El regreso de Juan Grabois a la centralidad eclesiástica no parece casual. A un año y medio de la muerte del papa Francisco, el dirigente social y diputado profundiza sus vínculos con la Iglesia de cara a la visita de León XIV en noviembre y en vísperas del año electoral.
La cumbre en Córdoba este jueves con el cardenal Ángel Rossi confirma un itinerario que combina el legado bergogliano, la agenda de los excluidos y una inevitable lectura política.
En el auditorio de la Universidad Católica de Córdoba (UCC), Grabois compartió con el purpurado cordobés y el abogado Sergio Job la presentación del libro Francisco: mensajes a los movimientos populares, una compilación que reconstruye el vínculo que el papa argentino tejió con las organizaciones sociales durante su pontificado.
La elección del lugar y del interlocutor no fue menor. El arzobispo jesuita viene de marcar posición frente al gobierno de Javier Milei en los últimos meses y la escala de Grabois en su territorio fue leída, puertas adentro de la Iglesia y de la política cordobesa, como un gesto de alto voltaje en la previa del desembarco de León XIV en el país.
Barrios populares: quiénes son los cruzados de la Iglesia que chocan con Javier Milei
Arzobispado de Córdoba
Según pudo saber Letra P, antes de la presentación pública ambos mantuvieron un encuentro a solas, un dato que refuerza la lectura política del cara a cara: no se trató solo de compartir un panel, sino de fortalecer un vínculo directo entre el arzobispo y el referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).
El motor: carta de los movimientos populares al Vaticano
Detrás de la escala cordobesa aparece un objetivo más amplio: reinstalar en la agenda pública el vínculo entre Francisco y los movimientos populares en el marco de la visita apostólica de noviembre a la Argentina, Uruguay y Perú.
Grabois fue una pieza clave de ese entramado desde su rol en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral durante el pontificado de Francisco y ahora impulsó, junto con referentes de otras organizaciones, una carta dirigida al Vaticano para que la agenda de los pobres y excluidos tenga un lugar explícito en el recorrido de León XIV por la región.
El camino recorrido
La escala en Córdoba es apenas el último eslabón de una recorrida que Grabois viene construyendo desde la muerte de Francisco.
Hace poco más de una semana compartió con el arzobispo de La Plata y titular de Cáritas Argentina, Gustavo Carrara, un panel en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) para reivindicar la experiencia de la Secretaría de Integración Sociourbana, una de las políticas de integración de barrios populares más relevantes de la última década y actualmente desarticulada por Milei, Toto Caputo y Sandra Pettovello.
Días después visitó Ciudad Francisco, la comunidad de más de 15 mil personas en La Matanza que conduce el sacerdote Nicolás Angelotti, conocido como el padre Tano, un espacio que el propio Grabois definió como "mitad comuna zapatista, mitad misión jesuita".
A eso se suma su vínculo sostenido con el jesuita Rodrigo Zarazaga, del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), a quien suele visitar y con quien en septiembre compartirá una clase magistral en la maestría que dirige el sacerdote.
El resultado es un mapa de alianzas eclesiásticas que va desde la jerarquía —Rossi y Carrara— hasta la pastoral popular —el padre Tano— y la intelectualidad jesuita —Zarazaga—, con un hilo conductor: la continuidad del legado de Francisco y la centralidad de los pobres en la agenda pública.
Doctrina bergogliana, sintonía con León XIV
Ese eje no es sólo afectivo, sino también doctrinal.
Grabois sostiene que la matriz de Francisco —tierra, techo y trabajo; la crítica a la cultura del descarte y la centralidad de los excluidos— encuentra continuidad en la prédica de León XIV, especialmente en su primera encíclica Magnifica humanitas, en la que el pontífice estadounidense-peruano advierte sobre los riesgos del poder tecnológico desregulado, la guerra y la necesidad de una regulación global de la inteligencia artificial.
Para Grabois, ese documento constituye "el proyecto civilizatorio alternativo en Occidente más importante que hay", una idea que viene desarrollando en distintos medios como contrapunto del paradigma transhumanista y aceleracionista que identifica en la élite tecnológica global.
El párrafo Peter Thiel
Ese mismo debate explica, según el propio Grabois, su reunión con el empresario de Silicon Valley Peter Thiel, gestionada por interlocutores vaticanos que trabajaron con Francisco y que actualmente lo hacen con León XIV.
Lejos de ocultarla, la reivindicó como parte de una estrategia para comprender "al principal intelectual orgánico" de la élite tecnocrática, en el mismo movimiento con el que denuncia el avance del modelo libertario en Argentina —RIGI, extranjerización de tierras— como un "laboratorio" de ese paradigma que su relectura de la doctrina social cristiana busca confrontar.
¿Plataforma electoral?
Aunque desde su entorno descartaron que este recorrido eclesiástico funcione como plataforma para una candidatura presidencial en 2027, en ámbitos políticos y eclesiásticos esa posibilidad circula como una de las lecturas posibles.
Consultadas por Letra P, colaboradoras de Grabois fueron categóricas: "Para Juan no son instrumentos para un fin, y menos que menos uno electoral, sino vínculos que se construyen sobre la convicción de que difundir y continuar el legado de Francisco es una tarea histórica fundamental, más aún en esta época, al igual que jerarquizar a los excluidos en la agenda y en las políticas públicas".
Sea o no el punto de partida de una nueva aventura electoral, la secuencia habla por sí sola: en un año de recambio en el Vaticano y con la visita papal cada vez más cerca, Grabois eligió reconstruir, ladrillo a ladrillo, su lugar en el universo eclesiástico argentino. Y volvió a hacerlo con los pobres como bandera.