Los Juegos Suramericanos que Santa Fe organizará en septiembre representan uno de los eventos deportivos más importantes de la historia reciente de la provincia. También, una vidriera política que la decisión de Maximiliano Pullaro de poner a tres dirigentes de Unidos en la vocería, uno por cada cabecera, avivó especulaciones electorales.
La decisión del gobierno de designar como voceros del certamen a Virginia Coudannes, Federico Angelini y Mauricio Basso en las tres ciudades sede -Santa Fe, Rosario y Rafaela, respectivamente- volvió a instalar interrogantes sobre el lugar que cada uno de ellos ocupa dentro del armado de Unidos pensando en el recambio electoral de 2027.
En la Casa Gris rechazan cualquier interpretación política. Explican que la elección responde a una cuestión estrictamente operativa: los tres funcionarios tienen presencia permanente en cada uno de los territorios asignados y podrán seguir de cerca la organización de los Juegos, una tarea que demandará una agenda intensa durante los próximos meses. Sin embargo, la argumentación no despeja las suspicacias. La pregunta que empieza a repetirse en distintos despachos es otra: si el criterio era territorial, ¿por qué ellos y no otros dirigentes con inserción en esas ciudades?
Una vidriera con alta exposición
La decisión cobra mayor relevancia por el volumen político y comunicacional que tendrán los Juegos Suramericanos. El evento obligará a una presencia constante en medios, conferencias, recorridas de obras, anuncios y actividades institucionales. En ese contexto, quienes encabecen la comunicación no solo explicarán cuestiones organizativas, sino que se convertirán en una de las caras más visibles de una de las principales apuestas de gestión de Pullaro.
Coudannes, Angelini y Basso, los tres voceros.
En el caso de Coudannes, el movimiento profundiza un proceso que ya venía desarrollándose. Desde que asumió como vocera del gobierno provincial, su nivel de exposición pública creció de manera sostenida y comenzó a instalarse como una figura con proyección propia dentro del oficialismo. Como viene contando Letra P, en Santa Fe capital, donde el radicalismo ya empezó a imaginar el escenario posterior a la eventual búsqueda de reelección de Juan Pablo Poletti, su nombre aparece entre los posibles protagonistas de la discusión.
La vocería de los Juegos potencia todavía más ese perfil. Si hasta ahora la centralidad estaba vinculada exclusivamente a la comunicación de la gestión provincial, ahora se suma un evento de enorme magnitud, con una agenda propia y un despliegue permanente durante los próximos meses.
El caso Angelini y las señales en Rosario
La designación de Angelini presenta, además, una particularidad que dentro del propio oficialismo no pasa inadvertida. El exfuncionario del gobierno de Javier Milei llegó al gobierno santafesino para desempeñarse en el Ministerio de Seguridad, un área ajena a la organización deportiva. Sin embargo, será el encargado de comunicar todo lo relacionado con los Juegos en Rosario.
En la explicación oficial aparece nuevamente el argumento territorial. Angelini desarrolla buena parte de su actividad política en la ciudad y mantiene una agenda permanente allí. No obstante, el dato se suma a una serie de movimientos que alimentan la idea de que ya comenzó a recorrer un camino propio hacia una eventual candidatura local.
En las últimas semanas, sus redes sociales empezaron a mostrar recorridas y actividades que exceden ampliamente la agenda de Seguridad. Visitas a la obra del Arena, recorridas por el Rosario Outlet y encuentros vinculados al desarrollo urbano forman parte de una estrategia comunicacional que distintos dirigentes de Unidos interpretan como una construcción de perfil mucho más amplio.
No sería una novedad. Dentro del PRO santafesino hace tiempo que nadie descarta la posibilidad de que Angelini termine integrando el menú de candidatos de Unidos en Rosario. En un escenario donde ya aparecen nombres como Gustavo Puccini, Sebastián Chale, María Eugenia Schmuck y referentes del socialismo, su incorporación a la conversación pública mediante un evento de semejante magnitud vuelve a reforzar esas especulaciones.
Un tablero que ya se mueve hacia 2027
El tercer integrante del esquema será Basso en Rafaela, otra de las sedes de los Juegos. Aunque con menor nivel de instalación provincial que Coudannes o Angelini, también forma parte de una generación de dirigentes que el oficialismo busca proyectar territorialmente y que podrían adquirir mayor protagonismo en el próximo turno electoral.
En el gobierno insisten en que "no hay dobles lecturas" a la hora de designar los nombres. Sostienen que la prioridad sigue siendo garantizar una organización eficiente de un evento internacional que demandará coordinación permanente entre la provincia, municipios y distintas áreas del Estado. Bajo esa lógica, aseguran que los voceros fueron elegidos por conocimiento del territorio y capacidad de gestión, no por especulaciones electorales.
Sin embargo, en política los gestos rara vez pasan inadvertidos. Mucho más cuando recaen sobre dirigentes cuyos nombres ya venían circulando en conversaciones sobre el futuro de Unidos. La combinación entre gestión y construcción política forma parte de la lógica habitual de cualquier oficialismo, y los Juegos Suramericanos ofrecen un escenario difícil de igualar en términos de visibilidad.
Con Rosario, Santa Fe y Rafaela como sedes, el evento se convertirá durante meses en uno de los principales ejes de la agenda pública provincial. Que las caras elegidas para comunicarlo sean justamente tres dirigentes que empiezan a sonar para competir en 2027 puede ser, como sostienen en la Casa Gris, una mera coincidencia. O puede transformarse, con el correr de los meses, en otra señal de cómo Pullaro empieza a ordenar el tablero de quienes podrían protagonizar la próxima etapa de Unidos.