La historia de Rosatti Jr. en Santa Fe: positivo de alcoholemia, violencia de género y ruidos con Lorenzetti
El hijo del presidente de la Corte quiere ser juez federal. Choque con un magistrado y ascensos fallidos. Adhesión al peronismo y doble pasión futbolera.
Emilio Rosatti fue propuesto como juez de un tribunal federal en Santa Fe capital.
El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, envió días atrás el pliego de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, para designarlo como juez de un tribunal federal en Santa Fe capital. La propuesta generó ruido político y derivó en una inevitable revisión de la carrera judicial del candidato de la familia judicial.
Su debut en la Justicia de Santa Fe
Según consta en el curriculum vitae que presentó en 2024 como parte del concurso para convertirse en juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Fe, en el que quedó primero en el orden de mérito, Rosatti (h) ingresó en 2007 a trabajar como auxiliar en el Juzgado Federal Nº1 de la ciudad capital, casi en simultáneo con la conclusión de su carrera de abogado.
Ya en ese ámbito, al año siguiente ascendió a escribiente titular, luego fue designado prosecretario administrativo y en 2013 alcanzó la secretaría electoral. Ese juzgado es el que tiene competencia sobre las elecciones nacionales en la zona.
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El juez federal Nº1 por aquel entonces era Reinaldo Rodríguez, un magistrado que venía ocupando el cargo desde 2001. Rodríguez había reemplazado a Víctor Hermes Brusa, detenido luego por cometer delitos de lesa humanidad durante la dictadura. El aceitado vínculo de Rodríguez con el ministro de la Corte oriundo de Rafaela, Ricardo Lorenzetti, era conocido en el mundillo judicial. La relación con Rosatti (h) también era buena o, al menos, eso parecía.
Estalla la guerra
Según pudo reconstruir Letra P, la paz entre Rodríguez y el hijo del actual presidente de la Corte voló por el aire cuando el juez vio, o creyó ver, una conspiración en su contra para arrebatarle el cargo.
¿Qué pasó? En 2017, el fiscal general ante el Tribunal Oral Federal -donde hoy intenta recalar Emilio Rosatti-, Martín Suárez Faisal, pidió que se abra una investigación sobre el magistrado. Le endilgaba haber colaborado para realizar una gambeta ilegal al corralito, una maniobra realizada en 2004 junto a un estudio jurídico bonaerense.
Rodríguez, convencido de que Rosatti hijo estaba envuelto en una maniobra con el fiscal para desplazarlo, contraatacó. Le dio oxígeno a una causa judicial en la que, a partir de panfletos anónimos, se acusaba a su nuevo enemigo de acoso sexual.
horacio rosatti
En 2020, Emilio Rosatti había sido denunciado por violencia de género por su expareja, en medio de una turbulenta separación. Finalmente, la mujer retiró la acusación.
El caso quedó desestimado, pero dejó huellas. A principios de 2019, en ese contexto de guerra total y absoluta, Rosatti (h) pidió licencia sin goce de sueldo y se fue a ocupar la secretaría de Cámara en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe. Poco antes, Rodríguez había sido sobreseído.
Ese mismo episodio fue el que expuso Rosatti padre, cuando tres años después pidió y logró el apartamiento de Rodríguez de una causa en la que se lo investigaba por enriquecimiento ilícito, también a partir de anónimos. Según el presidente de la Corte, existía una “especial animadversión” por él y su familia.
Cenizas quedan
El sobreseimiento de Rodriguez en 2018 fue dictado por el ahora exjuez federal de Rosario Marcelo Bailaque, quien hoy está en prisión domiciliaria acusado de presunta corrupción, vínculos con un narco y extorsión de empresarios. Fue apresado luego de renunciar a su cargo ante la inminente destitución que se sustanciaba en el Consejo de la Magistratura de la Nación, cuyo presidente es Horacio Rosatti.
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El juez federal Marcelo Bailaque, en el centro de una trama de acusaciones en la Justicia Federal de Santa Fe que no tiene fin.
En la causa por extorsión, que tiene como involucrado central al extitular de AFIP Rosario y Santa Fe Carlos Vaudagna, también se encuentra imputado el escribano santafesino Santiago Busaniche, a quien se le adjudican dotes de operador judicial y vínculos con los servicios de inteligencia. Su cuñada, Magdalena Gutiérrez, quien además es sobrina del poderoso juez de la Corte santafesina Rafael Gutiérrez, hoy ocupa la secretaría electoral en la que supo ejercer Emilio Rosatti.
Con todo, Rodríguez no logró zafar de la guillotina. A fines de octubre de 2024 renunció, en medio de una investigación en el Consejo de la Magistratura por una denuncia del sindicato de Judiciales de Julio Piumatto por maltrato laboral, violencia de género, abuso de autoridad y amenazas.
Su enemigo, Rosatti hijo, también tuvo lo suyo. En 2022, renunció a su primer intento de ser juez federal de Santa Fe tras conocerse que había dado positivo en un control de alcoholemia en la ruta provincial Nº1. Para colmo, reincidente: un año antes había ocurrido lo mismo. Además, había sido denunciado por violencia de género por su expareja.
Tiempo de revancha
Fanático de Boca al igual que su padre, hincha también de Colón en línea con su madre, se asume peronista, con todo lo laxo que implica el término. Puede dar fe de ello su padre, quien fue convencional constituyente e intendente de Santa Fe aliado con Carlos Reutemann y Jorge Obeid, funcionario de Néstor Kirchner, designado en la Corte por Mauricio Macri y, ya como presidente del máximo tribunal, firmante de la ratificación de la condena a Cristina Fernández de Kirchner.
La decisión de Mahiques de enviar en la primera tanda de pliegos la propuesta para que ocupe un lugar en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe, con el correspondiente aval deJavier Milei, le da a Emilio Rosatti otra oportunidad. Esta vez, parece difícil que se le escape.