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Reforma laboral: Patricia Bullrich avanzó en un acuerdo con la oposición y presiona a Javier Milei

La jefa del bloque libertario se reunió con los dialoguistas. Punteó cambios y los expondrá en la Casa Rosada. La letra chica se define antes de la votación.

Patricia Bullrich jugó fuerte: este lunes negoció con la oposición el trazo grueso del texto definitivo de la reforma laboral, que intentará aprobar el miércoles. Este martes lo explicará en la mesa política que se reúne en la Casa Rosada, para pulirlo y llevarlo al recinto. Considera que, si las cartas están echadas, Javier Milei tendrá que ceder.

Como explicó Letra P, el Presidente pidió la semana pasada que no hubiera reescrituras del proyecto. Aún así, la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado no detuvo sus gestiones y está segura de salirse con la suya. El punto más conflictivo sigue siendo la baja del impuesto a las Ganancias a sociedades comerciales, que afecta las arcas de las provincias y Milei defiende.

Bullrich estuvo tres horas reunida con las autoridades de la oposición dialoguista y al salir aseguró que el acuerdo está cerca, pero lo esconderá hasta minutos antes de la votación. Participaron del mitin emisarios de la UCR, PRO, Provincias Unidas (PU) y partidos provinciales.

"Hemos decidido llegar al miércoles y dar a conocer los cambios. Estamos terminando el debate y tenemos un acuerdo grande. Faltan detalles", señaló Bullrich, quien buscará llegar a la sesión con un texto consensuado, que le permita votar en general y en particular sin abrir la discusión. "Hay modificaciones en 30 artículos", anunció en una rueda de prensa fuera del palacio.

La exministra cerró una jornada en la que hubo un sinfín de rumores sobre supuestas modificaciones al proyecto aceptadas desde la Casa Rosada que allanaba el camino. En el oficialismo del Senado desconocen esas versiones. "A la reforma la van a aprobar entre 37 y 44 senadores. Eso el Ejecutivo lo va a tener que entender", advirtió a Letra P una fuente de LLA en la cámara alta.

La rosca de Patricia Bullrich

La jefa libertaria peleará su acuerdo este martes en la mesa política, que integran Karina Milei, Toto y Santiago Caputo -ministro de economía y asesor, respectivamente-; Martín Menem y el ministro del Interior, Diego Santilli, quien este lunes admitió en la prensa que sigue en contacto con los gobernadores para que aporten sus senadores.

Bullrich insiste en que impondrá el consenso que logré con sus aliados, sin importar qué diga el resto. Su reunión también sirvió para poner blanco sobre negro entre los senadores sobre qué puede cambiar y qué no. Con la aprobación en general garantizada, la exministra apuesta a un consenso que le permita una mayoría simple (37 votos) para enviar a Diputados un texto en particular, con la reescritura de varios artículos.

Este martes a las 14 habrá una reunión de jefes de bloque, conocida como labor parlamentaria. Los jefes de la oposición dialoguista continuarán revisando borradores por la tarde. Los fragmentos más espinosa de la reforma no cambiaron, pero el sprint final de la negociación incorporó voces en off del Gobierno que desorientaron a algunos senadores dialoguistas.

Si bien Bullrich asegura tener la negociación en su poder, algunos referentes de la Cámara alta dicen que Santiago Caputo hace de filtro a través de la secretaria legal y técnica, María Ibarzabal Muprhy. "Los textos van y vienen a esta oficina", aseguró un jefe dialoguista a Letra P.

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Premio a los sindicatos, nada a las provincias

De esos intercambios entre Caputo, los Menem y los gremios surgió que los sindicatos podrían tener un dulce con una redacción que no elimina la chance de poder seguir cobrando las cuotas sindicales compulsivas, una restricción que surge en la eliminación de la ultra actividad. Así se denomina a la facultad de extender un convenio si no se reemplaza con otro, que también es uno de los aspectos que pide revisar la oposición dialoguista.

Otro reclamo que se escuchó este lunes es a la eliminación de los estatutos profesionales. También podría revisarse la restricción a las medidas de fuerza que establece el proyecto, que fija dotaciones mínimas para servicios considerados escenciales.

"Todos los cambios a las relaciones laborales se mantienen, pero quizá se acepte la continuidad de los derechos de los sindicatos", reconoció a Letra P una fuente del oficialismo, que participa de la negociación desde la Casa Rosada.

Bullrich no quiere discutir cada artículo en el recinto y está convencida de poder evitarlo. Los más conflictivos son los que reducen tres puntos el impuesto a las Ganancias a sociedades comerciales: los gobernadores presionan pata bórralo porque les reduce la coparticipación.

Si bien Santilli habló con los mandatarios para revisarlo, Milei sigue intransigente y los senadores que participaron de la reunión aseguran que la discusión continúa abierta. Una opción sería acotar el alcance de la quita o demorar su implementación. "Es un tema que la Casa Rosada negocia con las provincias", trató de escabullirse el jefe del PRO, Martín Goerling. Confirmó que no es un tema saldado.

Números finos

Tampoco está claro si el fondo de asistencia laboral (FAL), creado para pagar indemnizaciones, será general o se limitará a empresas chicas, como quiere un sector de la UCR. El jefe de ese bloque, Eduardo Vischi, anfitrión del encuentro, se mostró optimista en llegar a un consenso.

"Estamos trabajando sobre varios artículos que pidieron distintos sectores. Son planteos que nos parecieron razonables y empezamos a mirar algunos artículos", sostuvo el correntino al salir. Lo acompañó la radical Mariana Juri. También participaron de la reunión Carlos Espínola (PU); y referentes de gobiernos provinciales como Edith Terenzi (Chubut), Beatriz Ávila (Tucumán), Flavia Royón (Salta) y Oscar Arce (bloque de Misiones).

Volvieron a faltar representantes de Santa Cruz, que tiene dos votos (Natalia Gadano y José María Carambia). Tampoco fue la neuquina Julieta Corroza. Aún sin ellos tres, Bullrich cuenta con 41 votos, cuatro por encima de la mayoría simple, más que suficiente para garantizar la aprobación general. Para el articulado debe ajustar algunos radicales rebeldes (Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fama) y a Royón, quien se negó a confirmar un acuerdo cuando abandonó la reunión.

Una apuesta de la jefa de LLA es sumar a tres peronistas apadrinados por gobernadores asociados a la Casa Rosada, como Carolina Moisés (es de Jujuy, pero responde al salteño Gustavo Sáenz); Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán). Para la votación en general no los precisa. La pelea de Bullrich es para sostener los artículos del proyecto, con la redacción que logre acordar con sus socios del Senado.

Patricia Bullrich, a cargo de la negociación de la reforma laboral. 
Javier Milei llega al debate de la reforma laboral con el grifo de fondos cerrado para los gobernadores

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