Tras el naufragio de las negociaciones, la Unión Cívica Radical de Salta y habrá internas el 1 de noviembre. El vínculo con Gustavo Sáenz y la estrategia electoral de cara a 2027 fueron parteaguas insuperables para las tribus que encabezan Soledad Farfán, quien va por su reelección, y Natalio Iglesias.
Farfán fue electa en 2024 al frente del Comité Provincial de la mano de Martín Lousteau y el armado de Provincias Unidas. En ese esquema, Iglesias quedó como titular de la Convención. En el ecosistema hay un tercer actor, el sector del histórico dirigente Rubén “Chato” Correa, que resolvió abstenerse de participar por considerar que el partido perdió autonomía política e institucional.
La vieja sociedad que se rompió
La sociedad entre Farfán e Iglesias se había cristalizado mejor que nunca en las últimas elecciones legislativas, cuando compartieron la estrategia. Ella encabezó la lista de diputados y él, la de senadores. Fue el regreso de la UCR a la competencia con candidatos propios después de casi 15 años.
Natalio Iglesias, el productor agropecuario que desafía a la conducción de la UCR de Salta.
Ahora, aquella sociedad quedó atrás. En declaraciones a Letra P, Farfán dijo estar en línea con la UCR que se muestra alejada del alineamiento automático con la Casa Rosada. Al describir las divisiones, afirmó que hay “dos bloques". "Por un lado, Provincias Unidas, que es donde yo me identifico, y el otro es la Unión Cívica Radical”, dijo.
Sobre la posibilidad de reunificar los espacios, reveló que “el comité nacional liderado por Leonel Chiarella está tratando de dialogar para unificar criterios y que vuelvan a ser un solo bloque”, aunque los resultados están lejos de ser los esperados. También reivindicó los valores partidarios como “la institucionalidad, la democracia, la educación, la salud, nuestros jubilados y, sobre todo, que nuestros jóvenes tengan un proyecto de país en serio”.
Iglesias, el rebelde
Iglesias cuestiona el vínculo de la conducción radical con el gobierno salteño y reclama mayor autonomía partidaria. En declaraciones en distintos medios, apuntó directamente contra Farfán, a la que acusó, directamente, de ser "orgánica a Sáenz". "Yo soy radical, no necesito del gobernador ni del peronismo para parar la olla en mi casa, tampoco por ambición de poder”, agrega.
El vínculo con Gustavo Sáenz, parteaguas de la interna de la UCR de Salta.
“Tengo mi empresa, tengo mis cosas, me gusta la política y quiero que esto cambie. Hace 30 años que estamos siendo gobernados por el mismo signo político, porque, lo diga o no, Sáenz es peronista y ha sido kirchnerista”, dijo el productor agropecuario que también apuntó sus críticas a la Legislatura. “No hay debate, llega un pliego cerrado y se aprueba”, lanzó como crítica a su rival de turno, pero la ligó todo el cuerpo.
Iglesias se plantó en contra de un acuerdo con Javier Milei y acusó al libertario de “estar empobreciendo cada vez más a la población". "No sólo se agobia a la gente, sino también a las empresas que necesitan del gas y de la electricidad. La mirada sólo está puesta en la macroeconomía”, sostuvo.
El tercer elemento
La fractura no se limita a las dos listas. El sector referenciado en Correa, docente universitario e histórico dirigente radical, anunció que no participará de las elecciones y denunció que la UCR quedó subordinada a otros espacios políticos. “Participar sería prestar nuestro nombre a un partido que ya no decide por sí mismo; abstenernos es negarnos a que la UCR se doble”, afirmaron en un comunicado.
Los afiliados cuestionaron el funcionamiento de los órganos partidarios y señalaron que parte de la dirigencia se acercó al armado de Sáenz, otra migró al PRO y luego a La Libertad Avanza, mientras un tercer sector se aproxima al intendente capitalino Emiliano Durand.
La interna, así, expone una discusión que atraviesa al radicalismo salteño: cómo relacionarse con Sáenz y Milei. Los comicios del 1 de noviembre definirán quién conducirá formalmente el partido, pero difícilmente cierren una disputa que ya excede los nombres. La UCR salteña llega dividida y todavía sin una estrategia común para recuperar protagonismo rumbo a 2027.