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DISCUSIÓN 2027

Salta: Alfredo Olmedo se aleja de las cámaras y la campera amarilla para erigirse como armador libertario

El exdiputado dejó atrás las polémicas y se concentra en tejer candidaturas. Triángulo de hierro a la salteña. Las causas judiciales como espada de Damocles.

Mientras María Emilia Orozco baja el tono de sus críticas a Gustavo Sáenz y concentra su ofensiva en la capital de Salta, Alfredo Olmedo empieza a acomodarse en el tablero. Lejos de las cámaras, aunque nunca demasiado, el exdiputado es hoy la pieza que La Libertad Avanza necesita para disputarle la provincia al gobernador. Y lo sabe.

El contraste es elocuente. Orozco protagoniza los enfrentamientos discursivos, encabeza las campañas, como lo hizo contra la Ley de Lemas, suma dirigentes de otros espacios y construye legitimidad electoral propia enfrentando al poder provincial. En cambio, Olmedo aparece cada vez menos en los cruces de fondo político salteño y cada vez más en la crónica de color: un cruce con Oscar Zago por "boludos y bolas" en un programa de televisión, un taxista brasileño que lo pasea por Las Vegas, los resultados de sus hijos en el automovilismo.

Pero correrse del centro de la escena mediática no significa correrse del poder. Al contrario, el propio universo libertario salteño entiende que se trata de una condición necesaria para lo que busca Olmedo. El hombre que alguna vez amenazó con una "violación correctiva" a una legisladora, el que fue desaforado del Parlasur por acoso a sus pares, el que todavía arrastra una imputación por trata de personas en su finca riojana, quiere consolidarse como el armador libertario en esa provincia del Norte Grande rumbo a 2027.

El operador de Karina Milei y Lule Menem

Cuando en mayo de 2025 La Libertad Avanza consiguió una de sus victorias más contundentes en la capital salteña, desde el senador departamental hasta la máxima representación en la Convención Municipal de la capital —seis de las once bancas en juego—, la lectura puertas adentro del espacio fue unánime y ubicó a Olmedo detrás de ese armado. El dirigente fue caracterizado como el "arquitecto" y el "operador meticuloso" de una estructura que trabajó codo a codo con Lule Menem, el armador designado por Karina Milei.

Es una paradoja que explica el funcionamiento actual de La Libertad Avanza en Salta. Mientras que Orozco fue candidata a senadora y Carlos Zapata encabezó la lista para la cámara baja, Olmedo quedó en un rol de senador suplente que él mismo se encargó de reivindicar como un gesto de lealtad partidaria. "Desde el primer día dije que iba a ser senador suplente, no le mentí a nadie", dice inflando el pecho. Sin embargo, el partido nunca dejó de ratificarlo como el referente indiscutido de la provincia.

Javier Milei junto a Alfredo Olmedo y María Emilia Orozco.

El propio Olmedo eligió describir esa estructura de poder con una metáfora que no esconde jerarquías. Habla de un triángulo de hierro a la salteña, que integra junto a Zapata y Orozco. Si bien se trata de tres vértices, solo uno decide quién entra y quién no. En noviembre pasado, tras la victoria libertaria, lo dijo sin vueltas. "Los intendentes empezaron a saltar el cerco y a llamarme". Ni a Orozco ni al partido, a él.

La pureza como estrategia y el purismo como advertencia

Ese control sobre el armado le permitió a Olmedo sostener casi en soledad una postura de pureza partidaria que le generó fricciones con la Casa Rosada. En febrero, el entonces ministro del Interior Diego Santilli salió a cuestionar esa línea "purista" que rechaza acuerdos extrapartidarios de cara a 2027. "Ningún interés particular puede estar por encima del interés general", dijo como respuesta a la negativa de Olmedo a explorar acercamientos con sectores como el de Sáenz.

La tensión no es menor. Los voceros libertarios habían empezado a deslizar que los gobernadores que decidieran desdoblar sus elecciones podrían quedar afuera de cualquier acuerdo con los libertarios. Es el caso de Sáenz, que históricamente separó los calendarios para "provincializar" la discusión. Un escenario donde no haya entendimiento es lo que prefiere Olmedo, con su historial de presentar listas propias sobre el cierre del plazo electoral a cuestas.

Gustavo Sáenz junto a Karina Milei y Martín Menem.

En el olmedismo lo dicen claro: "No tenemos miedo de que sea candidato. Es más, preferimos que sea Sáenz". Apuestan a que el desgaste de imagen del gobernador después de casi una década en el poder los beneficie en una disputa directa. Es la lógica invertida que, advierten dentro del propio armado libertario, ya le pasó factura al kirchnerismo hace cuatro años, cuando tuvieron que pasar de la oposición a una convivencia demasiado cómoda con el oficialismo de turno.

Sueños de gobernación

Olmedo no disimula sus ambiciones. "Me estoy preparando para ser gobierno en 2027", declaró en agosto pasado, cuando también dejó picando una definición que combina autopercepción y estrategia: "Orozco mide más que toda la política salteña junta. O ella hace muy bien las cosas o la otra gente hace muy mal las cosas". La frase funciona como una carta de presentación de la libertaria y, al mismo tiempo, como una forma de subrayar que su salud electoral depende, en última instancia, de la estructura que controla Olmedo.

En esa misma entrevista, el exdiputado fue el único dirigente que confirmó tener asegurada su candidatura para 2027, dejando en la incertidumbre al resto del armado. "Una sorpresa", según sus propias palabras. Es una posición de poder que administra con cuidado, puesto que no necesita estar al frente de la oferta electoral para decidir quién formará parte de ella. Sobre el gobierno provincial actual, fue categórico al sostener que no dejará entrar a la gestión de Sáenz dentro del partido.

Causas judiciales, la espada de Damocles

Nada de esto ocurre en el vacío. Olmedo arrastra un historial judicial que en cualquier otra carrera política funcionaría como una hipoteca insalvable. Fue imputado por trata de personas y reducción a la servidumbre después de que una inspección de la entonces AFIP encontrara a 400 personas —muchas de ellas niños— en condiciones infrahumanas en su finca AHO de La Rioja.

Alfredo Olmedo junto a Lule Menem.

Además, también enfrentó una causa por tentativa de contrabando agravado tras el ingreso de una aeronave valuada en más de US$1.5 millones al aeropuerto de Salta. Por otro lado, continúa imputado por homicidio culposo y lesiones culposas por un choque en Buenos Aires en 2018, en el que murió una persona. Y su nombre volvió a aparecer este año vinculado a una investigación periodística sobre pedidos de retornos del 10% de los sueldos a funcionarios de ANSES en la provincia, la misma causa que ya tiene imputada a Orozco.

En su patrimonio familiar se combinan agronegocio y beneficios estatales. Por ejemplo, el entonces gobernador Juan Carlos Romero le firmó la concesión de 360 mil hectáreas de monte a través de Salta Forestal en un proceso sin competidores, con una ventaja del 7%. Juan Manuel Urtubey le condonó una deuda de $300 millones. El propio Olmedo, pese a administrar decenas de miles de hectáreas dentro y fuera de la provincia, no presentó su declaración jurada patrimonial ante la Oficina Anticorrupción en 2015.

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