Patricia Bullrich se mueve pensando en 2027, marca sus diferencias con el Gobierno y confronta con la vicepresidenta Victoria Villarruel. La conversación en las redes sociales registra esos movimientos y ubica a la senadora en el centro de las especulaciones sobre la próxima fórmula presidencial. Pero también expone el límite de esa estrategia: tiene respaldo en la tropa libertaria, pero no consigue ampliar su base hacia otros sectores.
Un estudio de Reputación Digital, realizado sobre 183.136 menciones y 67.269 autores entre el 1° de julio y el 5 de octubre, muestra que el 70% de las conversaciones sobre el futuro electoral de Bullrich gira alrededor de la posibilidad de que sea candidata a vicepresidenta de Javier Milei. La alternativa de una candidatura presidencial reúne el 27%, mientras que la posibilidad de que compita por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires apenas alcanza el 3%.
La discusión en torno a la vicepresidencia tiene una protagonista evidente: Villarruel. Dos de cada tres menciones de esa disputa provienen de libertarios, según el relevamiento. La pelea por el lugar en una eventual fórmula de La Libertad Avanza (LLA) no se desarrolla solamente en la oposición al Gobierno, sino también dentro de su propia comunidad política.
Patricia Bullrich no consigue ampliar su base electoral
El estudio da cuenta también que el 63% de las menciones libertarias respaldan a la exministra de Seguridad, el 22% le reclama una posición de mayor dureza, mientras que el 9% no toma partido y el 6% la critica.
La palabra "traidora", que podría resumir el costo político de una ruptura con el oficialismo, aparece apenas en el 1% de la conversación analizada. El dato sugiere que, al menos en ese universo digital, sus diferencias con los hermanos Javier y Karina Milei no se traducen en un rechazo extendido por parte de quienes se identifican con el oficialismo.
Sin embargo, el respaldo no equivale a una ampliación de su base política. El estudio identifica que el 28% de la conversación sobre Bullrich corresponde a libertarios, el 68% a sectores opositores al Gobierno y apenas el 4% al centro y al PRO. Para una eventual candidatura a vicepresidenta, la pregunta es si puede sumar a quienes hoy no forman parte de su núcleo de apoyo.
En las últimas elecciones presidenciales, Bullrich fue candidata presidencial del partido amarillo -tras derrotar en las PASO a Horacio Rodríguez Larreta- y cuando asumió Milei la nombró ministra de Seguridad. Un año y medio después, abandonó definitivamente el partido de Mauricio Macri y se afilió a LLA. No obstante, supo mantener su independencia política dentro del oficialismo y tuvo cortocircuitos con la mesa chica del Presidente.
El límite de los desmarques
La jefa del bloque de LLA en el Senado también buscó construir un perfil propio a través de intervenciones que la diferenciaron del Gobierno. El reclamo por el recorte en Discapacidad, el video con una canción de Lali Espósito y otros posicionamientos abrieron interrogantes sobre el alcance de esa estrategia.
Pero la circulación de esos episodios no estuvo dominada por su propia comunidad política. En seis de los siete desmarques estudiados, la oposición fue el sector que más amplificó las menciones. El video con la canción de Lali, publicado el 18 de septiembre, tuvo un 83% de circulación opositora, frente al 14% libertario.
Además, el episodio quedó en el puesto 14 entre los 61 días con mayor volumen de menciones sobre Bullrich durante el período relevado. La repercusión fue menor que la de otros acontecimientos, como el debate por la propiedad privada y la represión frente al Congreso, que ocupó el primer puesto, o el festejo por el recorte del subsidio al gas en zonas frías, que quedó tercero.
La lectura es relevante para una dirigente que busca diferenciarse sin romper con el oficialismo: un gesto puede tener repercusión política y mediática sin convertirse necesariamente en un fenómeno masivo dentro de la conversación digital.
Seguridad, la marca de Patricia Bullrich
El área que Bullrich conducía hasta noviembre de 2025 sigue siendo uno de los ejes de su exposición pública. Según el informe, los temas vinculados con seguridad y represión concentran el 10% de las menciones y los reclamos de mano dura representan otro 7%. El estudio agrupa el peso de la seguridad en torno al 15% de lo que se dice sobre ella.
La agenda de seguridad convive con otros asuntos que condicionan su imagen digital, desde las críticas por su patrimonio hasta las burlas sobre el alcohol. Esa combinación muestra que la ministra no logra desplazar por completo las discusiones asociadas a su gestión, aun cuando la conversación sobre su futuro electoral gane espacio.
La circulación de sus desmarques también cambia según el canal. Radio y televisión concentran el 25% de las menciones vinculadas con esas diferencias, frente al 8% de Twitter. El informe plantea así un contraste entre la visibilidad que adquieren sus movimientos en los medios tradicionales y la conversación que generan en la red social.