Los rituales secretos de Victoria Villarruel en una facción católica marginal y ultraconservadora
Asiste a misas preconciliares de una congregación lefebvrista. Curas que ofician ceremonias de espaldas y en latín, antibergoglismo y un obispo negacionista del Holocausto judío.
Villarruel, de fe católica, mantiene bajo secreto su participación en los cultos preconciliares que tienen lugar en una capilla perteneciente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), la congregación que fundó a principios de los años 60 el arzobispo católico francés Marcel Lefebvre y que en 1988 consumó el último cisma (división) con la consagración episcopal de cuatro religiosos sin autorización del papa y su inmediata suspensión para ejercer el ministerio en la Iglesia católica y sus comunidades.
Pese al hermetismo que reina en el Priorato San Pío X, fuentes eclesiásticas confirmaron a Letra P que Villarruel es “feligresa” del templo lefebvrista dedicado a Nuestra Señora Mediadora de Todas las Gracias, ubicado en Venezuela 1320, en el barrio porteño de Monserrat, a pocas cuadras del Congreso. Allí asiste a las misas tradicionalistas, también llamadas “tridentinas”, con oraciones solo en latín y con los sacerdotes celebrando en voz baja y de espaldas a quienes asisten al templo.
Según la página web del FSSPX Distrito América del Sur, los “residentes” en ese priorato son los sacerdotes Luiz Camargo, Jesús Estévez, Marcelo Cuervo y Luis María Canale y una monja identificada solo por el nombre: Julia. La cara más visible de ese grupo ultratradicionalista es Canale, quien, en una predicación en video del 30 de julio, advirtió sobre “infidelidades a la doctrina” que confunden a la feligresía y puso como ejemplo la carta que el Papa Francisco( Jorge Bergoglio) le envió a Tucho Fernández al nombrarlo prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
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Otro dato llamativo es que Villarruel aparece como presidenta honoraria de la Fundación Tridentina por los Valores Clásicos, que comparte una coincidencia nominal con las misas surgidas en 1570 tras el Concilio de Trento, anteriores al rito establecido luego del Concilio Vaticano II, a la que la dirigente libertaria asiste.
La entidad, presidida por el empresario agropecuario Eduardo Llorente, promueve “los saberes clásicos” –entre ellos, el estudio y la difusión del griego y el latín- y trabaja en acciones vinculadas a la educación y al “fortalecimiento en valores y virtudes” como la familia, el matrimonio y la defensa de la vida desde el momento de la concepción; ideas idénticas a las que predica la candidata a la vicepresidencia por LLA.
Asimismo, tiene vínculos miméticos con la Fundación Oíd Mortales, sustrato de su armado político a través del Partido Demócrata de Buenos Aires, en cuyo Consejo Directivo aparecen –además de Llorente- Guillermo Montenegro, candidato libertario a la Cámara de Diputados por la provincia de Buenos Aires y pareja de Villarruel, como secretario; y el experto en temas religiosos Raúl Amado, como tesorero.
Completan la estructura institucional la médica Gabriela Álvarez, María Llorente, la contadora María Eugenia Tasende, sus asesores legislativos Enrique Bergalli y Juan Martín Donato, la educadora Ida Tejeda de Anchezar, el coronel retirado Jorge Vives, Luciano Ferrari y Dolores González Calvo.
Javier Milei visitó la sede de nuestra Fundación @OidMortales_Arg y le presenté parte de nuestro staff y equipos de trabajo. En Mayo nos visitará de nuevo para explicar sus medidas como Presidente. @JMileipic.twitter.com/qIvC103rJV
Los lefebvristas, a cuyos cultos asiste Villlarruel, saltaron a la escena pública en febrero de 2009, cuando el arzobispo Richard Williamson, de origen inglés y residente en el seminario Nuestra Señora Corredentor de la localidad bonaerense de La Reja, fue conminado a dejar el país por el gobierno de Néstor Kirchner bajo apercibimiento de decretar su expulsión después de que negará el Holocausto judío. El religioso, al que Benedicto XVI había levantado la excomunión ese año, dijo entonces, en declaraciones periodísticas, que “no existían evidencias” del genocidio perpetrado por el régimen nazi.
La fraternidad ultraconservadora volvió a ser admitida en diciembre de 2016, durante la presidencia de Mauricio Macri, mediante una resolución de la Secretaría de Culto que la reconoce como persona jurídica y la incorpora al Registro de Institutos de Vida Consagrada, que conforman congregaciones y órdenes católicas.
Para esa incorporación medió un pedido a la arquidiócesis de Buenos Aires, que firmó Mario Poli, y tuvo el visto bueno del entonces obispo Fernando Maletti, de Merlo-Moreno, jurisdicción eclesiástica donde los lefebvristas tienen su casa de formación sacerdotal. La admisión, se descuenta, contó con la venia del papa Francisco. No obstante ese reconocimiento legal, la hermandad insiste en que su objetivo principal es la “restauración de la tradición católica en la Iglesia”.