Neuquén: Jorge Sapag mueve a su tropa para sumarse a la discusión sobre el renacer del MPN
El exgobernador reapareció con un libro bajo el brazo, un respaldo explícito para Figueroa y un mensaje interno hacia su partido. Gobernabilidad y Vaca Muerta.
Jorge Sapag presenta un libro sobre Vaca Muerta en Neuquén.
La reaparición de Jorge Sapag no es un gesto nostálgico ni un movimiento aislado. Con un libro sobre Vaca Muerta abajo del brazo el histórico dirigente del Movimiento Popular Neuquino (MPN) volvió a meterse en la discusión política con definiciones que impactan en el presente y proyectan el escenario hacia 2027.
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El dato más fuerte fue su respaldo a Rolando Figueroa. Sapag calificó a la getsión como un “gobierno de orden”, en un contexto económico adverso, y valoró la capacidad de gestión de un esquema de administración que rompió con la hegemonía del MPN, su partido. No es un guiño menor, es la validación de quien supo ser uno de los principales arquitectos del poder provincial durante décadas. Probablemente, alguien de quién Figueroa aprendió muchas de las cosas que hoy lleva adelante desde la gobernación.
Ese apoyo, además, tiene un peso específico en la política local. Además de una opinión favorable, la voz de Sapag es una señal hacia dentro del sistema que legitima una administración nacida por fuera del partido que gobernó la provincia durante más de 60 años.
Un mensaje interno para el MPN
La intervención del exmandatario también tuvo destinatarios claros dentro del MPN. Sapag puso en valor el acompañamiento legislativo del partido al oficialismo y dejó una definición que funciona como línea política: la prioridad es la gobernabilidad, no la identidad partidaria. En otras palabras, evitó convalidar el desarrollo de una oposición dura y apostó por el rol institucional que, entiende, debe priorizar el partido del mapita.
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Jorge Sapag mira de reojo a Rolando Figueroa. Se reconfigura el mapa en Neuquén y el MPN busca protagonismo.
El planteo llega en un momento delicado. Tal como viene reflejando Letra P, el MPN atraviesa un proceso de redefinición tras la derrota electoral que lo dejó fuera del poder por primera vez en décadas. En ese contexto, la discusión ya no es sólo de liderazgos, sino de sentido y qué tipo de partido quiere ser en la nueva etapa.
Figueroa y la ruptura que cambió el sistema
Otro punto central del análisis fue la valoración de la estrategia de Figueroa. Sapag consideró “inteligente” la decisión de construir por fuera del MPN y disputar el poder con una herramienta propia. Comunidad, primero, y La Neuquinidad, después. El reconocimiento es significativo porque implica aceptar que el esquema político tradicional de Neuquén quedó atrás.
Esa lectura abre una ventana hacia el futuro. Si el oficialismo logra consolidar su gestión, la posibilidad de reelección en 2027 empieza a tomar forma dentro de un sistema más fragmentado y competitivo.
En esa línea, el ex gobernador también vinculó la continuidad política con la estabilidad que demanda Vaca Muerta, un factor clave en la economía provincial y nacional.
Energía, modelo y discurso
El libro que Sapag se llama Vaca Muerta, tesoro y faro para la Argentina y funciona como excusa y como plataforma. Allí vuelve a ubicar al enclave energético como eje estructurante del desarrollo neuquino y reivindica la necesidad de sostener reglas claras para atraer inversiones.
También rechaza la tensión entre producción y ambiente, un debate que gana volumen en la agenda pública y que tuvo su punto más alto en el debate en torno a la Ley de Glaciares, que continuará en la Justicia tras la aprobación del Congreso. Su planteo apunta a consolidar un consenso energético que trascienda gestiones y garantice previsibilidad.
Libro Vaca Muerta Sapag
Más allá de las declaraciones, la vuelta escena de Sapag va dejando una hoja de ruta implícita. Su respaldo al gobierno provincial, modera la interna del MPN y valida un nuevo esquema de poder. En ese movimiento, empieza a delinearse un Neuquén diferente al que su familia comandó durante seis décadas, donde el partido ya no es el único ordenador del sistema político.
La discusión, entonces, se traslada a otro plano. El deabate es sólo quién conduce, sino cómo se construye poder en una provincia que cambió su lógica después de 2023.