Los movimientos de la última semana de la dirgencia política nacional y bonaerense comenzaron a clarificar los andariveles por los que van a transitar oficialismo y oposición en la carrera por la gobernación de Buenos Aires en 2027. El peronismo, en la definición del candidato o candidata para suceder a Axel Kicillof, y el PRO y La Libertad Avanza, en la conformación de una alianza para derrotarlo en su bastión principal.
La cumbre entre Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner con gobernadores del mismo palo y los jefes de las bancadas de UP en el Congreso tuvo como eje central diseñar una estrategia para evitar que Javier Milei elimine las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una herramienta también necesaria en Buenos Aires con al menos una docena de figuras que ya se están posicionando para competir por el sillón de Dardo Rocha. Por ahora, la estrategia bonaerense está un paso adelante del desorden que habita al peronismo a nivel nacional.
En la oposición, la candidatura parece estar más clara, con Diego Santilli como preferido. Sin embargo, la tarea de LLA pasa por consolidar la alianza con el PRO, convencerlo de que será tan sólida que no necesitará la herramienta de la interna para negociar. Además, ambos necesitan que el vehículo que los lleve a derrotar al peronismo sea lo más amplio posible y que nadie se escape por afuera, por eso ya abrieron conversaciones con el radicalismo bonaerense, que lidia con sus propios demonios.
A su vez, el destino de las PASO en el Congreso será clave por el impacto que tendrá en la estrategia que se despliegue en Buenos Aires. Cerca de Kicillof aseguran que si las primarias se sostienen a nivel nacional será imposible desdoblar la elección, como en 2025, por lo que todo se encaminaría a una elección concurrente y, por efecto transitivo, a volver a debatir si se utilizan dos sistemas diferentes -Boleta Única Papel (BUP) y boleta tradicional- o si se unifica en la primera.
Aunque sabe que el escenario más favorable para sus fines en Buenos Aires es desdoblamiento con PASO, boleta tradicional y reelecciones indefinidas, es una ecuación díficil de resolver para el peronismo. Una vez que Kicillof se pronunció a favor de acelerar contra el tope a las reelecciones, en la Legislatura bonaerense aparecieron las primeras trabas y los votos no están.
También se aleja la posibilidad del desdoblamiento si, como se dijo, se sostienen las PASO en el Congreso. Cerca del gobernador explican que al estar atadas las primarias nacionales a las bonaerenses deberían hacerse el mismo día y no quedaría tiempo para una elección separada de la nacional en medio de las primarias y la eleción presidencial. De poder desengancharlas en la Legislatura, habrían cuatro o hasta cinco elecciones si hay ballotage el próximo año.
En caso de que finalmente haya una elección concurrente el sistema de votación se pondrá nuevamente sobre la mesa, ya que se plantearán las dificultades de votar un mismo día con dos sistemas diferentes. La posibilidad de que haya PASO en la provincia es la más sólida de las variables ya que, si se eliminan a nivel nacional -Milei aún no reúne los votos- en la provincia se mantendrán vigentes por la ley actual, y el gobernador podrá convocarlas sin mayor trámite que un decreto.
Nombres y acuerdos
Es mediante las PASO que el peronismo espera dirimir quién será el candidato o candidata. Que de la docena de figuras que quieren competir queden dos o tres, y que sea el electorado el que defina. Por el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) hay cinco candidatos anotados: Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis, Julio Alak, Carlos Bianco y Andrés Larroque.
La Liga de intendentes de Buenos Aires.
La flamante Liga de Intendentes peronistas tiene tres: Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar) y Mariel Fernández (Moreno). La figura que más suena por La Cámpora es Mayra Mendoza, y hay quienes no descartan a Máximo Kirchner. El Frente Renovador pone sobre la mesa al intendente de San Fernando, Juan Andreotti, o al diputado Sebastián Galmarini. Además, hay otras figuras que empiezan a asomar con intenciones como el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini.
De qué manera se termine armando el sistema de alianzas será clave para la disputa más ordenada que el peronismo puede mostrar. Todas las partes vienen cumpliendo la premisa de caminar sin golpes bajos hacia sus posibles oponentes. Ejemplos: la foto de Ferraresi con Otermín en una reunión en Lomas de Zamora, la actividad del avellanedense con Katopodis en Mendoza, o las recorridas de Fernández por municipios gobernados por figuras que quieren competir.
Axel Kicillof junto a Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis y Julio Alak.
La oposición se reagrupa
Del otro lado de la grieta también hay varias cosas por resolver, aunque parece haber un norte al que varias tribus quieren llegar, si es juntas mucho mejor. Si no ocurre nada extraordinario pareciera que LLA y el PRO volverán a confluir en una alianza electoral. Al menos, eso es lo que se desprende de las señales que ambas fuerzas fueron dando en las últimas horas.
Buenos Aires fue el primer lugar donde se firmó esa alianza el año pasado, incluso antes que a nivel nacional. El empuje del presidente del partido amarillo en la provincia, Cristian Ritondo, junto al hoy jefe de Gabinete de Javier Milei, Santilli, fue lo que motorizó un acuerdo con Karina Milei en el distrito que concentra el 38% del padrón electoral nacional.
A pesar de algunos desentendimientos en municipios gobernados por el PRO, que terminaron con intendentes jugando en otra alianza o con el Gobierno pero a regañadientes, esa arquitectura electoral fue lo más sólido que consiguió la oposición a Kicillof en las elecciones de 2025. Por eso, en ambos espacios consideran que no hay margen para ir separados. Más: quieren ampliar la coalición e invitar al radicalismo.
La invitación a la UCR
El jefe libertario en la provincia, Sebastián Pareja, ya mantuvo varios contactos con dirigentes de un sector de la UCR. Si bien el radicalismo acaba de presentar sus nuevas autoridades y construyó un trabajoso acuerdo con las dos corrientes mayoritarias del partido, la tarea estará completa si LLA logra confluir en un mismo frente electoral con el PRO y todo el radicalismo.
El karinismo ve una oportunidad en el partido centenario que gobierna 27 municipios en Buenos Aires. Hay ahí un poder territorial del que carece el Gobierno nacional y donde no está seguro de ser competitivo con una candidatura propia. Mejor tenerlo adentro. Es un caso de estudio para la UCR que no se siente completamente cómoda con la narrativa libertaria ni con una serie de políticas de la Casa Rosada a las que acompañó o que directamente rechazó. Pero en la otra orilla está el peronismo, mala palabra.
La alternativa de una tercera vía en la provincia terminó en 2025 con el 6% de los votos para el frente Somos, que construyó el radicalismo con sectores del peronismo y vecinalismos. No asoma hoy una alternativa fuerte por el centro. ¿Entonces? Hay quienes dicen que la estrategia radical dependerá de al menos dos factores: la fecha de la elección y el candidato a gobernador.
Emiliano Balbín, presidente del comité provincial de la UCR.
Calendario y candidato a gobernador
El radicalismo avisó en varias ocasiones que quiere sostener las PASO, como mucho llevarlas a un sistema optativo, pero nunca eliminarlas. Es una herramienta necesaria para hacer jugar a los 135 candidatos a intendente que quiere impulsar y a un aspirante a la Gobernación. Los boina blanca miran el calendario para saber si habrá desdoblamiento electoral o no. Y también, cuál es la oferta del matrimonio LLA-PRO para poner en el sillón de calle 6.
Para el radicalismo no es lo mismo que el candidato sea un libertario de pura cepa a que sea Santilli, a quien ya conocen y con quien compartieron una campaña y una victoria en 2021, con Juntos por el Cambio. El Colorado tiene buena sintonía con varios intendentes radicales. Otros ya lo ven demasiado violeta y no están tan convencidos. En cualquier caso, sería una figura más amigable para presentarle a su electorado.
En la UCR reina una tesis: por más que su dirigencia tenga algunas ideas más parecidas a las de Kicillof que a las de Milei, cree que en sus pueblos del interior predomina el antiperonismo. Ese dato entusiasma a Karina Milei, Pareja y a Ritondo. No obstante, es improbable que hasta el inicio del año próximo el radicalismo tome una definición.
Con todo, tanto LLA, el PRO como la UCR saben que divididos son serias las chances de volver a perder la provincia ante un peronismo que muestra señales de querer acomodarse. Buscan que la pelea deje de ser una guerra de cartel y se concentre en una discusión de programa y una candidatura competitiva.