ELECCIONES 2023 | CÓRDOBA

La ruptura de JxC en Alta Gracia alivia el armado peronista de los hermanos Torres

Marcos Torres buscará su reelección con (casi) todo el peronismo adentro. El concejal díscolo y el juego de un delasotista histórico. Los nombres que suenan en la oposición. Se vota el 17 de septiembre.

Lejos de los flashes, el F5 político cordobés tendrá continuidad hasta bien entrada la segunda mitad del año. Con este telón de fondo, en Alta Gracia, la sexta ciudad más importante del mapa mediterráneo, los acomodamientos replican y exponen las internas entre Hacemos Unidos por Córdoba y un quebrado Juntos por el Cambio (JxC).

Conocida entre otras cosas como la ciudad que acogió a un niño rosarino enfermo de asma al que cariñosamente llamaban Teté, la temperatura electoral en la ciudad del Tajamar, nombrada por el dique construido en 1659, subirá cada vez más de cara al 17 de septiembre, día de los comicios.

El cierre de alianzas previsto para este jueves 20, Día del Amistad, no terminó con unidad precisamente, con cuatro frentes en el menú: dos peronistas y dos cambiemistas.

El PJ de los hermanos Marcos Torres y Facundo Torres podría enfrentar al viejo cacique delasotista Walter Saieg como referente de Unión por la Patria. Los desafía un concejal oficialista, Pablo Ortiz, que anotó su frente Alta Gracia Progresa. No obstante, la preocupación por la atomización peronista quedó relativizada por la fuerte interna en la oposición que dejó un saldo de dos listas.

Sin embargo, tras el affaire en La Calera, el oficialismo activó el WhatsApp con un mensaje: unidad y nada de peleas. A veces, el mensaje llega fuerte y claro. Otras, se cae la conexión.

En Alta Gracia, cabecera del departamento Santa María, la máxima que también cierra es la de Perón: “Yo no haré nada. Todo lo harán mis enemigos”. A punto tal se hicieron los deberes, que el intendente Marcos Torres definió hace meses que buscará la reelección, mientras que para la oposición el camino recién comienza.

En tándem con su hermano Facundo -exintendente, ministro de Formación y Empleo y legislador electo-, el ocupante del sillón de Lepri se recuesta en la gestión. Si bien mostró una visión aperturista en torno a otros espacios, en este turno no se sumó a la ola emanada por el naciente llaryorismo, que a nivel provincial tendió lazos con el PRO y la UCR díscola.

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Le salió bien, porque el torrismo sacó pecho en el departamento. El 25J, mientras Llaryora pugnaba por consolidar la diferencia frente a Luis Juez, desde Santa María festejaban que el 82% de los jefes comunales revista en el oficialismo. “Toda de Marcos”, afirman.

Siempre está

Sin embargo, la hegemonía de los Torres se ve observada por Saieg, un viejo conocido. El legislador es, también, un histórico de la zona y forma parte del lote de delasotistas apartados por el schiarettismo que recaló en la línea que abreva en Carlos Caserio, vicepresidente del Banco Nación y uno de los referentes de la tribu kirchnerista local.

Con sorpresa (para algunos), el ex presidente de la Lotería de Córdoba comenzó a caminar la ciudad con intervenciones visibles que pusieron en alerta al mundillo político local. Sin especificar a qué juega, Saieg empezó a mostrar su sello Unión Por Alta Gracia. “Es reacio al contacto con la prensa. Habla poco”, afirman. Al mismo tiempo, la “pica” con los Torres tiene basamento en un eventual acercamiento sotto voce a Leandro Morer (UCR), quien también suena para candidatearse. “Si no se mete en la campaña, va a trabajar por abajo por Morer”, cuentan a Letra P.

Sobre el filo del cierre de alianzas, apareció otro actor: Pablo Ortiz. Concejal oficialista, tomó notoriedad a partir de su función como secretario de Servicios Públicos. Desde entonces fue subiendo la voz y finalmente inscribió la alianza Alta Gracia Progresa. “Parece que sacó los pies del plato”, explican.

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El ruido y la ¿furia?

“Separados”. De manera lacónica pero contundente, Ricardo González confirmó a Letra P lo que era un secreto a voces: Juntos por el Cambio se partió en dos. “UCR y Frente Cívico, por un lado; y PRO con Coalición Cívica del otro”, expresó el edil y referente amarillo.

El meollo de la disputa estuvo, como era de esperar, en el reparto para las nueve postulaciones al Concejo. El PRO pegó el portazo aduciendo la falta de seriedad y consideración ante la multiplicidad de ofertas de parte del radicalismo. En el centenario partido respondieron señalando que “ante cada ofrecimiento, corrían el arco”.

La ausencia de fumata blanca alumbró, entonces, a dos espacios genéricos: Juntos Por Alta Gracia (PRO-Coalición Cívica) y Alta Gracia Cambia (UCR-Frente Cívico).

“Cada uno va a dar una oferta electoral, la nuestra es novedosa e implica una renovación y una mirada distinta de la ciudad”, expresó González, poniendo en claro la decisión de disputar en la ciudad.

Ignacio Sala, legislador electo e intendente de La Paisanita, buscó contemporizar al señalar que no hubo ruptura, sino que no se llegó a un consenso. “El radicalismo tiene una interna muy grande, no pudieron llegar a un acuerdo entre ellos para dar lugar a las otras fuerzas. Nosotros decidimos no participar”, explicó.

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En las huestes radicales guardan una mínima esperanza a partir de los puentes con el senatus amarillo. Sin embargo, las chances no parecen ser muchas, por lo que sólo resta empezar a contar los días para la oficialización de postulantes.

¿Nombres? En Juntos por Alta Gracia, se anotan el propio González y el periodista de Cadena 3 Marcelo Cammisa, yerno del histórico preparador de autos Oreste “Mago” Berta. En tanto que la UCR deberá resolver, dicen que por “una encuesta”, entre Morer, Amalia Vagni y Marisa Carrillo.

Los Torres respiran aliviados frente a la atomización opositora. De cualquier manera, la próxima parada será el 14 de agosto. Ese lunes, post PASO nacionales, vence el plazo para la inscripción de las candidaturas. Será para alquilar balcones o, si alcanza, una habitación en el patricio Sierras Hotel de Alta Gracia.

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