“Queridísimo doctor Alurralde, agradezco que esté con nosotros, realmente nos honra”. La frase, una de las primeras que Maximiliano Pullaro dijo en su discurso de apertura de sesiones de la Legislatura de Santa Fe en 2025, puso el foco sobre Aldo Alurralde, juez federal de Reconquista, quien ocupó en aquella ocasión un lugar en la primera fila.
Tiempo después, se convirtió en uno de los hombres propuestos para ocupar un lugar en la remozada Corte Suprema provincial que impulsó el gobernador ¿Quién es este magistrado?¿Cómo surgió su buen vínculo con la Casa Gris?
El proceso para que el juez llegue al máximo tribunal de Justicia dará hoy un paso clave con la votación de la Asamblea Legislativa de los tres nombres propuestos: Alurralde, Diego Maciel y Jorgelina Genghini.
A aquellos baqueanos en la rosca judicial no les pasó desapercibido el rol protagónico que el magistrado tuvo en la ceremonia del 1° de mayo pasado, pero tampoco les sorprendió. No es un secreto el buen vínculo que mantiene con la política, que suele elogiar públicamente su trabajo, aunque lo de la apertura de sesiones fue un paso más allá. “Ahí hay un mensaje implícito. Maxi no nombró a nadie de la Corte de Santa Fe y sí lo nombró a Aldo”, decodificó uno de los legisladores que siguieron el discurso en el recinto aquel día. Un anticipo de lo que vendría.
Un juez que entiende a la política de Santa Fe
“A Aldo se lo premia por ser pragmático”, analiza una garganta con asiento en el norte santafesino. La política se siente a gusto con él, que es un juez que busca mostrarse cerca de la gente, tiene un discurso en contra de la 'puerta giratoria' y es un fiel defensor de “trabajar con la perspectiva de la víctima”. No por nada, cualquier gira política por Reconquista incluye una visita a su despacho. Por allí han pasado más de una vez el propio Pullaro, la vicegobernadora Gisela Scaglia o la exministra de Seguridad y actual senadora, Patricia Bullrich.
Los mimos no se quedan ahí, sino que se traducen en declaraciones públicas. “Es un juez que le muestra a las fuerzas de seguridad que no se amedrenta ni tiene miedo, este ejemplo queremos que se esparza por todo nuestro país", lo floreó Bullrich en una de sus visitas a Reconquista. “Si tuviésemos su compromiso en muchos funcionarios judiciales, los problemas que tenemos hoy en Rosario no los tendríamos, se los puedo asegurar”, llegó a decir en otra ocasión el gobernador.
Alurralde, generoso, devuelve los gestos. “La sociedad debe controlar a las cárceles y no a la inversa”, dijo, por ejemplo, a la salida de la apertura de sesiones de 2025, en un claro respaldo a la política de seguridad del gobierno provincial. Sus decisiones también caen bien en la Casa Gris: fue el primer juez que resolvió hacer lugar a uno de los tantos amparos que se presentaron en Santa Fe por el estado de las rutas nacionales, un tema que preocupa a Pullaro y a su equipo. En ese fallo, Alurralde ordenó al Estado nacional que repare el tramo Vera - Reconquista de la Ruta 11.
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Maximiliano Pullaro, Aldo Alurralde y el ministro de Gobierno Fabián Bastía.
Un juez del norte para la Corte de Santa Fe
Su vínculo con la Casa Gris excede las coincidencias ideológicas y poco tiene que ver con que su hermano, Adrián “Vasco” Alurralde, sea director provincial de Educación Física. Hay también rosca: el juez federal se convirtió desde hace tiempo en uno de los candidatos a ocupar un lugar en la Corte Suprema de Santa Fe una vez que Rafael Gutiérrez, Roberto Falistocco o Eduardo Spuler -los tres supremos que más resistieron los embates del Ejecutivo para dejar sus sillas- dejen finalmente su lugar. El plan que Pullaro diagramó desde que asumió el gobierno para renovar el tribunal cimero dio un nuevo paso en diciembre pasado, cuando propuso una terna de reemplazos que incluyó a Alurralde.
Un cúmulo de factores hacían viable su candidatura. Fue un nombre que el PRO, vía Scaglia, llevó a la mesa de negociación. La galvense, en su antiguo rol de presidenta del Senado, tuvo a su cargo el protocolo de la apertura de sesiones del año pasado, por lo que fue la encargada de asignar los asientos. No fue casualidad, entonces, que el juez federal de Reconquista tenga reservada la primera fila.
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El juez federal de Reconquista Aldo Alurralde y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich.
Otro elemento que lo posicionaba es el territorial. Amparados por el requisito de regionalidad que se incluyó en una de las últimas reformas, los legisladores provinciales del norte -como Dionisio Scarpin u Orfilio Marcón- vienen clamando porque una silla del nuevo tribunal cimero se reserve para un magistrado de esa región. Aunque nació en Santa Fe, sus más de quince años como juez en Reconquista legitiman a Alurralde como representante de esos intereses: “Conoce la idiosincrasia, la cultura, los problemas y lo social del norte”, le destaca un político de esa zona.
La historia de Aldo Alurralde
Abogado recibido en la Universidad Nacional del Litoral y aficionado cantante de tango y folklore, Alurralde trabajó como peón en el Ferrocarril Belgrano mientras estudiaba y, en virtud de sus intereses, logró que lo reubiquen en la AFIP durante el gobierno de Carlos Menem. En el organismo recaudador hizo carrera, llegó a ser planta y le sumó bagaje técnico: se especializó en derecho tributario y escribió varios libros sobre el tema. Uno de ellos, “El agente fiscal encubierto y la sanción de clausura tributaria”, fue prologado por Horacio Rosatti, presidente de la Corte Suprema.
Hay una leyenda sobre cómo llegó a juez federal. Algunos viejos abogados indican que tuvo un rol importante en ese proceso Nicolás Fernández, un senador por Santa Cruz que fue vicepresidente del Consejo de la Magistratura y uno de los principales operadores judiciales de la primera década kirchnerista. Quien habría hecho de celestino entre Alurralde y Fernández fue Oscar “Cachi” Martinez, con ascendencia en la justicia federal en esa época. Tanto Fernández como Martínez se graduaron como abogados en la Universidad Católica de Santa Fe.
Más allá de los rumores, lo cierto es que en 2009 Alurralde logró el acuerdo del Senado para ser designado juez federal. Desde allí edificó una imagen de ir “siempre al frente” contra el narcotráfico que le valió, por un lado, el respeto de la política santafesina y, por otro, al menos tres episodios serios de amenazas. Su otro valor distinguido, el de trabajar siempre “con la perspectiva de la víctima”, se acentuó luego de que su hermana fuera asesinada por su pareja, en un hecho de femicidio ocurrido en Santa Fe, en 2019.
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El ministro de Trabajo Roald "Coco" Báscolo, Gisela Scaglia, Aldo Alurralde, el senador departamental Orfilio "Chacho" Marcón y Fedra Buseghin, concejala del PRO en Reconquista.
Su rol como juez lo ha llevado a los titulares de los diarios más de una vez, como cuando embargó a Gabriel Batistuta -oriundo de Reconquista- por una deuda fiscal o cuando imputó a parte del directorio de Vicentin, el gigante del norte santafesino, por un fraude fiscal con facturas truchas. Ese protagonismo lo puso en el radar de la política y lo coloca ahora a las puertas de ocupar un lugar en el máximo tribunal de Justicia santafesino.