Base en Tierra del Fuego: en las Fuerzas Armadas temen una mayor injerencia de Estados Unidos
Mandos medios desconfían del plan de Javier Milei. ¿Que pretende Washington de la Argentina? Respaldo de Presti y Victoria Villarruel en llamativo mute.
Javier Milei con efectivos de las Fuerzas Armadas en Ushuaia.
Javier Milei anunció la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego como parte de su giro discursivo sobre Malvinas. Puertas adentro de las Fuerzas Armadas, sin embargo, crece el temor de que el proyecto termine ligado a una mayor presencia de Estados Unidos en el Atlántico Sur, en sintonía con los guiños de Donald Trump.
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El anuncio tuvo todos los condimentos de un mensaje pensado para marcar agenda: gabinete completo, tono solemne, la palabra "soberanía" repetida como eje y el compromiso de un decreto de necesidad y urgencia para financiar la nueva infraestructura en Tierra del Fuego.
Milei prometió convertir a la provincia en "el polo logístico más importante del Atlántico Sur" y anunció, además, el envío al Congreso de un proyecto para endurecer las sanciones contra empresas vinculadas con la explotación de recursos en el archipiélago.
La épica y la letra chica
Puertas adentro de la tropa, la lectura es menos entusiasta. Fuentes castrenses consultadas por Letra P —mandos medios con despacho en Puerto Belgrano y en el Comando Conjunto— deslizan una sospecha que circula desde hace semanas y que el anuncio no hizo más que reforzar: la nueva base podría terminar funcionando, en los hechos, como plataforma para una presencia estadounidense más estable en la región.
"Nadie invierte en infraestructura militar en el fin del mundo sin pedir algo a cambio", resumió uno de los oficiales consultados, en referencia a un eventual acuerdo de cooperación con Washington que el Gobierno todavía no explicitó.
Javier Milei y Carlos Presti
La desconfianza no nace en el vacío, sino, tal como contó Letra P, del estado de las Fuerzas Armadas tras los recortes de la motosierra: presupuesto exiguo, salarios rezagados —el caso de los pilotos de los F-16 recién incorporados es el ejemplo que más circula puertas adentro— y una capacidad operativa que, según esas mismas fuentes, está lejos de sostener por sí sola un proyecto de la escala anunciada.
Presti, Milani y el silencio de Victoria Villarruel
El discurso presidencial también desató una batalla de lecturas en las redes. El ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, publicó un mensaje de tono institucional en el que agradeció a Milei "en nombre de quienes hicieron y hacen de la defensa de nuestra soberanía una misión de vida" y cerró con la consigna "las Malvinas son argentinas".
Del otro lado del espectro, el general retirado César Milani acusó al Presidente de capitalizar electoralmente el envión que la causa Malvinas tuvo a partir del Mundial y lo cuestionó por permitir, al mismo tiempo, el amarre de buques petroleros británicos en el puerto de Ushuaia.
La ausencia más comentada, sin embargo, fue la de Victoria Villarruel. Desde el 2 de abril de 2025, la vicepresidenta, referente de la patria verde oliva dentro del Gobierno, mantiene fijado en su cuenta de Twitter un posteo sobre Malvinas, pero evitó pronunciarse sobre el anuncio y sobre la polémica que abrió puertas adentro de las Fuerzas Armadas.
Mis palabras en este 2 de abril donde recordamos la Recuperación de nuestras Islas Malvinas.
El 2 de abril de 1982, bajo la advocación de la Virgen del Rosario, nuestras FFAA recuperaron la soberanía sobre las Islas Malvinas, izando el pabellón nacional en Puerto Argentino tras… pic.twitter.com/fgnmNongLy
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) April 2, 2025
El silencio, en un tema que le es propio, no pasó inadvertido entre los sectores castrenses que la consideran una interlocutora natural.
La respuesta de Londres
El otro costado de la escena se jugó en Londres. El gobierno británico calificó la cadena nacional como una maniobra de política interna antes que como un mensaje de fondo sobre las islas.
El secretario de Defensa, Wes Streeting, fue el más categórico: reafirmó que las Malvinas "son británicas" y que el compromiso del Reino Unido con el archipiélago es "absoluto e inquebrantable".
El canciller Ed Miliband ratificó esa postura invocando la autodeterminación de los isleños, mientras el Ministerio de Defensa aseguró tener a sus fuerzas "en alerta las 24 horas".