El escenario electoral de Tucumán sumó un nuevo capítulo de fragmentación. Ante las disputas que atravesaron al peronismo y a los sectores libertarios, Ricardo Bussi, referente de Fuerza Republicana, analiza la posibilidad de volver a competir por la gobernación en las elecciones del próximo 9 de mayo.
La eventual candidatura se inscribe en un tablero que ya cuenta con varias postulaciones. Mientras el gobernador Osvaldo Jaldo busca su reelección y Juan Manzur amenaza con disputarle votos por afuera del peronismo, la oposición tampoco unifica una propuesta electoral. En ese espectro aparecen, enfrentados, Lisandro Catalán y, algo más de atrás, el radical con peluca Mariano Campero.
La decisión de Bussi
En ese contexto atomizado, desde el entorno de Bussi aseguran que el legislador provincial quiere ser candidato, una vez más, a gobernador, aunque advierten que "el apellido puede ser obstáculo" para avanzar en la conformación de un frente con otras fuerzas. "No hay acuerdo, nosotros tenemos que representar a un espacio con legisladores, concejales, doctrina y trayectoria”, advirtieron. El legislador Eduardo Verón Guerra aparece como el candidato a disputar la intendencia capitalina.
Sin embargo, el panorama que trazan no es bueno. “En Tucumán hay una oposición muy fragmentada y por eso va a ganar el peronismo por goleada”, sostuvieron. De hecho, consideran que hay un acuerdo entre Jaldo y la Casa Rosada: “Hay un arreglo para que La Libertad Avanza entregue la gobernación y a cambio el gobernador entregue legisladores nacionales”, acusan.
Ricardo Bussi en la Legislatura de Tucumán.
Más allá de los señalamientos, en Fuerza Republicana reconocen que apuntan a sostener su estructura porque son un espacio de derecha "muy arraigado en Tucumán", por lo que "cuando el antiperonismo nacional se organiza nos va mal porque competimos por el mismo electorado, nos perjudica”.
En ese sentido, en el equipo de Bussi hay bronca contra La Libertad Avanza. Según relatan, Fuerza Republicana había sido uno de los primeros espacios en acercar a Javier Milei a la provincia, con tres actos públicos de relevancia. A pesar de esas credenciales, acusan a Catalán de romper los puentes políticos. “Pusimos guita, estructura y nos dejaron en la banquina”, resumen.
El reclamo de Fuerza Republicana y los antecedentes de Bussi
Una eventual postulación también marca un nuevo capítulo en la extensa trayectoria electoral de Bussi. El dirigente nació en Kansas City, Estados Unidos, y es hijo del militar Antonio Domingo Bussi, gobernador de facto en Tucumán entre 1976 y 1977 y volvió al Ejecutivo provincial tras ser elegido en 1995. Bussi padre fue condenado por delitos de lesa humanidad y murió cumpliendo prisión domiciliaria.
Bussi hijo fue elegido diputado por primera vez en 1997, mientras su padre era gobernador. Se mantuvo allí hasta 2003, cuando se pasó al Senado. En el Congreso estuvo hasta 2007, cuando su padre fue detenido por su rol en la dictadura. Tras ese hecho, renunció a su banca y volvió a la política provincial. Fue legisaldor por dos mandatos hasta 2015, cuando asumió como concejal capitalino.
Otros tiempos: Ricardo Bussi con Javier Milei. Hoy están distanciados.
Mientras tanto, mantuvo su nombre con alto nivel de conocimiento al no dejar pasar ninguna elección ejecutiva sin presentarse. En 1999 presentó su primera candidatura a gobernador y repitió esa apuesta en 2003, 2007, 2011, 2015, 2019 y 2023. Es decir, si se concreta, la de 2027 será será la octava vez que compita por el máximo cargo provincial.
La carrera política del dirigente también estuvo atravesada por distintas polémicas. Entre sus propuestas de campaña más controvertidas han figurado la libre portación de armas, una iniciativa que acompañó con recomendaciones a los ciudadanos para que utilizaran armas como mecanismo de defensa frente a la inseguridad.
En 2020, el dirigente también enfrentó un pedido de desafuero a raíz de una denuncia por abuso sexual presentada por una asesora. Cinco años después, en 2025, Milei lo acusó de utilizar videos y piezas publicitarias antiguas de la campaña tucumana de 2023, en las que el Presidente aparecía junto a Bussi, para respaldar su candidatura a diputado.
Un escenario electoral con cuatro fuerzas en disputa
La eventual vuelta de Bussi a la competencia provincial se suma a un panorama atravesado por enfrentamientos en esa provincia del Norte Grande. En el sector libertario, Campero le declaró la guerra a Catalán, con denuncia incluida, y lo acusó de dejarlo afuera del espacio. Del otro lado, cerca del exministro del Interior dejaron trascender que el radical rechazó una oferta para conservar su estructura.
Otros tiempos: Ricardo Bussi y Mariano Campero en 2021.
Por su parte, el gobernador ya anunció que buscará la reelección y que intentará reunir a todo el peronismo detrás de su candidatura. Sin embargo, el exgobernador Manzur y Pablo Yedlin están lanzados a competirle por afuera, avalados por la conducción nacional que le quiere cobrar a Jaldo su cercanía con la Casa Rosada.
A ese escenario se suma la controversia judicial sobre la constitucionalidad de una nueva candidatura de Jaldo. El sector de Campero presentó hace pocos días en la Corte Suprema un pedido para declarar la inconstitucionalidad del art. 90 de la Constitución tucumana, que le permite al gobernador ir por un segundo mandato tras haber sido dos veces vicegobernador. La presentación busca incluir al caso tucumano en una serie de fallos restrictivos del máximo tribunal sobre reelecciones en las provincias.