Rodrigo de Loredo activó a los intendentes para retener el control de la UCR de Córdoba
El exdiputado convocó a su tropa para cerrar filas rumbo a la puja del 20 de septiembre. Dos cenas, una bajada de línea y una pausa obligada en la campaña.
Como en el verano, Rodrigo de Loredo reunió en su casa a los referentes de la UCR de Córdoba
El exdiputado Rodrigo de Loredo reordenó su estrategia después de que la Justicia rechazara el cronograma electoral que fijó el Comité de Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba. Con la cita fijada el 20 de septiembre, los tiempos apretados obligaron al dirigente a poner en pausa su campaña hacia la gobernación y concentrarse en preservar el control del partido.
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La prioridad pasó por contener la estructura territorial, evitar eventuales fugas y fortalecer la posición del espacio en la negociación con los distintos sectores internos. El nuevo objetivo es dirimir la sucesión de Marcos Ferrer, con mandato hasta el 30 de ese mes, con el respaldo de dirigentes y referentes del interior provincial.
La primera cena: un filtro de las lealtades en la UCR
Este martes por la noche, De Loredo recibió a los legisladores de su espacio en una cena reservada. La convocatoria buscó consolidar el respaldo político de la bancada radical antes de la disputa interna que se avecina.
La asistencia fue casi completa y también permitió medir el nivel de alineamiento del oficialismo partidario. La única ausencia relevante correspondió al sector que responde al legislador Dante Rossi, uno de los referentes de la denominada Tercera Vía.
Referentes de la UCR en Córdoba: Alejandra Ferrero, Matías Gvozdenovich, Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer.
Tras el encuentro, la legisladora Alejandra Ferrero describió el clima de la reunión en declaraciones a Letra P. "Hablamos de la realidad de cada departamento y las posibilidades de ir a una interna, de las fortalezas y de las acciones que hay que ajustar", sostuvo.
La dirigente también ratificó el respaldo al liderazgo del exdiputado. "Se mostró la fidelidad al proyecto político que estamos encabezando y que estamos dispuestos a ir a una interna partidaria para relegitimar nuestro liderazgo y nuestra presencia en el partido, para continuar con este proyecto que tiene de líder a Rodrigo de Loredo en toda la provincia", afirmó.
La segunda cena: mimo a los intendentes
Sin embargo, el plato fuerte de la estrategia de De Loredo se sirvió el miércoles a la noche. En el rol de anfitrión y cocinero, el candidato a gobernador agasajó a la tropa de intendentes con picada, empanadas y cabrito al horno.
Más allá del gesto informal, la cena tuvo una intencionalidad estrictamente política: blindar el músculo territorial del interior, el verdadero activo con el que el espacio pretende sentarse a cerrar filas frente al mestrismo con el que mantienen un diálogo.
Además del legislador y candidato del oficialismo, Matías Gvozdenovich, alrededor de la mesa dieron el presente el titular de la UCR provincial, Marcos Ferrer, junto al presidente del Foro de Intendentes, Roberto Casari (Vicuña Mackenna), y Rubén Dagum (Almafuerte).
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A ellos se sumaron piezas clave de la geografía radical cordobesa como Juan Manuel Moroni (Bell Ville), Karina Figueroa (Salsacate), María José Acuña (Villa de Soto), Romina Aguirre (Elena), Gino Chiapello (Laboulaye), Lorena Peralta (La Puerta), Javier Riberi (Jovita), Ricardo Martin (Serrezuela), Nicolás Filoni (Oncativo) y Maximiliano Andrés (Etruria), entre otros.
La consigna en ambos encuentros fue movilizar las bases, ordenar los comités locales y demostrar potencia de fuego para que, con o sin interna, el territorio siga respondiendo al mismo esquema de poder.
Rodrigo de Loredo, entre la interna y el fantasma de 2025
El repliegue hacia el barro partidario expone el principal dilema estratégico de De Loredo: enfrascarse en la interna radical le resta minutos de juego en la carrera por la gobernación 2027.
La escena genera un déjà vu incómodo en los pasillos de la Casa Radical. En el espacio reina el temor de repetir el escenario de las elecciones legislativas de 2025, cuando la pulseada cuerpo a cuerpo con Ramón Mestre por las candidaturas para la Cámara de Diputados terminó empantanando la estrategia general y llevó a De Loredo a bajar su postulación.
Mientras el líder radical debe gastar energía en contener su propia tropa y evitar quedarse nuevamente al margen, las conversaciones telefónicas y las reuniones en Casa Rosada con Lule Menem para moldear un gran frente electoral opositor contra el PJ de Martín Llaryora sufren un parate.
Rodrigo de Loredo de campaña en Río Tercero, pago chico de Marcos Ferrer, su socio en la interna
En ese terreno, La Libertad Avanza no espera. El espacio violeta que comanda Gabriel Bornoroni avanza en sintonía fina con Luis Juez, dejando a De Loredo relegado, momentáneamente, en la mesa de discusión libertaria.
Obligado a resolver primero la trinchera de su propia casa, el líder radical sacrifica la centralidad conseguida hasta ahora, mientras sus competidores directos consolidan alianzas.