática. La ingeniería electoral puede ser cualquier cosa, y eso la convierte en un peligro”, aseguró.

También desde General Pico hubo voces contra el arreglo de la cúpula. La concejala Eugenia Forte, que fue candidata legislativa el año pasado, no sólo lamentó la avanzada Celeste, sino el voto de algunos sectores con la nariz tapada y el cheque en blanco a la mesa chica negociadora.

Un reaparecido en la UCR

El que reapareció en la Convención para justificar el acuerdo que se viene fue el exsenador Juan Carlos Marino. Le permitieron un discurso como excepción, ya que no es ni convencional ni presidente de comité. Lo primero que hizo fue fustigar las que llamó “candidaturas testimoniales” de la UCR en los últimos años.

El hombre que está solo y espera: Juan Carlos Marino, el sábado, en la Convención. Bancó el arreglo para un rejunte antiperonista.

Marino puso como ejemplo a seguir a la UCR jujeña de Gerardo Morales y reveló que el exgobernador alguna vez le confesó que su receta fue "meter a todos, hasta a los comunistas, total al final iba a gobernar con los principios radicales".

La decisión no se vivió como una fiesta ni por los propios ganadores. En todo caso, la interpretación fue que se hizo algo que había que hacer, aunque fuera un trago amargo. Eso también explicó algunas ausencias. Hubo faltazos para no tragarse una derrota tan grande y faltazos para no plegarse a una victoria interna que implica algunas agachadas.

No estuvieron, por ejemplo, ni Sabarots ni Mónica Curutchet, que en la sureña General Acha y en la norteña Eduardo Castex gobiernan las intendencias más importantes que tiene el radicalismo.

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