Propiedad privada: estalló la interna del Gobierno y la sanción en Diputados quedó lejos
Bullrich acusó a la Casa Rosada de demorar demasiado la salida de Adorni. Los gobernadores aliados se distanciaron y el panorama en la cámara baja es difícil.
Patricia Bullrich, jefa del bloque del Gobierno en el Senado.
El desguace de la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada, que fue aprobada en el Senado sin tres de sus capítulos centrales, reavivó la interna en el Gobierno, donde se pasan facturas por los fracasos en las negociaciones. La rebelión de los gobernadores aliados complica la votación en Diputados, donde por ahora no hay agenda para tratarla.
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Al salir del Congreso, Patricia Bullrich estalló contra la Casa Rosada por haber complicado la negociación. "Estuvo el Mundial y tuvimos un problema durante meses muy importante: cada vez que se hablaba de algo, se hablaba también del tema (Manuel) Adorni”, justificó la jefa del bloque oficialista la demora en el tratamiento del proyecto.
Lo cierto es que, además de la saga del exjefe de Gabinete, la senadora tomó las riendas de la negociación con los aliados y el trámite se le fue de las manos. En comisión, los aliados quitaron la eliminación del Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBap). Luego fueron remachando los artículos que habilitaban la venta de tierras a extranjeros sin límite, hasta pedir sus retiros.
Ya en la sesión, el oficialismo no tuvo número para borrar la última versión de la ley de manejo del fuego. La versión final sólo incluyó el proceso sumarísimo para desalojo, que se aplicará en terrenos federales, y el endurecimiento a las expropiaciones.
Los borradores de Patricia Bullrich
Bullrich quedó molesta con el autor de la iniciativa, el ministro de Desregulación y transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Lo acusa de haber retrasado un consenso con la oposición hace dos meses, cuando el funcionario se negó a aceptar que las provincias puedan habilitar o no la compra de tierras.
La senadora avanzó igual y el trámite se desordenó. En la última sesión, Sturzenegger se plantó y la senadora tuvo que pedir un cuarto intermedio, por temor a que el ministro le hablara a Javier Milei y complicara un acuerdo que había negociado ella. El clima era otro: una efectiva campaña en redes sociales contra el capítulo tierras había incomodado a los aliados.
El clima preelectoral empezó a sentirse y a nadie le sirve ayudar al Presidente en un tema que resta votos. Es así que, en dos semanas, el proyecto tuvo hasta 20 borradores y el último fue anunciado por Bullrich, en conferencia de prensa. "Hubo algunos senadores que habían comprometido su acompañamiento y luego lo retiraron", explicó la legisladora.
Las campañas contra el capítulo más polémico se prendieron a lo largo del país y la persistencia de la Casa Rosada en insistir provocó un efecto inverso: algunos gobernadores vieron la oportunidad de desmarcarse de Milei y sondear apoyo en sus filas.
Los gobernadores que cambiaron
Los mandatarios que cambiaron el voto de sus laderos fueron Gustavo Sáenz (Salta), Rolando Figueroa (Neuquén) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Ya ha había dado el portazo Raúl Jalil ( Catamarca) y sólo estuvo a medias Ignacio Torres (Chubut).
En el Senado especulan con que en la Casa Rosada le soltaron la mano a Bullrich y la dejaron jugar sola, molestos por su anarquía.
Sólo así se entiende cómo los 44 votos que creía tener la senadora al final fueron 37, lo justo para el cuórum. "Nadie llamó los gobernadores. Los senadores jugaron a ciegas y a último momento recibieron instrucciones", cuentan.
Otro dato que hizo ruido es que ningún funcionario celebró la aprobación del proyecto ni siguió la sesión, con comentarios en las redes sociales.
Sólo en off the record lo consideraron un triunfo. "Tenemos desalojo sumarísimo y otro sistema de expropiaciones. Es algo", minimizaron desde la Casa Rosada.
Por si fuera poco, el senador libertario Joaquín Benegas Lynch embarró la cancha calificando de "tibios" a los aliados, al inicio de la sesión, mientras hacia un descargo por una denuncia que había recibido.
La reacción no se hizo esperar: el santacruceño José Carambia abandonó el grupo de WhatsApp que el oficialismo comparte con aliados, luego de un reproche en duros términos a Benegas Lynch, quien luego se acercó en el recinto a pedir disculpas a casa aliado. La cordobesa Alejandra Vigo no las aceptó.
Panorama difícil en Diputados
El proyecto fue enviado este viernes a Diputados por el presidente provisional, Bartolomé Abdala, pero su trámite no será inmediato. "De mínima, vamos a tomarnos un mes", era la primera respuesta del oficialismo.
Si el respaldo de los mandatarios es igual de acotado, las chances de que el proyecto sea ley son nulas. Salta y Tucumán tienen tres votos cada uno, que suelen aportar para las leyes que pide Milei.
Tampoco estará con el Gobierno el trío de Catamarca y, así, los apoyos se reducirán a 11 del PRO (que no tendría el voto de Álvaro González) y los seis de la UCR. Con los 95 de LLA, no llegaría a los 129 votos necesarios para la mayoría.
Sería necesario que algún gobernador aliado cambie la postura, difícil por el costo político de esa decisión. En la Casa Rosada intentarán que eso suceda.