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Peronismo para armar

Las tribus del PJ se ilusionan con Marcos Juárez y esperan un gesto de Martín Llaryora rumbo a 2027

Massismo, kirchnerismo y delasotismo celebraron el triunfo y ratifican el valor de la unidad. Piden definiciones claras del gobernador en el juego nacional.

El holgado triunfo obtenido por Germán Font en las elecciones municipales de Marcos Juárez, que devolvieron el control de la ciudad al peronismo de Córdoba tras más de 50 años, ilusiona a todas las corrientes del PJ, sin distinciones de origen.

Con las metas de las competencias provinciales y nacionales de 2027 a la vuelta de la esquina, las ilusiones de una reunificación del justicialismo han vuelto a florecer en más de una vereda.

Sin embargo, la proyección de conclusiones por fuera de la ciudad del sudeste devuelve la certeza de diferencias aún no saldadas. Especialmente para aquellos sectores que no forman parte orgánica del cordobesismo, que siguen pidiendo al gobernador Martín Llaryora definiciones inequívocas sobre una convergencia que, además de priorizar su reelección, permita al peronismo recuperar el gobierno nacional.

Sergio Massa detrás de escena

Atendiendo a la fallida experiencia de 2022, el Gobierno de la provincia presentó la elección como una disputa estrictamente local, con identidades históricas diluidas en otros sellos, soterrando vínculos inevitables para el análisis político.

Pero, convenientemente ocultadas durante la etapa proselitista, en una región donde todo lo que sea, parezca o evoque a kirchnerismo sigue generando amplio rechazo, las imágenes triunfales del domingo mostraron a representantes de sectores que no eran públicamente reconocidos como parte de la propuesta de la exitosa alianza Generación MJ.

Referente del Frente Renovador, Agustín González, secretario de Gestión Territorial del Ministerio de Seguridad provincial e intendente de Cruz Alta en uso de licencia, celebró también el ingreso al Concejo Deliberante de Jorge Brunori.

Médico veterinario, investigador del INTA y especialista en la producción porcina, su incorporación a la lista ganadora fue la resultante de un acuerdo. A cambio del lugar en el parlamento local, el FR bajó la candidatura de Diego Heredia.

Desde el massismo aseguran que no hubo dudas en aceptar la invitación a participar del armado panperonista, teniendo presente la convicción de Sergio Massa de unir al PJ. A partir de allí comenzaría un trabajo conjunto con la meta de convertir a Marcos Juárez en el kilómetro cero de la reunificación.

El Frente Renovador celebró la unidad en Marcos Juárez y el ingreso de un concejal en la lista de Germán Font

No obstante, no clausuran su pedido de definiciones para enfrentar a Javier Milei en la batalla nacional, algo que el cordobesismo no asume como desafío propio.

“Esta es la muestra de que ganamos si vamos juntos. Nosotros entendimos que el proyecto es con el peronismo, por encima de las divisiones. Actuamos con generosidad en pos de la unidad. Ese fue nuestro gesto. Podemos laburar juntos, pero los gestos tienen que ser recíprocos”, sintetizan voces cercanas al tigrense.

La voluntad de Martín Llaryora

Sin representantes directos en la elección marcosjuarense, Natalia de la Sota también siguió con atención los resultados del domingo. En su entorno recuerdan que, hace ya tres meses, la diputada había abogado por la coalición de todo el PJ, incluyendo aliados, pero con una dimensión acotada a una disputa local.

Sin renegar de la potencialidad de dicha posibilidad, desde su entorno ponen paños fríos a cualquier interpretación que proyecte lo sucedido por fuera de la provincia. En otras palabras, comparten las reservas que tantos expresan sobre la voluntad del gobernador mediterráneo de participar de un ensamble nacional para enfrentar a Milei.

Repitiendo lo expresado desde hace un año, piden mirar el modo en que votan los diputados por Córdoba para evaluar si existe una vocación real o una especulación con 2031 como meta. “Si quieren un peronismo unido descontamos que no van a votar la eliminación de las PASO”, ironizan las fuentes consultadas.

La atención del kirchnerismo

Se ha comentado ya, Llaryora debe resolver una compleja contradicción hacia 2027: necesita la unidad del PJ para asegurar sus chances de retener la gobernación, pero no puede exhibir públicamente la unidad con sectores, o actores, cuyas mediciones de imagen permanecen hace años en rojo.

El caso más paradigmático es el kirchnerismo. Aunque aportó granos a la construcción de Generación MJ, aceptó un rol subsidiario a prudente distancia de los reflectores.

No pocos recuerdan un pasado K de Eduardo Foresi, entre ellos un radicalismo que tampoco hizo pie en la contienda. Pero todo pareció diluirse por la necesidad de cambio expresada por los marcosjuarenses.

El exgobernador es uno de los principales ausentes en la campaña luego de varias elecciones con marcada presencia

Sin dramatismo, operadores kirchneristas vuelven a apelar a la necesidad de unidad como bálsamo para superar malos tragos del pasado. Sin resignación a la vista, siguen confiando en que “Martin no es como Juan”. Por ende, consideran que su decisión de converger en una misma corriente antilibertaria es “una cuestión de tiempos políticos”.

Conocedores de Font desde hace años, referentes de Adriana Nazario también celebraron su triunfo. Además de sus virtudes como dirigente, reconocen la solidez del trabajo que condujo a su espacio hacia la intendencia.

De igual manera, piden dejar de lado egoísmos como primera condición de posibilidad para recuperar la confianza del electorado. Por si acaso, apuntan un dato coincidente con otros sectores: la principal responsabilidad para la convocatoria corre por cuenta del propio gobierno.

“Es una decisión del que gobierna. La obligación es de quien conduce. Son ellos los que deben salir a sumar a los otros sectores, a quienes tiene que convencer de que hay realmente un acuerdo programático”, sentencian.

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