GUERRA FRÍA

Qué hay detrás de la pelea entre Felipe Michlig y Lisandro Enrico: coroneles de Pullaro, pero enemigos íntimos

El senador apuntó contra el ministro de Obras Públicas y expuso un enfrentamiento que lleva meses. Por qué se enemistaron. El impacto en Unidos.

Aunque sí para el gran público, el cruce entre Felipe Michlig y Lisandro Enrico no fue una sorpresa para quienes conocen los entresijos del poder en Santa Fe. Los coroneles de Unidos son enemigos íntimos desde antes de que la alianza desembarque en la Casa Gris y protagonizan un vínculo espinoso que terminó por exponerse en el Senado.

El cruce de Felipe Michlig

La ocasión del choque fue un pedido de informe solicitado por Michlig en la última sesión del Senado. Es, como se preocupó por aclarar, la primera solicitud de este estilo que hace “en 28 meses de gestión”. No es para menos: los pedidos de informe suelen ser herramientas que usa la oposición para instalar temas y presionar al oficialismo. Que los haga una figura de Unidos de tanta importancia como Michlig es sorpresivo: el senador se considera -y es tratado de tal manera- como parte del gobierno que lidera Maximiliano Pullaro.

El quid de la cuestión son unas 54 viviendas a medio terminar en San Cristóbal. Forman parte de un lote de 800 cuya construcción el gobierno de Javier Milei paralizó en 2023 y que, hace unos meses, cedió a la Casa Gris para que las finalice. Michlig quería averiguar por qué se finalizaron otras obras y no esa. “Nos dijeron que no hay fondos, pero hay licitaciones en otras localidades”, se quejó el senador. Su cañones apuntaron directamente a Enrico, ministro de Obras Públicas: “¿Decide el ministro por quién le gusta más o menos, por quién es del norte o del sur?”, se preguntó.

La respuesta de la alfil de Lisandro Enrico

Así como Michlig es el hombre fuerte de San Cristóbal, Enrico es cacique en General López. Por eso, salió rápidamente a defenderlo Leticia Di Gregorio, senadora de ese departamento. Preparada para la ocasión, la legisladora sacó a relucir números que mostraban que el territorio de Michlig era más beneficiado que el de Enrico. “Me pareció raro un pedido de informe a un ministro de su propio partido, de su propio gobierno; hay una animosidad personal que ha quedado evidenciada en estos últimos dos años”, le respondió al presidente provisional del Senado.

La respuesta de Di Gregorio enervó a Michlig. El senador -que preside las sesiones tras la renuncia de Gisela Scaglia- contestó con munición pesada: trató a la retadora de “reemplazo” e hizo alusión a la votación que le permitió a Enrico no renunciar a su banca de senador por General López para asumir al frente del Ministerio de Obras Públicas y que, aún así, su reemplazante ocupe el escaño. “Me arrepiento de haberlo votado”, disparó Michlig, que se refirió a Enrico como “ministro o senador”. “No sé cómo decirle”, explicó. Detrás de esa chicana se esconde el trasfondo de la pelea.

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Otros tiempos: Lisandro Enrico y Felipe Michlig recorriendo obras en San Cristóbal.

Otros tiempos: Lisandro Enrico y Felipe Michlig recorriendo obras en San Cristóbal.

La guerra fría

“Quiero un gabinete de gobernadores”, repetía Pullaro antes de asumir. En ese plan, los dos nombres que sobresalían eran los de Enrico y Michlig. Ambos senadores, pesos pesados en la cámara alta, sonaban uno para Gobierno y otro para Obras Públicas. La jugada de tomar licencia sin renunciar y que igual asuman los reemplazantes fue pensada en principio para ambos. Sin embargo, por razones que nunca quedaron del todo claras, Michlig rechazó sobre la hora la oferta de sumarse al Ejecutivo. Más aún, luego sostuvo que él “hubiera renunciado”. Algo se rompió en ese entonces.

El de San Cristóbal se quedó en el Senado pero desde allí se manejó como ministro sin cartera. Los integrantes del gobierno se lo reconocen, más de uno recurre a él ante algún inconveniente y todos se pliegan a sus pedidos. “Soy el segundo senador con más años en la cámara alta, presidente de la UCR, coordinador del frente Unidos, hice todo lo que estuvo a mi alcance para que este gobierno gane, estoy segundo en la línea sucesoria. Si esto me pasa a mi…”, hizo valer en su discurso justificando el pedido de informes, luciendo las charreteras de hombre fuerte del oficialismo.

El autónomo

Uno de los pocos que se desmarca de esa lógica es Enrico. Tiene sentido: se siente un par de Michlig y es el ministro con mayor autonomía del gabinete. Ambos son jefes en sus territorios, con una larga trayectoria política en el Senado y una indiscutible ascendencia partidaria en la UCR. Son dos de los coroneles de Unidos de más peso, ambos escuchados por el gobernador -de hecho, los eligió la noche de su victoria electoral para que anuncien los números- y con lógicas aspiraciones a sucederlo. Que se identifiquen como competidores es una consecuencia casi natural de sus roles. Al fin y al cabo, es lo que buscaba Pullaro con aquello del “gabinete de gobernadores”.

Por eso, más allá de la respuesta de Di Gregorio, en el entorno de Enrico había bastante bronca con Michlig. Antes de que el tema se haga público, hubo una conversación entre ambos coroneles que no terminó bien. Pullaro estuvo al tanto del cruce. “No hay plata porque estamos priorizando salarios y cae la recaudación; Felipe debería entenderlo porque es un dirigente provincial, no es un senador más, tiene que estar a la altura”, se quejaron. Además, dejaron trascender enojo por el destrato con Di Gregorio y hasta se animaron a deslizar acusaciones de “envidia”.

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Lisandro Enrico y Felipe Michlig, la noche del triunfo de Maximiliano Pullaro.

Lisandro Enrico y Felipe Michlig, la noche del triunfo de Maximiliano Pullaro.

Así las cosas, detrás del cruce en la cámara alta se esconde una enemistad que lleva ya meses y que tiene como motor y motivo la competencia por ser el hombre fuerte de la UCR detrás del gobernador. “Yo soy el que impulsó este proyecto político que muchos otros usufructuaron una vez que lo ordenamos y promovimos”, chicaneó Michlig en la sesión, como para que quede claro. “Le tienen demasiada paciencia”, se lamentan del otro lado. En definitiva: dos enemigos íntimos pulseando por el futuro.

Lisandro Enrico, ministro de Obras Públicas de Santa Fe, haciendo un asado en sus vacaciones en Venado Tuerto.
El senador Felipe Michlig, a favor de revisar la boleta única en Santa Fe. 

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