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Para Estados Unidos, Rosario ya no es un destino peligroso: la trama diplomática detrás de la decisión

El gobierno de Pullaro hizo gestiones reservadas durante un año. El rol del embajador Lamelas para que Washington levantara el alerta especial.

La salida de Rosario del nivel especial de alerta de viaje de Estados Unidos no fue una decisión automática ni exclusivamente estadística. Detrás hubo meses de contactos, cooperación internacional en seguridad y un seguimiento entre el gobierno de Santa Fe y organismos como el FBI que se tradujeron en la decisión tomada este jueves.

Durante cinco años, Rosario convivió con una advertencia que la ubicaba bajo una consideración especial dentro de las recomendaciones de viaje del Departamento de Estado norteamericano. Era la única ciudad con esa condición en todo el territorio argentino. Ese sambenito, determinado en los años de mayor violencia vinculada al narcotráfico, condicionaba la imagen internacional de la ciudad y funcionaba como una referencia para gobiernos, empresas y turistas de buena parte del mundo occidental. Este jueves, el estigma quedó atrás.

Un año de gestiones silenciosas

Aunque el anuncio se conoció oficialmente con un comunicado conjunto del gobierno provincial y la Municipalidad, la decisión venía cocinándose desde hacía meses. Según reconstruyó Letra P a partir de distintas fuentes gubernamentales, la administración de Pullaro llevaba aproximadamente un año trabajando con organismos estadounidenses para demostrar que el escenario había cambiado de manera estructural.

Las conversaciones no pasaban exclusivamente por la Embajada. El vínculo se fue construyendo con distintos actores con los que Santa Fe ya mantiene una agenda permanente en materia de seguridad. Entre ellos aparece el FBI, con el que existe cooperación en capacitaciones e intercambio de experiencias, y también UNODC, el organismo de Naciones Unidas con sede en Washington que brinda asistencia técnica y académica en políticas de seguridad y persecución del delito. Pullaro impulsa por estos meses una nueva batería de medidas vinculadas a la seguridad.

En el gobierno provincial destacan que ese trabajo conjunto permitió acompañar programas centrales de la gestión, como el nuevo esquema de policiamiento urbano, la modernización del sistema 911 y las políticas para presos de alto perfil. También aseguran que hubo intercambio de metodologías para elaborar informes de análisis criminal, una herramienta que luego permite presentar resultados bajo estándares internacionales.

En la Casa Gris interpretan que la decisión estadounidense fue consecuencia de una evaluación propia, basada tanto en estadísticas como en el seguimiento que distintos organismos vienen realizando sobre Rosario desde hace tiempo. "No te regalan nada", sintetiza una fuente que participó de esas conversaciones tras la decisión tomada.

La reunión que destrabó la decisión

El punto de inflexión llegó hace poco más de un mes, durante la visita del embajador Peter Lamelas a Rosario. Allí compartió reuniones tanto con Pullaro como con el intendente Pablo Javkin, en una agenda centrada en la seguridad y las posibilidades de futuras inversiones.

Durante ese encuentro, el gobernador detalló las principales medidas implementadas desde el inicio de la gestión y explicó la evolución de los indicadores criminales. La recorrida del diplomático por distintos puntos de la ciudad también terminó siendo leída como un gesto de confianza: incluso se permitió algunas licencias respecto del protocolo habitual para funcionarios de ese rango.

Según pudo saber este medio, durante el almuerzo aparecieron distintas alternativas para avanzar hacia una revisión de la alerta. Una de las opciones que se puso sobre la mesa consistía en mantener restricciones únicamente para determinadas zonas de Rosario, en lugar de toda la ciudad. Otra posibilidad ofrecida era que la propia Embajada designara un comité técnico que evaluara sobre el terreno cuestiones como la presencia policial, los tiempos de respuesta del 911 o distintos parámetros de seguridad urbana.

Finalmente, ninguna de esas instancias fue necesaria. En el gobierno provincial sostienen que buena parte de esas verificaciones ya habían sido realizadas previamente por organismos estadounidenses y que los resultados terminaron inclinando la balanza.

La confirmación llegó este jueves de manera directa. Fue el propio Lamelas quien se comunicó mediante un mensaje con Pullaro y Javkin para compartirles el enlace oficial del Departamento de Estado donde Rosario ya no figuraba con un tratamiento diferenciado respecto del resto de Argentina.

Mucho más que un dato para el turismo

En la Casa Gris entienden que la modificación tiene un impacto mucho más amplio que el estrictamente turístico. Explican que las alertas emitidas por Estados Unidos suelen convertirse en una referencia para otros países al momento de definir sus propias recomendaciones de viaje. "Los turistas deberían disfrutar y los negocios pueden florecer allí", reza la traducción del mensaje en X del propio Lamelas tras el anuncio para la que refirió como "el hogar de Messi".

"Cuando Estados Unidos te pone un alerta alto, después es muy difícil que otros países occidentales tengan una evaluación distinta", resume una fuente del Ejecutivo provincial. Por eso consideran que la actualización mejora las condiciones para atraer inversiones, facilitar viajes corporativos y fortalecer la organización de grandes eventos internacionales.

Mientras se prepara ante una posible emergencia climática, la medida tomada por el gobierno norteamericano no es un dato menor en un año en el que Rosario buscará mostrarse ante el mundo con los Juegos Suramericanos de septiembre, una cita que el gobierno provincial considera estratégica para consolidar la recuperación de la ciudad. De hecho, no descartan que el propio embajador estadounidense vuelva a visitar Rosario durante esa competencia. “Ya fue invitado oficialmente”, señalan.

En paralelo, en el oficialismo también hacen una lectura política sobre el rol del Gobierno. Si bien relativizan que haya existido una intervención directa de la Casa Rosada para modificar la clasificación, sí reconocen que la buena sintonía en materia de seguridad entre la Nación y Santa Fe ayudó a consolidar una mirada compartida sobre los avances obtenidos.

"Si la relación hubiese sido mala, seguramente todo habría sido más difícil. No decimos que la decisión pasó por ahí, pero claramente contribuyó", analizan cerca del gobernador.

Con la salida del alerta especial, Pullaro y Javkin suman un argumento internacional para respaldar el discurso sobre la recuperación de Rosario. Más allá de las estadísticas de homicidios o de los indicadores de violencia, la validación llega ahora desde uno de los principales observadores externos en materia de seguridad. Para el gobierno santafesino, ese sello puede transformarse en una herramienta tan importante como los propios números a la hora de convencer inversores, organizadores de eventos y visitantes de que la ciudad dejó atrás su etapa más crítica.

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