CÍRCULO ROJO

El empresariado sub-50 de Rosario sale a escena: "Hay que ser parte de la mesa para no estar en el menú"

Asumieron las nuevas autoridades de la Fundación Rosario con el objetivo de influir en el rumbo de la ciudad. Vínculo con Javkin y demandas a la economía.

“Hay que ser parte de la mesa para no estar en el menú”. Con esa frase sintetizó Nicolás Ruggiero, flamante presidente de la Fundación Rosario, la impronta que buscará darle la nueva conducción a la institución, que tuvo renovación de autoridades este miércoles. Pasar de la tribuna a la cancha, en términos futboleros.

La Bolsa de Comercio de Rosario fue el escenario en donde se llevó adelante el acto protocolar con la asunción de la nueva dirigencia. No se trata solamente de una renovación generacional ni del desembarco de empresarios sub-50 en una entidad con historia. El Círculo Rojo -y su renovación- local quiere influir sobre el rumbo de Rosario y entiende que hacerlo de manera individual ya no alcanza.

Por lo que recogió en el lugar Letra P, la movida tiene varias razones. Si la ciudad mejora su reputación, recibe inversiones, recupera movimiento y vuelve a competir, también crecen las empresas que operan en ella. Lo reconoció sin rodeos Ruggiero, presidente de Edilizia y flamante titular de la Fundación: si sube la marea, les irá mejor a todos.

De la “destinesia” a una vocación de poder

Ruggiero utilizó una palabra inventada para diagnosticar el problema de la entidad: “destinesia”, una mezcla de destino y amnesia. Según sostuvo, la Fundación sabía hacia dónde quería ir, pero había olvidado para qué existía. La nueva conducción propone “volver al origen”, cuando la sinergia público-privada no era una consigna decorativa, sino la razón misma de la institución.

El planteo contiene una crítica solapada a cierta tradición del asociativismo empresario rosarino: proliferación de entidades, comisiones, declaraciones cuidadosas y pocos resultados capaces de atravesar la coyuntura. “Muchas veces, por no querer herir susceptibilidades, se pasa a una intrascendencia”, sostuvo Ruggiero.

Lisandro Rosental (Rosental Inversiones), Leo Jacobson (Liliana), Ignacio Imaz (Crucijuegos), Federico Semino (Molinos Juan Semino), Manuel Macchi (UGR), Jorgelina Fay (CIbic Laboratorios), Andrés Williams (Bolsa de Comercio), Simón VIllavicencio (Grupo Oroño), Vito Scaglione (La Capital) y Joaquin Erlij (Ivanar), son algunos nombres que serán parte de la nueva conducción desde el sector empresarial.

La nueva camada promete abandonar ese territorio acolchonado. De hecho, para marcar a dónde ir, se plantearon empezar por los ‘no’: no a una fundación “tradicional, partidaria, endogámica”. La palabra fetiche será “proyectos”, iniciativas concretas que permitan articular, hacer lobby, acercar actores y dejar algún resultado visible.

La hoja de ruta se apoya en cuatro verbos. “Rosario se piensa, se cuenta, se innova y se proyecta”, describió Ruggiero. Debajo aparecen congresos temáticos, un Observatorio de Competitividad y propuestas para mostrar la ciudad a personalidades capaces de amplificar su transformación. Puede sonar a marketing urbano, pero detrás existe una lectura más profunda, la de que Rosario no sólo debe cambiar, también necesita conseguir que el resto del país se entere.

El momento Rosario

El empresariado cree haber encontrado una ventana de oportunidad. La pronunciada caída de la violencia modificó el clima interno y empieza a mover la percepción externa. El presidente de la BCR, Pablo Bortolato, lo resumió de manera sencilla al hablar de "personas que antes no querían venir a Rosario ahora eligen hacerlo".

La sensación es que la ciudad puede sacarse de encima, al menos parcialmente, el traje que le cosieron los años más duros del narcotráfico. La proximidad de los Juegos Suramericanos, el Santa Fe Business Forum y una serie de inversiones públicas y privadas alimentan esa expectativa. “Aprovechar el momento” se convirtió en la contraseña de empresarios y funcionarios.

La coincidencia explica la cercanía con Pablo Javkin. El intendente habla de una “recuperación de grandeza” y la nueva Fundación comparte ese diagnóstico. No hay, por ahora, una tensión entre el poder político local y esa incipiente mesa empresaria. Más bien ocurre lo contrario: ambos necesitan que el relato sobre la recuperación de Rosario consiga volumen nacional.

El intendente Javkin en el acto de cambio de autoridades.

El intendente Javkin en el acto de cambio de autoridades.

El oficialismo encuentra interlocutores dispuestos a amplificar su principal bandera. Los privados obtienen acceso al lugar donde se definen prioridades, obras y proyectos. Aunque con una cercanía explícita -de hecho, el jefe de gabinete de Javkin, Rogelio Biazzi, es parte de la comisión-, sus protagonistas prefieren envolverla en una definición más amable: apoyar “todo lo que sea bueno para Rosario”.

Apartidarios, pero no neutrales

La Fundación se declara apartidaria. No es un detalle menor ante la cercanía de 2027, pero tampoco equivale a neutralidad. Quien busca sentarse en una mesa de decisión tiene intereses, prioridades y una idea sobre el desarrollo de la ciudad. La verdadera prueba no será evitar una identificación partidaria, sino conservar autonomía cuando la agenda empresarial choque con las necesidades electorales.

Ruggiero sostuvo en diálogo con Letra P que la entidad deberá apoyar buenos proyectos sin importar quién gobierne y “batallar” cuando la situación política lo exija. "Es bueno que la fundación realce proyectos que le hacen bien a la ciudad más allá del color político que tengan", remarcó. La definición encierra una advertencia: el nuevo empresariado no pretende reemplazar a la política, pero tampoco aceptar pasivamente sus tiempos, vetos o zigzagueos.

La construcción de influencia, además, busca superar la fragmentación del propio sector privado. La nueva conducción reunió empresarios de la construcción, finanzas, salud, industria, agro, educación, tecnología y servicios. La diversidad pretende evitar que una preocupación sectorial capture toda la agenda y, al mismo tiempo, formar una red con capacidad de presión mucho mayor que la suma de sus integrantes.

Javier Milei y las dudas detrás del entusiasmo

El optimismo rosarino tiene un ruido de fondo: la economía nacional. En los pasillos persiste la incertidumbre, especialmente entre las pymes y los sectores que todavía esperan una reactivación. Muchos de esos empresarios habían escuchado a Javier Milei apenas unos días antes, en otro sector de la propia Bolsa de Comercio.

Existe acompañamiento al ordenamiento macroeconómico, pero no un cheque en blanco. Ruggiero admitió que el esquema deberá introducir cambios, “por las buenas o por las malas”, para activar actividades que siguen detenidas. "Hay que activar los sectores que hoy no lo están", resaltó. La Fundación quiere intervenir también allí. Identificar qué necesita el entramado local y hacer llegar esa demanda a quienes conducen la economía.

“Para mantenerse en el mismo lugar hay que correr bastante rápido”, sostuvo el empresario. La frase, pensada para describir el vértigo tecnológico, también define el cambio de actitud. El círculo rojo sub-50 concluyó que administrar empresas exitosas ya no garantiza quedar a salvo de decisiones ajenas.

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