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Elecciones 2026 | Córdoba

Martín Llaryora se metió de lleno en Marcos Juárez para bloquear la avanzada libertaria en la pampa gringa

El gobernador aún no blanquea su candidato. Quiere impedir una victoria violeta en la única elección municipal del año y evalúa escenarios posibles.

Martín Llaryora pisó Marcos Juárez con una agenda que excedió lo sanitario. Supervisó las obras del Hospital Doctor Abel Ayerza y entregó ambulancias, pero el verdadero mensaje fue político y sin rodeos: el peronismo cordobés quiere bloquear un triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones municipales del 6 de septiembre. El gobernador de Córdoba trabaja personalmente este objetivo.

La visita de este jueves incluyó una recorrida por las reformas ejecutadas en el centro de salud regional, donde la provincia invirtió casi $211 millones. Las obras incorporaron 41 camas nuevas, equipamiento para terapia intensiva y mejoras edilicias destinadas a ampliar la capacidad de atención.

El mandatario provincial también encabezó la entrega de cinco ambulancias para distintas localidades del departamento. El entorno del gobernador interpretó la actividad como una demostración de presencia territorial en uno de los principales polos agroindustriales del sudeste cordobés.

Martín Llaryora buscó diferenciarse de Javier Milei

En el oficialismo cordobés admiten que el crecimiento de La Libertad Avanza en el interior productivo representa una de las principales alertas. Por eso, la estrategia de gestión territorial apareció como la principal herramienta para disputar el escenario político en Marcos Juárez.

Durante el acto, Llaryora cuestionó la situación del sistema sanitario vinculada al conflicto del PAMI. “No es justo que los cordobeses tengamos que hacernos cargo de lo que debería resolver el Gobierno nacional”, afirmó el gobernador.

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Martín Llaryora recorrió el hospital regional de Marcos Juárez

La administración provincial sostuvo que más de 5.500 jubilados del departamento quedaron afectados por problemas de cobertura médica. Frente a ese cuadro, el Ejecutivo cordobés impulsó un esquema de emergencia para sostener la atención sanitaria en hospitales provinciales.

El armado electoral en Marcos Juárez

En paralelo con la agenda sanitaria, el llaryorismo avanzó en el diseño electoral para las elecciones municipales. Uno de los nombres que tomó fuerza en las últimas semanas fue el de Germán Font, integrante del gabinete provincial y dirigente con respaldo político de la administración cordobesa. Sin embargo todavía no fue nombrado públicamente como "el candidato" del gobernador, aunque los mensajes dejan en evidencia que es el elegido para competir en septiembre.

Otro de los dirigentes que concentró atención durante la recorrida del mandatario cordobés por la ciudad fue el exministro de Producción Pedro Dellarossa. El exintendente de Marcos Juárez participó del acto y mantuvo un perfil cercano al gobernador durante toda la actividad. Incluyó en su agenda un posteo en redes sociales en el que remarcó que la "inversión es fundamental para suplir la difícil situación que se generó ante la falta de atención de las 5.500 capitas de PAMI en nuestra región".

La presencia de Dellarossa alimenta versiones sobre un vínculo que no termina de cortarse con el Panal, como se conoce a la casa de gobierno provincial, más allá de las expresiones del ingeniero de su pertenencia al PRO.

Cabe destacar que el dirigente estuvo el fin de semana compartiendo agenda nada más y nada menos que con la intendenta Sara Majorel. Las imágenes del acto por el 25 de Mayo y el aniversario de uno de los clubes de la ciudad le dieron mayor tono a las versiones sobre una reparación del vínculo político.

La disputa con La Libertad Avanza

Más allá de los nombres, el eje que ordena la estrategia del llaryorismo en Marcos Juárez es uno solo: que La Libertad Avanza no gane el 6 de septiembre. El avance del partido de Javier Milei en el interior cordobés es una preocupación real para el peronismo provincial, y Marcos Juárez —ciudad con peso económico, agroindustrial y simbólico en el sudeste cordobés— es un distrito que encabeza la lista de los bloqueables al proyecto violeta.

Llaryora jugará en esta línea, incluso, si esta apuesta significa poner en un segundo plano la lista peronista, otra vez. Cabe recordar que la ciudad del sudeste de Córdoba es un territorio adverso para el cordobesismo. Ante el bloqueo electoral, construyó lazos con el vecinalismo dominante y, después, con el PRO que gobierna el enclave productivo desde 2014. Pero jamás logró sintetizar una oferta propia que convenza al electorado local.

El caso más extremo de la resistencia se dio en el turno de 2022, cuando el entonces gobernador Juan Schiaretti abrazó a la exfuncionaria de Dellarossa, Verónica Crescente, en detrimento del peronista Eduardo Foresi. La dirigente medía mejor en las encuestas, pero Dellarossa calzó su sucesión con Majorel, con quien se enemistó cuando saltó al cordobesismo y dejó la presidencia del Concejo Deliberante.

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En las elecciones de Marcos Juárez de 2022, Verónica Crescente recibió el respaldo del exgobernador Juan Schiaretti para enfrentar a la macrista Sara Majorel

Es probable que si Llaryora observa que con lo propio no llega, no impedirá, por ejemplo, que los diálogos con su exfuncionario y la intendenta local continúen. Salvo, que se sintetice una gran alianza con la tropa de Gabriel Bornoroni, quien por ahora mueve a su alfil, Gerardo Pasquali.

Ése es el contexto de la visita de Llaryora, que buscó anudar gestión y una demostración de fortaleza en territorio. "Acá estamos nosotros, no el Gobierno Nacional que los abandonó", la síntesis tácita de la gira peronista por el sudeste de Córdoba. El objetivo, por ahora, no es ganar, sino más bien, que no cante victoria la escudería de Milei, en el único turno electora del año en la provincia.

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