Por distintos motivos, Karina Milei y Mauricio Macri tienen voluntad de cerrar un acuerdo electoral para el 2027, pero los múltiples intereses de sus tropas políticas embarran las conversaciones. No sólo está en debate el pliego de condiciones del cómo y con quiénes competirán el próximo año, si habrá candidatos y listas unificadas o separadas según la jurisdicción, sino también hay una cuestión de tiempos.
El principal ingrediente de la licuadora de especulaciones es cómo estará la economía de Javier Milei de acá al cierre de listas del próximo año. Los dilemas son varios. ¿Si La Libertad Avanza cierra con buenas condiciones ahora, anticipando una posible crisis económica más adelante, se garantiza la lealtad de los aliados en 2027? ¿Y si llevan a los dialoguistas muy al límite qué pasará en el Congreso en el transcurso?
Cumbre de representantes de Karina Milei y Mauricio Macri.
La mesa diversa de Bullrich y los Caputo
La premura de Santiago Caputo de cerrar acuerdos cuanto antes quizá se explique, también, por los rumores que indican que está pensando en irse de la Casa Rosada. A diferencia de los anteriores amagues, que parecieron más una estrategia para mostrarse imprescindible, esta vez podrían tener cierto asidero. Al menos si se tiene en cuenta que algunas de las personas que lo orbitan consideran que está más ocupado en sus vínculos privados e internacionales que en la política local.
En el ecosistema caputista la posibilidad de que el asesor abandone el Salón Martín Fierro genera varios interrogantes. Uno de ellos es qué sucederá con aquellos funcionarios y figuras libertarias que colocó en distintos puestos del Gabinete, atentos a la avanzada implacable que viene haciendo el karinismo, y el otro tiene que ver las dificultades que tendrán espacios como Las Fuerzas del Cielo a la hora de encontrar una referencia nacional con un conductor exiliado.
Caputo suele repetir que el día que se retire del asesoramiento mileísta se irá a vivir a un rancho a Montana, un estado republicano al norte de Estados Unidos, donde transcurre la taquillera seria Yellowstone, de la cual el estratega es fanático.
Karina Milei y Santiago Caputo.
A su modo, Bullrich coincide con la necesidad de cerrar un acuerdo cuanto antes. A diferencia del asesor, la senadora está pensando en quedarse durante todo el proceso mileísta, en la cual ella tiene ambiciones de ser una pieza fundamental a largo plazo. De hecho, quienes conocen a la excandidata presidencial aseguran que fusionar intereses entre violetas y amarillos ahora le garantizaría al oficialismo una cantidad de votos en la Cámara de Diputados y el Senado más estable. Además, le permitiría mostrar a un Presidente con el respaldo suficiente como para ir por un mandato más.
"Acordar en la Ciudad es arrebatarles la garantía de que no van a presentar un candidato, que aunque no gane podría poner en riesgo al Presidente", razonan en el ecosistema bullrichista. La ex-PRO, hoy libertaria, no quiere competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad, lo que significa que está para entregársela a Jorge Macri, en parte porque ambiciona con completar la fórmula presidencial de Milei en 2027, antesala de su propia candidatura a jefa de Estado en 2031.
El trío de apresurados acuerdistas lo cierra Toto Caputo. Así como el titular de Economía habló del "riesgo Adorni" durante una convulsionada reunión de mesa política en plena crisis por el avance de la Justicia sobre el por entonces jefe de Gabinete, es probable que el ministro observe las dificultades las dificultades que tiene su modelo económico para contener a las bases populares, asediadas por la inflación, la baja del consumo y las deudas.
Las miradas cruzadas de un PRO diluido
En el PRO también tienen sus propios dilemas internos, incluso aún más diversificados que en LLA. Luego del llamado telefónico de Karina Milei, Mauricio Macri se muestra más tranquilo con la posibilidad de confluir con el oficialismo el próximo año, pero aún así no confía del todo en los Menem, Martín y Lule, los verdaderos armadores del esquema electoral libertario.
Por eso es que incluso después de aquella conversación con El Jefe, el exmandatario continuó validando las recorridas en medios y mesas políticas de Hernán Lacunza. Su exministro de Hacienda es resistido por casi todo el PRO, quizá con excepción de María Eugenia Vidal, quien está en una suerte de lista negra del karinismo, pero su potencial candidatura es necesaria para presionar con que se acuerde en la Ciudad de Buenos Aires.
"Lacunza no existe. Está circulando su nombre para presionar. ¿Te imaginás a nuestros gobernadores o intendentes con la boleta de Lacunza? Se mueren, eso nunca va a pasar", describió con total honestidad un hombre que conoce bien las maniobras de ambos espacios.
Mauricio Macri, Cristian Ritondo y Soledad Martínez.
Alguno de los tres caciques territoriales amarillos seguramente puedan convalidar esta lectura. No por nada, Jorge Macri, Rogelio Figuerio e Ignacio Torres coinciden en la necesidad de acordar ya con la Casa Rosada y dejar de especular más tiempo con un escenario nacional distópico para la crisis de representatividad que atraviesa el PRO.
Para la cúpula libertaria, los favoritos de este trío son el entrerriano y el chubutense, con quienes prácticamente ya dan por hecho que recorrerán un camino conjunto en 2027. En la Ciudad de Buenos Aires el mapa es más complejo, en parte porque Mauricio y Jorge no son la misma cosa y no piensan igual y, además, porque observan que aún con muy pocas herramientas la legisladora karinista Pilar Ramírez le marca la agenda y la política a Uspallata en más de una oportunidad. "Están nerviosos, algo apurados, pero mirá si le vamos a regalar la elección a Jorge porque sí", repiten en la cúpula de LLA.
Santilli, mitad amarillo, mitad violeta, se mueve entre estas distintos intereses como mejor sabe: haciendo equilibrio. La prioridad del jefe de Gabinete es garantizar la sanción de las nuevas tandas de reformas del Presidente, para la cual necesita cerrar acuerdos con cierto apuro, pero también evitar descontentos innecesarios ya que necesitará de todos los sectores para competir por la gobernación bonaerense en 2027.
No es ya como quieren los Caputo y Bullrich, pero tampoco estirar las definiciones hasta el año que viene como los Menem. A Santilli parece convencerle septiembre o octubre como meses en los que anunciar algún acuerdo macro entre LLA y el PRO. Para esa fecha, si se sostiene la promesa de reunirse cada quince días, el Colorado, Ritondo, los Menem y Fernando de Andreis se habrían visto las caras, al menos, seis veces.
Ritondo, uno de los principales garantes de la gobernabilidad mileísta en la cámara baja, mantiene un equilibrio similar en su espacio, entre las presiones de los gobernadores y Macri. El presidente del PRO bonaerense no quiere apurar un acuerdo, si bien está bastante a favor de hacerlo.
Aún así, socio político de Santilli hace tres décadas, el diputado también está pensando en todo momento en la competencia en la provincia de Buenos Aires, hoy gobernada por Axel Kicillof. Controla distritos como Zárate y Pinamar y tiene candidatos propios en muchos otros lugares, a tal punto que está prácticamente definido que será el jefe de campaña de Santilli 2027.
La antítesis es la intendenta Soledad Martínez, que como De Andreis en las cumbres en la Casa Rosada, defiende en el territorio bonaerense los intereses de Macri.
Karina Milei confía en el trío compuesto por los Menem y Santilli
Quienes verdaderamente tienen la lapicera son los primos Martín y Lule, es decir Karina, aunque no revelan la razón para estirar la formalización de una alianza. Un razonamiento que manejan los armadores es similar al que utilizaron en 2025: no entregar las provincias si no hay garantías de respaldos al proyecto nacional.
El año pasado, los armadores disputaron hasta la última lista de concejales de algún distrito perdido del interior, con la idea de teñir de violeta el país y obligar a los aliados a acompañar las reformas mileístas en el Congreso. En parte, consideran que la estrategia funcionó y por eso suelen achacárselo a Caputo, que tenía, como ahora, una mirada acuerdista con los aliados. El asesor deseaba entregar todas las jurisdicciones desde las gobernaciones para abajo si eso permitir gobernabilidad nacional.
"Si Karina hubiera hecho lo que decía Caputo nos llevaban puestos en todas las sesiones", argumentó un integrante inobjetable del karinismo, que considera que, más allá de las diferencias por los tiempos y las condiciones, las conversaciones fluyen dado que no participa de ellas el asesor. El denominado arquitecto del triunfo electoral del 2023, con la venia del Presidente, fue el principal detractor de Macri y su influencia en el gabinete. Los tiempos, ahora son otros.