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SUCESIÓN 2027

La UCR porteña acelera su armado y apuesta a una nueva coalición de centro

El radicalismo busca construir una alternativa al acuerdo entre el PRO y LLA. Las coincidencias con Larreta y un sector del peronismo.

Las definiciones rumbo a 2027 empezaron a acelerarse en la Ciudad de Buenos Aires. En ese escenario, un posible acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza convive con la apuesta de la UCR porteña a reconstruir una coalición de centro similar a Juntos por el Cambio.

La llegada de Hernán Rossi a la presidencia de la UCR metropolitana terminó de consolidar un punto de acuerdo entre los principales sectores internos del radicalismo porteño, especialmente entre los espacios referenciados en Martín Lousteau y Daniel Angelici. En el partido reconocen que el objetivo de fondo es ordenar una estrategia de mediano plazo frente al nuevo mapa político que dejó la irrupción libertaria y la fragmentación de la coalición opositora.

La UCR y una coalición de centro

La idea que empieza a consolidarse dentro del radicalismo es la reconstrucción de una coalición amplia, de perfil moderado, que pueda contener a distintos espacios con representación en la Ciudad de Buenos Aires. En la nueva conducción partidaria aseguran que existen coincidencias programáticas entre sectores de la UCR, el espacio del exjefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y parte del peronismo porteño.

“La plataforma política que promovemos nosotros, Horacio Rodríguez Larreta y un sector del peronismo no difiere mucho. Hay coincidencias sobre el rol del Estado, la educación y la salud pública, la producción y, en definitiva, sobre el modelo de Ciudad”, sostienen cerca de Rossi.

Sin embargo, en la UCR creen que también debería incluir al PRO como uno de sus actores principales. Más allá de las diferencias actuales con el macrismo, entienden que el partido que gobierna la Ciudad mantiene centralidad política, volumen electoral y capacidad de ordenar una alianza amplia.

En paralelo, el radicalismo empezó a fijar límites políticos hacia ambos extremos del tablero. Por un lado, descartan cualquier entendimiento con La Libertad Avanza. Por el otro, rechazan acuerdos con sectores que impulsen una eventual amnistía judicial para Cristina Fernández de Kirchner. “Ese es el límite de la coalición que tenemos que construir”, resume la conducción partidaria en un intento de meterle presión al macrismo, pero también al peronismo que está en estado deliberativo.

El rol del PRO y la estrategia de Jorge Macri

Dentro del radicalismo porteño creen que la definición central sigue estando en manos del PRO y, especialmente, de la estrategia que termine adoptando el jefe de Gobierno, Jorge Macri, frente a los libertarios.

Aunque reconocen tensiones actuales con el macrismo, entienden que el PRO debería funcionar como factor dinamizador de una eventual coalición de centro derecha, tanto por su peso institucional como por su historia política en la Ciudad de Buenos Aires.

“No vemos que al PRO le convenga ir a una alianza con los libertarios, después de la experiencia del año pasado, cuando fueron absorbidos y postergados a un lugar de cero protagonismo. En una coalición amplia tienen margen para recuperar terreno”, asegura la conducción radical.

En ese esquema, algunos sectores de la UCR observan que el endurecimiento discursivo impulsado por Jorge Macri alrededor de la agenda de “ley y orden” podría convertirse en un vehículo para disputar electorado con los libertarios sin romper con el espacio de centro. Una suerte de ala derecha dentro de esa construcción.

Plan de acción y armado político hacia 2027

En el radicalismo reconocen que todavía no hay urgencia electoral inmediata y que la estrategia definitiva dependerá de la evolución de la situación política y económica nacional y su impacto en la Ciudad de Buenos Aires.

Mientras tanto, aseguran que la UCR ya empezó a trabajar en esa construcción con la decisión de la Convención partidaria de poner en marcha un plan de acción orientado a fortalecer el armado rumbo a 2027.

Entre los principales ejes aparece la conformación de equipos técnicos y políticos para construir una agenda propia sobre la Ciudad, el seguimiento de la gestión porteña y la elaboración de propuestas legislativas y programáticas.

Dentro de ese esquema, el radicalismo también empezará a trabajar sobre la idea de un “gabinete alternativo” al de Jorge Macri, con el objetivo de proyectar dirigentes, instalar voceros temáticos y presentar iniciativas sobre seguridad, educación, salud, producción y gestión urbana.

El documento aprobado además incluye actividades vinculadas al centenario del nacimiento del expresidente Raúl Alfonsín, la puesta en marcha del programa “BA35” para discutir políticas públicas de mediano plazo y la elaboración de un “semáforo constitucional” para monitorear el cumplimiento de compromisos institucionales en la Ciudad de Buenos Aires.

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