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¿JUSTICIA O GOBIERNO DE JUECES?

La república hecha pelota

La nueva trifulca político institucional es un Boca-River en el que los dos bandos tienen razón y no la tienen. Mayoría automática y gobierno groggy.

En el clásico del último domingo, mientras unos festejaban el gol del triunfo de River, otros provocaban a los rivales tomándose los genitales y los demás –prácticamente todos– se encaraban a trompada limpia. En medio de semejante rifirrafe, ¿cómo se determinan razones y culpas? Salvadas las diferencias, eso mismo pasa con la institucionalidad argentina, zamarreada ahora con la suspensión, por parte de la Corte Suprema, de las elecciones que estaban previstas para este domingo en Tucumán y San Juan. La nuestra es una república sin republicanos, inquietantemente flaca, en la que, puestas a pelear, todas las partes y ninguna tienen la razón.

Los hechos:

- La Corte galvanizó a las dos grandes alianzas políticas y las ayudó a olvidar por un rato sus fracturas existenciales.

- El Gobierno fue tomado por sorpresa y el Frente de Todos, que se ve privado de un domingo en el que esperaba exhibir varios triunfos tonificadores, bramó sobre la destrucción de la democracia.

- Juntos por el Cambio alzó loas al cielo por su salvación.

Las interpretaciones:

Contrariamente a la "virtual intervención federal de dos provincias" que denunció Wado de Pedro, el constitucionalista Andrés Gil Domínguez puso las cosas en su lugar en un hilo de Twitter: la Corte Suprema actuó conforme a sus atribuciones por estar "en juego el principio republicano de gobierno", pero haber tomado semejante determinación apenas cinco días antes de los comicios, cuando los pedidos de medidas cautelares habían sido elevados varias semanas atrás, constituye una disrupción peligrosa del proceso electoral.

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Los antecedentes:

El caso Santiago del Estero convierte la desprolijidad en modus operandi. En 2013 y también cinco días antes de una elección provincial, el alto tribunal vetó a Gerardo Zamora, quien, veloz de reflejos, se bajó y le pasó la posta a su esposa, Claudia Ledesma.

Como en aquel caso, es posible que Juan Manzur –quien quiere ser vicegobernador después de dos períodos al frente del ejecutivo tucumano– y Sergio Uñac –que va por su rerré en un marco de "ley de lemas", incluso contra las advertencias de su rival peronista, José Luis Gioja, estén tratando de estirar las constituciones de sus provincias, tal como lo han hecho tantos otros antes y en diversas geografías.

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Fuente: Constitución de la provincia de Tucumán.

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Fuente: Constitución de la provincia de San Juan.

Al final, San Juan votará en todas las categorías, salvo en la de gobernador y vice, mientras que todo indica que Tucumán suspenderá la totalidad de sus comicios. Ante el torbellino, cabe preguntarse otra vez: ¿quién tiene razón? Todo el mundo y nadie.

Demasiada audacia, muy poco contexto

Las dos medidas cautelares, que dan vista a los observados para que justifiquen sus posturas y dejan en el aire los comicios para la categoría de gobernador, llevan las firmas de quienes, a esta altura, no pueden ser considerados más que como una mayoría automática que, por esas cosas de la vida, nunca encuentra razón en las posturas del peronismo: Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda y Carlos Rosenkrantz. Ricardo Lorenzetti otra vez se puso al margen.

El caso se pone más espinoso cuando se recuerda que la Cámara de Diputados analiza si todos ellos merecen o no ser sometidos a juicio político. Además, cuando permanece el recuerdo de los chats en los que, supuestamente, Silvio Robles, mano derecha de Rosatti, le pasaba información sensible al gobierno de la Ciudad y en momentos en que la interna tribunalicia se sacude con denuncias sobre manejos en la obra social del Poder Judicial, con señalamientos especiales al propio presidente del cuerpo.

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Mayoría automática 2023.

La critarquía argentina

En su decisión, el alto tribunal ensalzó "la virtud republicana de desalentar la posibilidad de perpetuación en el poder al darle sentido a la noción de periodicidad de los mandatos", algo que, recordó, consagra la Constitución Nacional en los artículos 1° y 5°. ¿Eso qué es? ¿Una mera opinión de los magistrados o el anticipo de una ofensiva federal sobre constituciones provinciales que no limitan la reelección de sus gobernantes, como las de Formosa, Santa Cruz y Catamarca?

Aunque no es un término que recoja la Real Academia Española, "critarquía" es una palabra útil y bien formada, que por etimología significa "gobierno de los jueces". Una irrupción de los supremos tan tosca como esta en un proceso electoral bastaría para que la calificación al menos mereciera análisis, pero hay más.

A esta coyuntura se añaden no pocos antecedentes de fallos polémicos sobre materias que son resorte de otros poderes, tendencia sobre los que Letra P ha advertido numerosas veces. Más allá de la cautelar vigente sobre los fondos de la Ciudad de Buenos Aires, acaso la más impactante de esas controversias recientes haya sido el fallo de diciembre último, cuando, con una demora de 15 años, reparó en la inconstitucionalidad de una ley que había ampliado de 13 a 20 el número de miembros del Consejo de la Magistratura y la reemplazó por la norma precedente, que había sido derogada por el Congreso. La chanchada antirrepublicana es flagrante, pero ¿qué cielo existe por encima del de Rosatti, Maqueda y Rosenkrantz?

Con todo, queda un asunto más, producido este mismo martes y acaso más sutil, pero que llama mucho la atención.

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Presidente Horacio Rosatti.

Los desayunos del doctor Rosatti

La Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham) convocó a la flor y nata del Círculo Rojo, ante el que hizo desfilar a las principales referencias de la política –Gobierno y oposición–, el sindicalismo y la diplomacia. Una de ellas fue Rosatti, quien dejó un par de perlas:

La cuestión llama al asombro.

Sobre lo primero, ¿qué sector representativo habla de salir del capitalismo? ¿Qué "comunismo" relevante imagina y desafía? Además, ¿quién fija los límites del "poco más o menos de regulación" que resultan aceptables?

Sobre lo segundo, ¿será que la emisión monetaria "excesiva" será, bajo su tutela suprema, un asunto punible? Por caso, ¿un presidente que emita pesos en medio de una pandemia, una guerra, una depresión económica u otra calamidad podría ir preso?

No se sabe qué desayuna Rosatti, pero, si llega a convocar alguna mañana a periodistas, el autor de esta nota no probará bocado.

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