El calor dominaba el viernes de primavera en San Salvador de Jujuy, la ciudad volcada a la elección de la reina nacional de los estudiantes y al show de Tan Biónica, la banda que musicalizó los años dorados del PRO. A pocos kilómetros, Mauricio Macri reapareció en el jardín panorámico del Hotel Altos de la Viña.
Antes del acto, el expresidente visitó al gobernador Carlos Sadir y encabezó una reunión reservada con autoridades partidarias del NOA. El desembarco combinó la reconstrucción territorial, la expectativa por la negociación con La Libertad Avanza y el vínculo con gobernadores que buscan conservar autonomía frente a la Casa Rosada.
Respaldo con factura a Javier Milei
Después de tres meses sin declaraciones políticas públicas, Macri combinó elogios al gobierno libertario con cuestionamientos a la gestión. Reconoció el equilibrio macroeconómico conseguido por Javier Milei, aunque advirtió que “todavía falta mucho por hacer” para que la estabilización se traduzca en crecimiento.
Entre las asignaturas pendientes enumeró una inflación anual de un dígito, mayor acceso al crédito, la reducción del riesgo país y la recuperación de la infraestructura. En ese punto formuló su crítica más directa: calificó el resultado de las cuentas públicas como un “superávit fiscal de baja calidad” porque el presupuesto no garantiza el mantenimiento de la infraestructura ni nuevas obras.
Macri valoró la rapidez con la que Milei alcanzó el equilibrio fiscal, pero concluyó que “está mal hecho el presupuesto”. También trasladó sus diferencias al funcionamiento del Gobierno. “También faltan buenos equipos”, sostuvo, y recordó que se lo planteó al Presidente: “Pero no tuvimos eco”.
El mensaje resumió la posición que el PRO intenta construir. Detrás del operativo inflador que no deja a un costado la posibilidad de empujar una opción presidencial amarilla, la apuesta sigue siendo acompañar la orientación económica sin quedar absorbido por La Libertad Avanza. Fernando de Andreis, secretario general del partido, sostuvo que los amarillos seguirán apoyando las medidas con las que coincidan, pero contrapuso la demolición del populismo con una vocación de construcción política y de gestión.
La definición llegó un día después de la cuarta reunión entre los negociadores del PRO y el Gobierno. De Andreis y Cristian Ritondo reconocieron avances, aunque todavía están “lejos de un acuerdo” electoral. En Jujuy, el diputado insistió en evitar que en 2027 se divida el electorado no peronista.
Hernán Lacunza, lanzado a la carrera presidencial por el sector que pretende preservar una alternativa propia, no participó ni fue mencionado por Macri. De Andreis, en cambio, dijo que quiere al expresidente activo y no descartó su candidatura.
Carlos Sadir, otra parada en el mapa radical
Macri llegó a la Casa de Gobierno por la tarde y se retiró cerca de las 14.40 junto a De Andreis. Al salir, calificó la conversación con Sadir como “muy agradable”, pero evitó responder si habían avanzado en un acuerdo electoral. “Más recursos minerales, más turismo; todo eso para Jujuy siempre va a ser muy bueno”, resumió.
De Andreis confirmó a Letra P que hablaron de la relación entre el PRO y el oficialismo jujeño, del vínculo provincial con el gobierno nacional y de las elecciones del año próximo. Sin embargo, no hubo definiciones. “Falta mucho”, respondió.
Mauricio Macri, Carlos Sadir y Fernando De Andreis.
La agenda incluyó turismo, energías renovables, conectividad y competitividad. Sadir se sumó a los gobernadores radicales con los que Macri viene reconstruyendo vínculos, después de sus encuentros con Leandro Zdero, Alfredo Cornejo y Maximiliano Pullaro.
La conversación añadió otra pieza al armado con mandatarios no peronistas, necesarios para cualquier alternativa que pretenda negociar con LLA sin quedar subordinada. La estrategia, explicó De Andreis, no será uniforme: cada distrito resolverá su política de alianzas.
El candidato de Gerardo Morales, en el acto del PRO
Jujuy anticipa ese esquema. El PRO reivindica su autonomía, pero integra desde 2015 la coalición radical que se denomina Jujuy Crece. Luciano Angelini, presidente de la Fundación Pensar Jujuy, afirmó que el encuentro posiciona al partido “como fuerza política autónoma” para 2027, aunque admitió que habrá conversaciones sobre futuras alianzas.
Entre los radicales que participaron estuvo Adriano Morone, diputado provincial, precandidato a intendente de San Salvador de Jujuy y candidato impulsado públicamente por Gerardo Morales. Su presencia agregó otra discusión: la sucesión de Raúl Jorge y la disputa oficialista por el control de la capital. “Aquí en Jujuy tenemos una vocación frentista”, dijo Morone a Letra P. Defendió la continuidad de Jujuy Crece, aunque reclamó renovar y oxigenar el proyecto. Mientras el PRO proclamaba su autonomía, diputados radicales circulaban por el hotel y el candidato de Morales defendía la alianza provincial.
La postal general condensó el dilema amarillo. Diferenciarse para negociar mejor, sin romper los acuerdos que todavía le garantizan territorio y poder. En Jujuy, las conversaciones nacionales y locales de 2027 ya comenzaron a cruzarse.