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NUEVO (DES)ORDEN MUNDIAL

Malvinas: Javier Milei rearma su discurso y queda a contramano de León XIV

En la previa de noviembre, la encíclica papal objeta la lógica bélica. El Presidente queda ante otra diferencia. Jorge Bergoglio dejó una vara diplomática alta.

Javier Milei usó la cadena nacional por Malvinas para anunciar el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y ensayar un tono inédito en su gestión. El gesto contrasta con Magnifica humanitas, la primera encíclica de León XIV, que cuestiona la carrera armamentista y la teoría de la guerra justa. La visita de noviembre suma así un nuevo contrapunto discursivo doctrinal.

Bastaron 15 minutos para que Milei, rodeado por todo su gabinete, imprimiera un giro tan llamativo como funcional a la coyuntura electoral: se abrazó como nunca antes a la causa Malvinas, anunció el rearme de las Fuerzas Armadas, la instalación de una base naval en Tierra del Fuego y adoptó un tono más cercano al de un comandante en jefe que al de un economista devenido presidente.

El mensaje dejó abiertas preguntas que, por ahora, solo encuentran explicación en la posibilidad de un acuerdo más amplio en materia de seguridad y financiamiento con Estados Unidos y Donald Trump, todavía sin confirmación oficial sobre su alcance.

El papa León XIV y Donald Trump

El timing es llamativo. A poco más de dos meses de la llegada de León XIV a la Argentina —la visita apostólica está prevista del 8 al 11 de noviembre, con escalas también en Perú y Uruguay—, el Presidente incorporó a la agenda con el Vaticano un tema que hasta ahora no figuraba entre los previsibles. Ya no sólo aparecen la justicia social, los migrantes o la inteligencia artificial, puntos en los que Milei y la Iglesia ya exhibieron diferencias, sino también el rearme y el lugar de la guerra en la política internacional.

Una encíclica que fija posición

El problema para la Casa Rosada es que León XIV ya fijó posición. Magnifica humanitas, la encíclica publicada en mayo de este año, cuestiona con dureza el armamentismo y llama a superar la teoría de la guerra justa frente a los conflictos actuales, incluido el uso militar de la inteligencia artificial.

El documento describe un mundo en estado de "beligerancia constante", un riesgo que considera incluso mayor que el de la Guerra Fría, y advierte sobre el retorno de las armas como herramienta habitual de la política internacional y sobre una carrera armamentista impulsada por la tecnología y el capital privado.

Frente a ese diagnóstico, el papa no se limita a la denuncia. Propone cinco caminos hacia la paz: desarmar las palabras, buscar la justicia social, mirar a las víctimas sin neutralidad, ejercer un realismo atento al sufrimiento ajeno y privilegiar el diálogo por sobre los discursos. Es la misma matriz que apareció en sus primeras palabras como pontífice, cuando llamó a la paz "para todos los pueblos" y afirmó, desde la Plaza San Pedro, que "el mal no prevalecerá".

El otro Malvinas de León XIV

Hay, además, una dimensión menos conocida que le da espesor al cruce. Antes de llegar a la Santa Sede, Robert Prevost fue obispo de Chiclayo, en el norte de Perú, durante casi una década.

Fue desde esa base aérea de donde partieron, en 1982, diez cazabombarderos Mirage peruanos enviados en una operación secreta para reforzar la defensa argentina frente al Reino Unido. Los aviones no llegaron a entrar en combate, pero aquel episodio quedó grabado en la memoria local, la misma que León XIV conoció como pastor durante años y a la que sigue ligado por su nacionalidad peruana y su DNI vigente.

Un joven Robert Prevost encabeza protesta social en tiempos de Alberto Fujimori

El dato es superlativo para una diplomacia vaticana que suele medir cada gesto: el nuevo papa llega con una relación personal, aunque indirecta, con la causa que Milei acaba de reactivar.

La vara que dejó Jorge Bergoglio

El antecedente inevitable es Jorge Bergoglio, que administró la causa Malvinas con el mismo equilibrio diplomático que el Vaticano aplica a los conflictos entre Estados, pero sin ocultar su cercanía pastoral con los excombatientes.

Nunca respaldó de manera explícita los reclamos de soberanía de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner o Mauricio Macri, aunque tampoco evitó los gestos: la foto con el cartel de "diálogo" en 2015, las lágrimas ante la placa de los caídos en 2019 y el regreso de la imagen de la Virgen de Luján a la Argentina tras 37 años en la catedral castrense de Aldershot.

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León XIV hereda ese mismo equilibrio entre neutralidad diplomática y cercanía pastoral, pero en un contexto distinto: el de un presidente que ya no busca respaldo papal para un reclamo de soberanía, sino que pone en primer plano el lenguaje del rearme.

En ese punto es en el que el contraste con Magnifica humanitas deja de ser una diferencia doctrinal y pasa a perfilarse como uno de los ejes que podrían aparecer —de manera explícita o velada— en los discursos del papa durante su estadía de noviembre en Buenos Aires, Córdoba y Luján.

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