TODO ROTO

La foto que no fue: Máximo Kirchner viajó a La Rioja, pero Axel Kicillof pegó el faltazo y la unidad se demora

El jefe de La Cámpora se mostró con los emisarios de casi todas las tribus. Gobernadores y su rival interno, ausentes. Ricardo Quintela, el gran ganador.

El peronismo deberá seguir esperando la foto que más anhela para comenzar a tejer su armado de cara a 2027. Máximo Kirchner aceptó el convite de Ricardo Quintela y viajó a La Rioja, pero Axel Kicillof pegó el faltazo. Así, aunque la tribu del gobernador bonaerense envió una delegada, la cumbre peronista perdió fuerza.

Quintela había invitado a todas las tribus del peronismo al homenaje a 50 años del asesinato a Monseñor Angelelli. Obispo de La Rioja entre 1968 y 1976, fue víctima de un atentado perpetrado por la dictadura militar cuando viajaba por la Ruta 38, un hecho que durante años se consideró un accidente hasta 2014, cuando la Justicia determinó que había sido un homicidio. Años después, el papa Francisco anunció su beatificación.

Máximo Kirchner sí, Axel Kicillof no

Angelelli fue el símbolo de los religiosos víctimas de la dictadura, y por eso Néstor Kirchner levantó su causa como una bandera de su presidencia. Ese fue el vector que encontró Quintela para invitar al hijo del expresidente a la ceremonia, conocida como “pascua riojana”. El objetivo del gobernador era que la actividad uniese a los distintos islotes del archipiélago peronista. Para intentar conseguirlo, en su última excursión a Buenos Aires se reunió con Kirchner, Kicillof y Sergio Massa para adelantarles la jugada y tantear si había agua en la pileta para el intento.

Máximo Kirchner con Ricardo Quintela.

Máximo Kirchner con Ricardo Quintela.

Lo logró en parte. De las figuras principales, sólo Kirchner viajó. Kicillof y Massa enviaron emisarios, que se sumaron al resto de la dirigencia (en su mayoría, legislativa) que representó a casi todas las tribus del peronismo. El otro faltazo que hizo ruido fue el de los otros gobernadores peronista, ya que ninguno viajó en un gesto que pareció una forma de proteger a Kicillof y que la ceremonia no se transforme en una foto de todo el ecosistema justicialista sin él.

Más allá de los reveses, en La Rioja hubo buen clima: no son muchas las convocatorias que logran reunir a representantes de tantas tribus del PJ. La jefa de asesores Cristina Álvarez Rodríguez fue la enviada de Kicillof. Llegó el viernes a La Rioja, visitó a Quintela en su despacho y luego participó de una cena en la residencia del gobernador, donde se cruzó a Kirchner. Los contactos fueron fríos, a decir verdad, e incluso la kicillofista evitó asistir a un acto previo con militantes en el que se entonó fuerte el “Cristina presidenta”, un coro que esta semana tomó fuerza a partir de la jugada jurídica de la exmandataria de recurrir a las Naciones Unidas para poder ser candidata el año que viene.

En modo campaña, para él o para su madre, Kirchner además visitó industrias, un comedor infantil y recorrió algunos lugares de la provincia, siempre muy cerca de Quintela. Fue en ese acto que el diputado le reconoció al riojano “haberle discutido el partido a Cristina cuando estaba libre” y ser de los primeros que se puso a disposición cuando quedó recluida en San José 1111. “Es de buen peronista”, le concedió al anfitrión.

Buenas migas en La Rioja

Hubo sobradas escenas de camaradería en La Rioja. Incluso en la previa, cuando el Aeroparque porteño fue testigo de un goteo de dirigentes que coincidían en las salas de embarque de los vuelos que salieron desde el jueves. Allí, la estrategia de CFK de ir a la ONU, las elecciones municipales en Santiago del Estero y la fama de buen anfitrión de Quintela se robaban las charlas. No todos los dirigentes eligieron la vía aérea: el jefe de bloque Germán Martínez y el propio Kirchner fueron en auto. El líder de La Cámpora tiene previsto hacer una parada en Córdoba antes de volver a Buenos Aires.

Diego Giuliano y Cecilia Moreau fueron los enviados del Frente Renovador, así como Victoria Tolosa Paz -que se dio un fraternal abrazo con Máximo- representó al espacio peronista que presentó credenciales en aquel acto de Parque Norte. El kirchnerismo pisó fuerte con Wado de Pedro, Juliana di Tullio, Mayra Mendoza, Horacio Pietragalla, Paula Penacca, Lucía Cámpora y Vanesa Siley, entre otras figuras. A la hora de cantar la marcha, les vale un reconocimiento: no evitaron la estrofa de “resistimos en los noventa, volvimos en el 2003”, a pesar de que estaban en la tierra de Carlos Saúl Menem, el padre de esa década.

La primera fila del homenaje a Monseñor Angelelli, con Ricardo Quintela y Máximo Kirchner.

La primera fila del homenaje a Monseñor Angelelli, con Ricardo Quintela y Máximo Kirchner.

Quintela los recibió con toda su plana política. Además de su vicegobernadora Teresita Madera, estuvieron el senador Fernando Rejal y la senadora Florencia López -referente de La Cámpora en esa provincia del Norte Grande-, la diputada Gabriela Pedrali y el intendente capitalino, Armando Molina. Además, intendentes y concejales de toda La Rioja llegaron hasta Punta de los Llanos.

Lo importante es competir

También en los invitados reinaba el buen clima. Flotaba una intención de evitar las grandes declaraciones políticas, incluso en off the record. De hecho, Kirchner rechazó hablar frente a los micrófonos. Sin embargo, había una coincidencia en que, a pesar de haberse perdido la oportunidad de una foto que sería un mojón en la negociación, el evento no podía considerarse fallido. “Estamos todos con buena onda, charlando, todos los sectores”, resaltó una diputada que viajó desde Buenos Aires.

En la dirigencia que estuvo en Punta de los Llanos había optimismo. Consideraba que la disputa bonaerense se arreglaría entre cuatro paredes “y no nos vamos a enterar” cuando eso ocurra. El baño de popularidad insufló ánimos a un diputado que pedía “salir a explicarle a la gente que la está pasando mal por la política económica de Javier Milei, no por otra cosa”. Sobre la interna, una legisladora reflexionó que “es cuestión de asegurar la unidad sin bloquear la competencia”, lo que trasunta la convicción que reina en el peronismo: el gobierno no tiene los votos para suspender las PASO.

Más allá del análisis nacional, la jornada tuvo un gran ganador: Quintela. El riojano archivó sus aspiraciones presidenciales en pos de ganar legitimidad como mediador y así logró una centralidad indudable, incluso a pesar de haber dicho que su candidato era Kicillof y haber intentado disputarle el PJ a CFK. Ahora, su estrategia dio la vuelta: “Si tiene aspiraciones, es más que legítimo”, le concedieron algunos de sus invitados.

Ricardo Quintela, el mediador de la misión imposible para el peronismo.
CFK y Axel Kicillof.

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