“Aspiramos a que haya una primaria, y en esa primaria poder dirimir las diferencias”, dijo esta semana Ferraresi. Pero el plan kicillofista depende, en gran medida, de la capacidad de negociación que Javier Milei tenga a nivel nacional.
El viaje de Javier Milei con los gobernadores
El Gobierno intentará cerrar en los próximos días la negociación con los gobernadores para asegurarse la eliminación o, al menos, la suspensión de las PASO. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, ya avanzó en las conversaciones con más de la mitad de los mandatarios y piensa que el camino en el Congreso está casi allanado.
En las provincias dicen que todavía falta y patean las definiciones para más cerca de fin de año. Los aliados tienen expectativas en las conversaciones que se darán la semana que viene en el viaje que harán a París junto Santilli, el Presidente y su hermana, Karina Milei, para participar de la Argentina Week.
En Francia habrá al menos 13 mandatarios: Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Martín Llaryora (Córdoba), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Marcelo Orrego (San Juan), Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Tienen la esperanza de que Milei los invite a mantener una conversación directa, más allá de la reunión que ya tienen agendada con Santilli.
El jefe de Gabinete trabaja con ese objetivo, pero todo dependerá del Presidente. Los antecedentes no ayudan. Es sabido que el primer mandatario tiene poca disposición para verse con dirigentes. En marzo, diez gobernadores viajaron a Nueva York para asistir a la Argentina Week versión neoyorkina. También pensaban reunirse con el Presidente, pero no tuvieron ni la más mínima chance de conversar. Para colmo, Milei se despachó ante empresarios con un ataque directo a la industria nacional. Dijo que “son todos chorros” y el viaje terminó en un escándalo cuando se detectó la presencia de la esposa de Manuel Adorni.
Los caminos de las PASO
El Gobierno quiere que la eliminación de las PASO se vote en octubre, antes de que se inicie el debate por el Presupuesto 2027. Pero los mandatarios negocian por más. Buscan garantías de que la Casa Rosada no va a poner candidatos competitivos en sus provincias que puedan interponerse en sus carreras por la gobernación. El problema es que el oficialismo solo puede ofrecerles promesas y señales de buena voluntad. No hay forma de que esa ecuación cierre hasta que no llegue el momento de la presentación de listas de las provincias.
Si bien no queda claro qué se llevarán los gobernadores a cambio, la cúpula del peronismo presume que el Gobierno conseguirá los votos para eliminar o suspender las PASO. La cuestión tampoco tiene demasiado costo para los mandatarios, que en general ya avanzaron en el mismo sentido en sus provincias. Las primarias ya pasaron de moda. ¿Cuál sería el incentivo para sostenerlas a nivel nacional? Kicillof lo pide de manera desesperada, pero sus colegas están enfocados en salvar sus distritos antes de comprometerse con la causa nacional.
Por eso, dirigentes de primera línea del peronismo trabajan en planes alternativos que puedan garantizar alguna forma de tramitar la interna. Como reveló la semana pasada en exclusiva Letra P, ese fue el tema que motivó la cena que compartieron los senadores Jorge Capitanich, Sergio Uñac y Wado de Pedro con el gobernador Ricardo Quintela y Máximo Kirchner, el miércoles 16.
De esa conversación salió la posibilidad de que el peronismo se aboque a organizar una interna partidaria a la vieja usanza, como la que protagonizaron Antonio Cafiero y Carlos Menem en 1988. Pero la idea ya choca con algunos análisis de los propios, que entienden que las condiciones no están dadas. “Había un gobierno decente y prolijo en términos institucionales, el de Raúl Alfonsín, que garantizó que se pudiera llevar adelante la interna. Hoy sería imposible”, apunta un dirigente que participó de aquella elección y quedó del lado de los perdedores.
A eso se suman los problemas que podrían generarse puertas adentro. “Nos vamos a empezar a impugnar los padrones y vamos a terminar en un enchastre, con la Justicia metida en la elección”, vaticina un operador del cristinismo.
El peronismo está en una encrucijada, potenciada por la carta orgánica del Partido Justicialista, que en su artículo 26 establece que “el candidato a presidente de la Nación será elegido en elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias de acuerdo a lo establecido en la ley 26.571”. Es decir, la ley de PASO que el Gobierno busca suspender. La última modificación de la carta orgánica se hizo en el Congreso partidario convocado en junio de 2018.
La dureza de las negociaciones será proporcional a las posibilidades de éxito electoral. A más chances de ganar, más cruda será la disputa por las eventuales candidaturas. En la provincia de Buenos Aires, por lo pronto, las encuestas le dan a Milei un deterioro alarmante. En San Isidro, donde La Libertad Avanza sacó 57 puntos en 2025, el Presidente tiene 39 puntos de imagen positiva. En La Matanza, un sondeo que está en manos de Espinoza lo ubicaba en 22 puntos, en julio.
Las PASO en Buenos Aires
La resolución final sobre la situación de las PASO nacionales generará un efecto inmediato y determinante sobre el territorio bonaerense, ya que el artículo 2 de la ley provincial 14.086 establece que cuando el Poder Ejecutivo nacional convoque a las PASO para presidente “las elecciones primarias obligatorias y simultáneas provinciales se realizarán el mismo día”.
Esto quiere decir que, si el gobierno de Milei consiguiera la suspensión de las elecciones nacionales, también caerían las primarias bonaerenses, tal como sucedió en 2025. Sin embargo, si quisiera, el gobernador tendría chances de reponerlas mediante un decreto, según indican especialistas en cuestiones electorales.
¿Qué quiere hacer Kicillof? Ya tienen dicho los posibles candidatos del MDF que pretenden disputar una PASO contra otros sectores. El motivo es simple: se ven ganadores. Piensan que, en cambio, el cristinismo y el massismo verían con agrado la suspensión. “En las PASO queda expuesto cuánto tiene cada uno. Ellos prefieren la negociación”, apunta un operador de la Tercera sección electoral. El cristinismo asegura que está dispuesto a dar la pelea y recuerda que fue mediante las primarias cómo consiguió imponerse en municipios como Hurlingham y Quilmes. “Nosotros no le tenemos miedo a las elecciones”, retrucan.
La definición sobre las PASO será una parte más de la negociación más grande que incluye también la reelección indefinida de los intendentes, la implementación –o no– de la boleta única de papel, el desdoblamiento y la integración de la Suprema Corte provincial, entre otras cosas.
Máximo Kirchner y Massa pretenden meter todo en el mismo paquete. En la Corte hay cuatro vacantes. Una sería para la oposición. Las otras tres, para el peronismo. En el kicillofismo pretenden que queden para dos candidatos del gobernador y uno, para la sociedad Massa-Kirchner. La contraparte pide que se reparta en tres, una para cada sector. En el MDF entienden que ese será el toma y daca por las reelecciones, algo que quieren los intendentes de todos los espacios.
El otro gran dilema provincial es el desdoblamiento. Kicillof lo defendió a capa y espada en 2025, pero ahora podría anunciar lo contrario. Se entiende que la unificación podría beneficiarlo si consiguiera ser el candidato del peronismo porque los intendentes trabajarían también por su campaña nacional.
Todos fueron temas de conversación en el asado que compartieron, el miércoles pasado, jefes de bloque y legisladores de primera línea del peronismo, La Libertad Avanza, el PRO y la UCR, en el Centro Cultural El Amor y La Igualdad, ubicado en La Plata. Dicen que la idea de la convocatoria fue del senador provincial Mario Ishii y tuvo como objetivo cerrar filas entre el Senado y Diputados para sacar los proyectos pendientes en la Legislatura antes de fin de año.
Los temas electorales fueron parte de la conversación, pero están trabados porque dependen de la definición nacional. Por ahora, lo único que avanzaría en la Legislatura sería la creación de un órgano de alzada que podrá revisar las decisiones de la Junta Electoral de la provincia de Buenos Aires. Lo propuso el massista Rubén Eslaiman.
Por lo demás, todo depende de la negociación interna del peronismo. Incluso en el MDF entienden que, para fin de año, deberá darse una conversación entre “los dueños del circo”, Kicillof, Massa y Kirchner o, finalmente, entre el gobernador y Cristina Fernández de Kirchner.